LA GRAN DIVISIÓN POLÍTICA

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Por Gideon Rachman

LA COMPETENCIA ENTRE globalizadores y nacionalistas será el tema central de la política mundial a lo largo de 2019, y se liberara de diferentes maneras en Europa, Asia, África, y las Américas. Los términos “globalizador” y “nacionalista” son, por supuesto, imprecisos. Pero se refieren a una división genuina que abarca sociedades con culturas y niveles de riqueza muy diferentes.

El político más influyente para hacer campaña explicita contra los “globalizadores” es Donald Trump. El presidente estadounidense ha usado el término para denunciar a una elite que, según él, ha vendido trabajadores estadounidenses a intereses extranjeros. El proteccionismo económico de Trump, que se fortaleció en el 2018, se presenta como un esfuerzo por restablecer el equilibrio de poder e intereses.

La economía detrás de su primer nacionalismo por Estados Unidos es cuestionable. Pero no existen dudas de que el presidente identificó una división genuina en el electorado estadounidense. Los votantes de Trump se concentran fuera de las grandes ciudades y es mucho menos probable que hayan ido a las universidades que sus oponentes. En este sentido, la coalición Trump fue similar a la coalición que voto a favor de Brexit en 2016.

Dentro de la UE, políticos como el italiano Matteo Salvini y el húngaro Viktor  Orban son parte de la nueva ola de nacionalistas. En Turquía los “turcos negros” de la pequeña ciudad han sido ávidos partidarios del presidente Recep Tayyip Erdogan y se oponen con amargura a loa “turcos blancos” más seculares e internacionalistas, una división que podría intensificarse si persiste el malestar económico de Turquía. También en Asia, han surgido fuertes diferencias entre los votantes de clase media en las grandes ciudades y los de ciudades pequeñas. La división en Tailandia entre “rojos” rurales  y “amarillos” basados en Bangkok se pondrá a prueba en una elección general en 2019.

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LA DIVISIÓN GLOBALIZADOR–NACIONALISTA crecerá en importancia en todos los continentes a lo largo de 2019. Las “guerras culturales” de Estados Unidos se intensificaran después de la elección de medio término. Las elecciones al Parlamento Europeo en mayo también surgen como una batalla preparatoria entre nacionalistas y globalizadores. Hasta ahora, el parlamento ha estado dominado por centro-derecha y centro-izquierda, con ambas familias políticas de acuerdo en la necesidad de avanzar en la unidad europea, y relajada sobre las erosiones de la soberanía nacional. Pero los partidos nacionalistas están ganando fuerza. Los esfuerzos para formar un frente nacionalista-populista paneuropeo han sido alentados por Steve Bannon, que supo ser el estratega principal en la Casa Blanca de Trump. Formo una alianza llamada El Movimiento que agrupa a partidos nacionalistas como el Rally Nacional de Francia, la Liga del Norte de Italia y el Partido Popular de Bélgica.

Debido a que las elecciones europeas a menudo se usan como una salida para los votantes en disidencia, existe el potencial de que las partes afiliadas al Movimiento obtengan grandes ventajas en mayo de 2019. Si eso sucede, el Parlamento Europeo podría asumir un papel nuevo e inesperado. Durante décadas, el parlamento ha sido el organismo más integracionista de la UE. Pero después de mayo es posible que se convierta en una plataforma para los nacionalistas europeos que hacen campaña contra la agenda “globalizadora” de las otras instituciones de la EU.

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DIFERENTES CONTINENTES, MISMA CONFRONTACIÓN. La división nacionalista-globalizadora también se hará sentir en las elecciones de África y Asia. En Sudáfrica, las elecciones parlamentarias brindaran una oportunidad a los combatientes por la Libertad Económica (EF), cuyo principal reclamo es la expropiación de tierras de los blancos sin compensación. La capacidad de la EF de hacer generar una caso populista-nacionalista se verá fortalecida por el hecho de que el nuevo presidente del país, Cyril Ramaphosa, es un hombre de negocios que ha servido en los directorios de compañías internacionales. Ramaphosa debe calcular en qué medida puede satisfacer las demandas de redistribución de la tierra sin alienar a las grandes empresas y a los inversores extranjeros.

Las elecciones en India e Indonesia pondrán a prueba las versiones asiáticas de la división. El primer ministro de India, Narendra Modi, y su partido BJP han cambiado el nacionalismo hindú con la retórica del libre mercado. Pero bajo la presión económica, su gobierno se ha movido hacia el proteccionismo.

Indonesia celebrara elecciones presidenciales y parlamentarias en abril. El actual presidente, Joko Widodo, conocido como Jokowi es un reformador de modales moderados que está presionado por los islamistas para adoptar un estilo de política nacionalista basada en la identidad. El hecho de que Jokowi haya seleccionado a una figura religiosa conservadora,  Ma’Ruf Amin, como su compañero, planteara dudas entre los inversores sobre la imagen de Indonesia como un bastión del Islam moderado que mira hacia el exterior.

Estas elecciones forman parte de un debate mundial emergente sobre el futuro de la globalización. Durante 30 años ha prevalecido un consenso que llevo a la apertura de los mercados. Pero el auge de los partidos nacionalistas-populistas en todo el mundo amenaza con cambiar esto. Esa lucha será la gran historia política internacional de 2019. ♣♣♣

Gideon Rachman es comentarista en jefe de asuntos exteriores del Financial Times.

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