La pobreza de ideas, nuestro nuevo paradigma

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Por Celeste Cappello

Te voy a contar una triste historia, de cómo un hombre busco llegar al poder con una bandera de campaña de pobreza cero y finalmente, en pleno andar de su gestión, incrementó los números de indigentes en la Argentina. 

Elecciones del 2015. Un hombre de unos cincuenta y tantos años se perfilaba para tener en sus manos a los argentinos por los próximos cuatro años. Su frente reflejaba una de las grandes propuestas de campaña: “vamos a conseguir Pobreza Cero, los argentinos nos merecemos reducir esos números y salir adelante”. 

Insistió e insistió.  La gente confió en él y finalmente ganó. Acá estamos. El presidente Mauricio Macri, al borde de finalizar su gestión, enfrenta la nueva realidad argentina plasmada en los estilizados números del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): la pobreza estructural supera el 32%. Más de 13 millones de argentinos piensan si comer o pagar los servicios, buscan que la situación cambie y anhelan una baja en las estadísticas para decir “no elegimos taaan mal”. 

No estamos diciendo que la pobreza es un fenómeno nuevo que surgió durante el último mandato presidencial. Ya el segundo periodo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner enfrentaba los nuevos “pobres” y paso a paso la clase media se iba diluyendo dentro del 25% de incremento de la indigencia.   

El cuento del faltante de ideas, de búsqueda de soluciones dentro de los espacios políticos no es nuevo. Sus intrépidas medidas no son obras maestras. Son secuelas de la ignorancia que prevalece dentro de las cúspides políticas y que permiten que estos fenómenos se expandan y afecten a países enteros. 

Ser o no ser, ésa es la cuestión. ¿Qué es más elevado para el espíritu? ¿Sufrir los golpes y los dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra un mar de calamidades, y haciéndoles frente para acabar con ellos?, decía Hamlet aún con su particular personalidad. No todos parecen poder alcanzar dicha postura del protagonista de la tragedia shakesperiana.

Es relevante decir que la pobreza no solo se refleja en el hambre de los habitantes, sino que también en la ausencia de ideas para hacer resurgir un país que no ha tardado ni medio día, en ser comparado con la realidad venezolana. Hace tiempo que la política dejó de mostrar grandes debates en torno a las ideas, para enfocarse exclusivamente en la calentura, la descalificación y las mentiras. El nuevo paradigma es solventado por la pobreza intelectual. Nada de lo que ocurre ayuda a dar la idea de un país decidido a tomar un camino determinado y consistente, ni siquiera razonablemente serio.

Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras, diría Shakespeare en una ronda con Mauricio Macri, luego de ver como la pobreza cero, está por incrementar sus cifras. De igual manera, no es posible imaginar que lo que se diga hoy estará en pie mañana. El país continúa creciendo en falta de previsibilidad, con un presidente que duda de cada paso que da y que subestima cada número. El dilema del Ser o no Ser está dejando varias lagunas por resolver y la pobreza de ideas vuelve a asomarse en una realidad que oscurece.   ♣♣♣

redaccion@puenteaereodigital.com

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