Rojas Decut, un prototipo genuino de la neo 5.0

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Por Cristian Franchi

Es misionero, tiene 48 años, está casado y tiene dos hijos. Es escribano hace 24 años y desde el 14 de diciembre de 2017 ejerce la presidencia del Instituto Provincial de Loterías y Casinos (IPLyC) de Misiones tras ser Escribano General de Gobierno. Pese a ser escribano, es un apasionado de los números y él mismo se describe hacia los suyos como un “economista frustrado”. Su gestión en este corto tiempo al frente del IPLyC demuestra la aplicación y el orden de su trabajo.

Hace política con bajo perfil y eso lo distingue como uno de los prototipos más genuinos de la NeoRenovación 5.0, donde el proyecto político es más importante que las personas. Es por eso que él mismo no busca definirse como un dirigente político, sino como alguien que está al servicio de la sociedad.

Su afirmación sobre el “modelo de gestión que vino para quedarse” está dedicado hacia el proyecto político que integra, pero también sería aplicable al trabajo que realiza en la institución. Esa es una de las razones por la cual los empleados –sobre todo los que llevan más tiempo– lo respetan, por haber llevado orden y tranquilidad para trabajar.

En un mano a mano con #PuenteAereo, Rojas Decut habla de su gestión, del importante rol social de la institución, de la quiniela y del futuro del juego online. El escribano que quiso ser economista y terminó ordenando los números de las apuestas.

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–Lleva casi dos años al frente del IPLyC. ¿Qué objetivos se cumplieron?

–Cuando asumí al frente del IPLyC en diciembre del 2017, las instrucciones del gobernador (Hugo) Passalacqua fueron claras: poder volcar los recursos a la gente, optimizar los recursos humanos y crear valor económico, es decir, ver dónde estamos posicionados para optimizar todo y tener mejores resultados. Para volcar eso teníamos la necesidad de crear un departamento de actividades sociales y por allí canalizamos todos los programas que incluyen generacionalmente a todos los sectores, desde los más chicos hasta los adultos mayores, gente con capacidades diferentes, los que trabajan la tierra. Por otro lado, queríamos darle valor económico al servicio que prestamos y para eso es necesario darle credibilidad y confianza a los apostadores, que las cosas realmente llegan a la gente y aclarar el contenido solidario que tiene el juego, porque el juego existe desde la misma existencia del hombre y negarlo es dejarlo librado a lo clandestino en perjuicio de cualquier ciudadano. Por lo tanto regularlo desde el Estado a través de empresas que cumplan las leyes, que aportan por sus empleados, generan puestos de trabajo y a su vez, lo que se recauda se destina a políticas públicas y básicamente políticas sociales. También por estatuto tenemos que darle la participación en porcentuales de los resultados o utilidades que tiene el IPLyC a los ministerios de Desarrollo Social, Educación, Salud, a la subsecretaría de Asuntos Guaraníes y al Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo (Sipted) y también abonamos a lo que tiene que ver con las jubilaciones de Amas de Casa, es un espectro de beneficiarios definidos por ley. Desmitificamos la cuestión del juego, no solo de parte de los que tiene la lotería, sino también los casinos; descubrimos que hacen aportes a las comunidades en las que están instalados, colaborando con escuelas o con hospitales, son colaboraciones silenciosas. El IPLyC y la actividad lúdica nuclea a unas 4 mil familias, de esos el 10% es personal de la institución, el resto son personal de casinos, agencias, vendedores ambulantes y otras empresas que prestan servicio a través del IPLyC. Esa es la tarea social que nos encomendó el gobernador cuando asumimos.

–¿Hay un estimativo del impacto que tiene el juego en la economía de la provincia?

–Es un tema que varía año a año, por ejemplo, el presupuesto para el 2020 la Provincia lo estimó en 106 mil millones de pesos y el aporte que hacemos es muy bajo. La particularidad que tiene el IPLyC es que no recibe un solo peso del Estado, se autofinancia y muy por el contrario somos aportantes a distintos ministerios. También vale la pena aclarar que cuando asumí, IPLyC Confort era deficitario, era el IPLyC el que cubría sus saldos negativos y en el último balance se expuso que es autosuficiente como sociedad, sin perjuicio que tiene diez actividades diferentes. Aportamos cientos de millones a las arcas provinciales, se hace de manera mensual y la información es pública a través de la página de internet.

–Habla con mucho orgullo de lo que es IPLyC Confort. ¿Qué es y cuál es su rol?

