LA LARGA ESPERA DEL INSTITUTO DE MEDICINA TROPICAL

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Por Cristian Franchi

“VENIMOS A PRESENTAR un instituto vinculado con la salud que tiene una eminente contextualización social, hablamos de enfermedades con fuerte contenido social. Hay una vinculación con la calidad de vida y la falta de infraestructura en materia sanitaria”. El 9 de febrero de 2011, la por entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner realizaba el anuncio de la puesta en funcionamiento del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET) –uno de los pocos que hay en el mundo– en Puerto Iguazú, el corazón argentino de la Triple Frontera.

Pasaron ocho años de aquel anuncio y pese al avance en las obras, el centro de investigación se encuentra funcionado a media marcha en uno de los Centros de Integración Comunitaria (CIC) que construyó el gobierno anterior. El INMET tiene la función de realizar trabajos de investigación para el control y prevención de enfermedades que se desarrollan en climas cálidos tales como el chagas, la leishmaniasis, el paludismo, el dengue, y la odiosa chikungunya, entre otras.

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LA PRIMERA ETAPA de la construcción de la sede propia del INMT, en la zona de las 2.000 hectáreas de la turística ciudad de las Cataratas, tendría que haber finalizado a fines de 2017 pero el actual Gobierno no envió los fondos necesarios para reactivar las obras del imponente edificio de 10 mil metros cuadrados. Pero las obras no fueron frenadas durante la gestión de Mauricio Macri, sino en 2014, un año antes de la finalización del mandato de CFK.

El cambio de gobierno, más las auditorías y las renovaciones internas, imposibilitaron que el centro de investigación se encuentre en pleno funcionamiento. A esto, se le suma el poco interés que la gestión de Macri le ha dado al desarrollo científico en todo el país.

En diciembre de 2017, el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, anunció la finalización de las obras del edificio para el funcionamiento del INMET, pero todo volvió a quedar en la nada. La crisis económica llevó a que el Gobierno congele fondos, frene obras y reorganice la estructura del Estado. En aquella operación el ministerio de Salud Pública tuvo que bajar al rango de secretaría.

Las buenas noticias aparecieron recién a mediados y fines de 2018 cuando finalizaron las obras de la primera etapa del edificio de las 2.000 hectáreas y se renovó el compromiso de las autoridades de ponerlo operativo el 1 de febrero del 2019, junto a la finalización de la etapa de licitaciones.

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EL DESAFÍO PARA EL GOBIERNO y las autoridades sanitarias será poner en agenda a los temas del Instituto, un concepto nuevo en salud y en la estructura del Estado, donde se busca focalizar la investigación de enfermedades transmisibles por vectores y con la importancia de que es in situ. Sumando a esto, la derivación de informes a los hospitales para el tratamiento de las distintas patologías.

Más allá de los 10 mil metros cuadrados que encierran al INMT, hay otras cuestiones que el Gobierno debe tener en cuenta para un funcionamiento pleno de semejante estructura, y en ese sentido el factor humano es un recurso esencial. En la actualidad, hay unos 300 profesionales que desarrollan sus actividades sin contar técnicos para el mantenimiento edilicio y ni personal administrativo. ♣♣♣

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