Bajo estado de sospecha

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Por Fernando Oz

Hace muchos años, un juez de la Tierra Sin Mal me dijo que los periodistas debíamos tener más paciencia con los encargados de administrar justicia y que había que ser prudentes con lo que se publicaba sobre los jueces y fiscales porque el Poder Judicial era el último recurso que tenía cualquier ciudadano dentro del sistema democrático.

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La semana pasada el presidente de la Corte Suprema de la Nación, Carlos Rosenkrantz, admitió que “los argentinos están perdiendo la confianza en el Poder Judicial”. Y como lanzando un salvavidas frente a un naufragio, agregó que “estamos a tiempo de revertir esa crisis de legitimidad”, si se respetan “puntillosamente” las reglas.

Con aquellos conceptos se abrió el año judicial, en un acto que contó con la participación del resto de los  integrantes del alto tribunal, el ministro de Justicia, Germán Garavano, y magistrados federales de distintos fueros de todo el país. Rosenkrantz, también dijo que “ser jueces no es un privilegio” sino que “estamos para servir a la ciudadanía con el derecho”.

Las palabras de Rosenkrantz llegan justo cuando el Poder Judicial pareciera estar viviendo en un estado de sospecha permanente. En el Consejo de la Magistratura hay pilas y pilas de expedientes de denuncias de todos los tamaños y colores. Los jueces y fiscales se investigan y denuncian mutuamente de una manera inusitada.

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Esta semana el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, declaró en estado de rebeldía al fiscal federal Carlos Stornelli por no presentarse por cuarta vez consecutiva para prestar declaración indagatoria en el marco de una causa en donde está imputado como supuesto miembro de una organización delictiva que realizó espionaje ilegal sobre un número aún no claro de políticos, periodistas, y ciudadanos, además de presuntamente manipular causas judiciales.

El jueves último, el procurador General de la Nación, Eduardo Casal, envió un oficio al fiscal Stornelli instándolo a que explique las razones de su no concurrencia a las citaciones de Ramos Padilla, y le advirtió que su conducta quedará bajo el análisis de una comisión de fiscales.

Una semana antes, la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires dispuso una licencia forzada para el fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, por una denuncia radicada ante el juez federal Julián Ercolini por su presunta vinculación con el falso abogado Marcelo D’Alessio. Fue a pedido del Procurador General de la Corte, Julio Conte Grand, que ya había separado preventivamente del cargo al fiscal que instruyó, entre otras causas, la del triple crimen de General Rodríguez.

En la misma novela, el pasado viernes, el juez federal Claudio Bonadio rechazó apartar a Stornelli de la causa por los cuadernos de las coimas en la obra pública durante el kirchnerismo y advirtió que “no es posible tolerar ni permitir” los intentos de entorpecer la marcha de esa investigación. En la recusación presentada por el abogado Alejandro Rúa, defensor del detenido ex subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal Roberto Baratta, se aludió a la acusación contra Stornelli por supuesto espionaje ilegal en la causa por la que está detenido con prisión preventiva D’Alessio, dos comisarios retirados de la policía bonaerense, y una agente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

D’Alessio aparece en escuchas telefónicas y fotografías junto a Stornelli y el empresario Pedro Etchebest, quién aseguró que el falso abogado le pidió dinero a cambio de evitar que fuera imputado en la causa de los cuadernos de las coimas. Sin embargo, Etchebest no aparece en aquel expediente que investiga Bonadio.

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Las denuncias, como una expansiva mancha de aceite, afecta a círculos cada vez más amplios de la dirigencia argentina. Ahora, el diputado del Parlasur Eduardo Valdés denunció a Elisa Carrió, Paula Oliveto Lago y Mariana Zuvic, por violación a la Ley de Inteligencia, violación de secreto, encubrimiento agravado, calumnias y falsa denuncia. Según el ex embajador en el Vaticano, “las diputadas de la Coalición Cívica utilizaron transcripciones de escuchas ilegales realizadas en el penal de Ezeiza” para responsabilizarlo de instigar la denuncia contra Stornelli. También dijo tener “la certeza de que a Oliveto se las entregó D’Alessio” y recordó que Oliveto reconoció “haber hablado con el extorsionador y espía tras haber sido allanado por Ramos Padilla”.

Desde hace unos años, la mancha de aceite afectaba solamente al kirchnerismo. En consecuencia, se podía pensar que los K –al igual que en su momento pasaba con el círculo menemista– eran una excepción a la regla de la credibilidad de la clase dirigente. Hoy, la mancha de aceite, avanza a un paso tal que lo que se tenía por excepcional promete volverse una regla habitual.

En la Argentina de Mauricio Macri, no solo la economía genera un escenario de incertidumbre generalizado. El estado de sospecha permanente sobre la clase política, sobre el sindicalismo, sobre el periodismo, y sobre el Poder Judicial, también crea un estado de desasosiego que afecta a todos los habitantes el país.

Cuando el estado de sospecha cae sobre todos los integrantes del sistema político, prevalece en la sociedad un clima de presunción en donde todos son culpables hasta que cada uno pruebe su inocencia. Cuando esto sucede, los propios ciudadanos tienden a desconfiar de toda la clase política por igual y se ven arrastrados por una suerte de apatía y luego dejan, gradualmente, de interesarse en la cosa pública.

¿Alguien cree que el estado de sospecha generalizado no corroe el sistema político generándole un daño irreparable? En un clima así aparecen los pescadores de río revuelto, los especuladores de la timba financiera, los fondos buitres, los Donald Trup, los Jair Bolsonaro, los aplaudidores de las dictaduras. 

Los argentinos estamos navegando en un mar de acusaciones, y si esto sigue así lo excepcional será no haber sido denunciado. Pareciera ser que, como dice Joaquín Sabina, ya no quedan islas donde naufragar.

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¿Y que pasó con aquel juez de la Tierra Sin Mal?

Hace muchos años que no lo veo. Sé que dejó de ser juez el día que lo acusaron de facilitar el mecanismo judicial para un festival de escuchas ilegales. Recuerdo que en aquella causa estaba involucrado un ingeniero de apellido Macri.   ♣♣♣

feroz@puenteaereodigital.com

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