–Es una sociedad del Estado con la participación del 100% de la provincia de Misiones. Fue constituida en el afán de generar una boca de expendio para los muebles, en el que participaban diferentes muebleros y carpinterías para fomentar el uso de la madera. Entiendo que esas circunstancias no son las que rigen actualmente; por una cosa u otra la actividad se fue reconvirtiendo, de eso quedó específicamente lo que tiene que ver con venta de muebles y electrodomésticos, que los seguimos comprando pero no tiene la entidad que justifique la razón por la que fue constituida esta sociedad. Pero más allá de eso se fueron incorporando otras áreas, como el cobro de los servicios públicos y otro tipo de servicios o pagos. También hay un área de otorgamiento de préstamos destinadas a la administración pública con tasa más bajas que los bancos, servicios de ticket canasta a la Municipalidad de Posadas y otros organismos de la provincia, seguros de los vehículos de los ministerios y entes descentralizados. Se dinamiza de otra manera y son áreas sensibles que requieren otro tratamiento. El club del IPLyC que se hizo una puesta en valor importante de infraestructura, todos los fines de semana están alquilados los salones con un buen precio para el socio y para el público en general. En su momento tenía la prestación del Maiteí, hoy ese hotel se cedió su gestión y administración a otra cadena de hoteles y solo participamos de los resultados positivos. Y también aportamos lo que tiene que ver con la gestión financiera y de recursos humanos de algunos parques provinciales, como Salto Encantado, Cruz de Santa Ana y Moconá.

–¿Cómo avanza la obra de la Torre IPLyC Costanera?

–Es un proyecto que se inició en el 2013, la torre IPLyC Centro la institución tenía la propiedad –funcionaba la sala de sorteos y la administración– y junto a otra empresa conformaron un fideicomiso donde se le dio la administración a una tercera persona para construir un edificio con departamentos y oficinas modernas. El aporte del IPLyC fue del 70% y la otra empresa fue del 30%. Dentro de ese 70% estaba incluida la cesión de la propiedad y a cambio de eso el IPLyC se quedó con dos pisos para las oficinas, la sala de sorteos y 65 departamentos con una veintena de cocheras. Todos los departamentos fueron vendidos bajo una modalidad bastante accesible en su momento, eran 90 cuotas con una entrada inicial del 5% y la misma forma de venta se replicó en la torre IPLyC Costanera, donde a diferencia de la torre del centro resolvimos diferir la oportunidad de la venta hasta ver un panorama más claro de lo que tiene que ver con oportunidad y la forma de venta. No obstante, nunca se dejó de contribuir con los fondos para el avance de la obra, cuando ingresé acá se levantaron las dos plantas, se está terminado con la estructura que es de 20 pisos y está el flujo de dinero para concluir con todo eso, recuerde que los fondos de los departamentos de la torre IPLyC Centro que se vendieron se traslada el valor de las cuotas en el segundo edificio, con lo cual es un flujo de dinero permanente que sirve para que la obra esté en permanente avance.

–Me hablaba antes del rol social de los casinos. ¿Cuál es la situación con los cánones que les cobra el IPLyC?

–Actualmente tenemos cinco casinos concesionarios con sala A, que son las comunes de juegos. Cada uno de ellos según la zona fue asentándose en su jurisdicción, es decir que cuando se adjudica un permiso tiene a su vez comprendido una jurisdicción. Misiones tiene concesionada la explotación de los juegos de casino, pero estos contratos o adjudicaciones se dieron en la década del ’90 y se estableció un canon fijo con un dólar 1 a 1, por lo tanto después de la crisis del 2001 hubo que plantear actualizaciones. Hoy esas actualizaciones son anuales de acuerdo a los índices inflacionarios y costos de vida. Se hizo un incremento en febrero del 20% con un 5% más en noviembre, lo que representará un 25% en lo que va del año. La actividad lúdica no escapa a la regla, así que en un contexto de crisis acompañamos a los empresarios para que también puedan preservar las fuentes de trabajo.

–¿Le trajo algún dolor de cabeza la cuestión de los sitios de apuestas online?

–Cuando ingresé teníamos una situación complicada, porque la página nuestra que era Misionbet era explotada por un operador externo, no tomaron los recaudos necesarios y tuvimos una supuesta invasión de jurisdicción en Capital Federal. Eso nos costó las trabas y embargos en la página e incluso en la cuenta bancaria nuestra. Inicialmente hicimos gestiones en los tribunales y hoy está zanjado e incluso quedó resuelto el contrato. Ahora lanzamos Guazubet que es la plataforma nueva y de titularidad del IPLyC para darle continuidad a los juegos online, que si bien hoy no es significativo, creemos que con el devenir de los años y la modalidad de juegos y operar de los millenials irá mutando y cambiando con el avance del tiempo. Creemos conveniente desarrollarlo y explotarlo nosotros mismos, cuestión de que no sea una ambición empresaria que exponga a la Provincia con cuestiones legales. Hoy no es un negocio rentable pero es una opción que hay que tenerla pensando en el futuro.

–Ya que habla del futuro, ¿se puede pensar en una quiniela online?

–Claramente…para mucha de las actividades la tecnificación no es una opción, es una necesidad por lo tanto nosotros cualquier planteo que hagamos de volcarnos a una plataforma online siempre vamos a involucrar a los trabajadores. Puede ser que se pueda apostar desde un celular, pero se tienen que alinear varios planetas porque se debe ver el procesamiento sobre todo de los pagos a través de la billetera virtual y cuando ésta depende de un clearing bancario que está en Buenos Aires, es donde todavía no hay garantías para que una persona de otra provincia esté apostando acá, que es lo que hoy no se puede, porque la jurisdicción del juego es netamente provincial. Pero no se descarta y si así fuera mañana, cualquier persona deberá acreditar que es de Misiones, generar su clave en una agencia habilitada para tal efecto, esa habilitación identificará a ese apostador y quien siga comisionando será la agencia, de esa forma se estaría contemplando también a los trabajadores, pero hay que tener en cuenta que a la quiniela juegan personas mayores de 40 años y nosotros hacemos mucho énfasis porque la quiniela es fundamental, ya que representa el 49% de los ingresos.

–¿Cómo evalúa los cuatro años de Hugo Passalacqua y cómo se imagina será la gestión de Herrera Ahuad?

–Antes de ingresar al IPLyC fui escribano de Gobierno así que lo acompaño a Passalacqua desde el día uno de su gestión. Es una persona humilde, en el sentido de estar cerca de la gente de igual a igual, no tiene problema en sacarse los zapatos y meterse en el barro. Creo que fue la persona justa en el momento y las circunstancias que se dieron por su carisma e impronta, esto de bajar el mensaje de ‘salgan de los escritorios, estén al lado de la gente’ y vi un hombre que estuvo a la altura de las circunstancias. Tiene una sensibilidad social muy importante y en cada momento poder adaptarse a las medidas, sobretodo las impuestas por el gobierno nacional como el “Pacto Federal” que se firmó e implicó resignar un montón de recursos por parte de la provincia, pero eso en ningún momento menguó la predisposición de volcar los recursos que se tenían para paliar muchas situaciones. Los programas “Ahora” van orientados hacia eso, a que los sectores sensibles desde la producción y el consumo se sientan contenidos, pero es como dice él ‘es un pequeño paliativo’. Seguramente no es la solución y ojalá no se estuviera que estar con esos parches, pero es lo que hay para hacer. Y no me caben dudas que Oscar Herrera Ahuad va por más, lo veo con mucha sensibilidad social. Este modelo de gestión de estar cerca de la gente vino para quedarse.

–¿Qué le genera más trabajo, ser el escribano de Gobierno o el presidente del IPLyC?

–En cuanto a cantidad de trabajo sin dudas la escribanía de Gobierno, en el sentido de que en esto realmente descubrí una faceta mía que desconocía, eso de poder brindar ayuda a la gente sensibiliza, motoriza y estimula. Uno puede estar cansado, pero hay un estímulo que es la guía de todo este camino y uno lo termina haciendo con gusto. Comienzo los lunes haciendo el trabajo con ganas porque sé que hay muchas personas que necesitan esta ayuda. El otro compromiso es con el gobernador Hugo Passalacqua y con el ingeniero Carlos Rovira de estar acá y acompañarlos a ellos de la misma manera. Es una doble satisfacción, poder cumplir con la gente, donde uno satisface la necesidad de ayudar al prójimo y por otro lado cumplir con la manda cuando me designaron.

–¿Quién es Héctor Rojas Decut?  

–Un misionero de 48 años, casado con dos hijos. Con una vida normal, estudio y se recibió de escribano a los 22 años. Ejercí 24 años la escribanía y lo sigo haciendo cuando puedo, sobre todo a las tardes. Vivo la diaria como todo el mundo, soy un ciudadano que tiene una responsabilidad que me asignaron las autoridades provinciales y por otro lado una obligación que me cabe con la sociedad de rendir cuentas y de estar a la altura de la circunstancias. Un misionero común y corriente.

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