Andrés Calamaro: “Estoy condenado a ser un transversal leal”

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Por Camilo Cagnacci

Músico, escritor, DJ en FM La Patriaday director de la revista digital Nervio. Andrés Calamaro vive en permanente estado de transformación. Podría decirse incluso que se ha convertido en un territorio sin fronteras gobernado por la hiperactividad y sus inquietudes intelectuales.

Para Andrés el país siempre lo estuvo. Primero en letras comprometidas, ahora con filosas columnas en medios o redes sociales. Las últimas las publicó en Infobae, donde trató temas controvertidos para la historia del país: el último golpe y Malvinas.

Esta entrevista no es con el músico, sino con el librepensador capaz de saltar “la grieta” y sentarse en la mesa de Ernesto Sanz o compartir una mateada con Hebe de Bonafini. El mismo que con su arte encandila a reyes y bandidos.

“La ausencia de grises es ‘el show’. Política para las masas apolíticas, que también juegan un papel político”, dijo a #PuenteAereo este hijo de la familia “socialista, atea y feminista” que supo liderar el fallecido periodista, abogado y escritor Eduardo Calamaro.

–Andrés, ¿cómo vivís la Argentina de hoy?

–Secuestrado por una lucidez cercana al delirio. Escribo como si se hundiera el barco. Pero soy mi propio barco y entonces siento lo que Borges definió como “vértigo horizontal”… Se lo dijo a Antonio Carrizo cuando le preguntó por la muerte. Así vivo yo hasta la semana que viene cuando empiece los ensayos. Entonces el ángulo de vértigo podría inclinarse un poco. Argentina me llena con la dulzura del folklore desde cada pueblo de nuestro país. Con la delicia ancestral de la tierra, con los sonidos negros, con la guitarras y los acordeones, con los sabores, los amigos buenos. Esta es Argentina siempre. Espero que la Argentina de hoy sea nuestra, y no le quede apenas el nombre. Argentina.

–En el 2001 cantabas “¡Qué lástima Argentina! Eras un bizcochuelo, ahora sos gelatina”. Dieciocho años después, ¿qué somos?

–La respuesta es larga o demasiado corta. Aquella era Argentina o ésta también es Argentina. Tengo texto escrito sobre el destino del país donde nació mi nariz que uso solo para respirar perfume de naranjo en flor. La cuestión geopolítica. No soy académico, no es mi púlpito. La gelatina es insípida comparada con el bizcocho. Casi siempre está temblando. Somos, luego existimos.

–En el último tiempo trascendieron encuestas que aseguran que al menos un tercio de la población se iría del país si tuviera la oportunidad. Sin embargo, esto no es nada novedoso. A vos te tocó a finales de los ochenta. ¿Escapar hacia adelante es nuestra única salida?

–No conocía las estadísticas del anhelo de migrar. Son índices casi africanos pero parece una encuesta porteña. Primero intentaría migrar a una ciudad más tranquila o un pueblo de provincia. Personalmente me tomé un avión en septiembre de 1990, un día 27.Escapar hacia adelante es un escenario muy amplio. Cada uno escapa como puede, el resultado no es siempre el mismo. Lo mismo un burro que un gran profesor.

–¿Qué opinión tenés del gobierno de Mauricio Macri?

–Dudo que este sea realmente el gobierno de Mauricio M. La política tiene nombres y apellidos, pero tampoco tantos. La derecha sabe esconderse para que nos olvidemos que existe. Esta es una posible política colonial. A un hombre, apenas un nombre, pueden soltarle la mano y seguir. Mauricio es el titular del Poder Ejecutivo y hay más poderes de los que aprendimos en la escuela. Hay un alcalde, Gobierno provincial, los sectores, los operadores y la Embajada de los Estados Unidos. En este escenario, llamar a las cosas por su nombre (por el nombre de Mauricio) no es funcional a la oposición. Hay cosas más importantes que una opinión. Prefiero preocuparme por las cosas más importantes (o por cosas sin importancia). Estoy condenado a ser un transversal leal.Me quieren vivo.

–Hace tiempo que los grises parecen haber desaparecido de la paleta de opiniones. O estás de un lado o estás del otro. ¿Qué te genera eso? ¿Cómo lo llevás?

–La ausencia de grises es ‘el show’. Política para las masas apolíticas, que también juegan un papel político como actor no siempre funcional al pueblo. El escenario de la corrección política es acelerado, especialmente en los últimos diez años. En el auge de las pantallas, la “ausencia de grises” es virtual, porque los grises existen.

-Podría decirse que vos sos el ejemplo a seguir para cerrar “la grieta”. Sos amigo de Jorge Lanata, pero también de Fito Páez y Amado Boudou. Comiste un asado con Ernesto Sanz, pero también te juntaste a matear con Hebe de Bonafini. ¿Cuál es tu fórmula? ¿Tu transversalidad te genera problemas entre tus amistades?

-Soy mi propio Moisés reuniendo las aguas. Es casi un mandato familiar de migrantes. No me genero problemas entre mis amigos, que me quieren a salvo, lejos del escarnio público. Me consideran valioso como ciudadano cultural y popular universal. Porque que son mis amigos. Soy transversal hasta en la mesa, comiendo con mi familia.

-¿Las ideologías existen? ¿Cómo te definirías?

–En Argentina hay un movimiento como un anhelo que refluye. Es transversal en las ideologías. En éste escenario mis definiciones no aclaran. No soy el mismo individuo político en Argentina y en España, pero soy ciudadano. Existen las ideologías y existen cuadros ideológicamente puros, pero somos “animales políticos” o solamente animales. La política de Internet funcional a la televisión, nos saca del eje.

–Jorge Asís suele decir que todo en la Argentina termina mal. ¿Coincidís?

–Parece la letra de la mayoría de mis canciones. Soy seguidor de Jorge y tenemos cortas conversaciones por teléfono. No le llevaría la contraria en esta. Estudio el destino que refluye, el anhelo del pueblo y la gran realidad. Esto merece más texto y desarrollo. Pero si me atengo a la palabra de Asís, los ciclos terminan mal. A veces empiezan mal. Y los no principios.

–El amor en tiempos de ibuprofeno tiene cobertura, pero no tiene relleno. ¿Y el país?

–El pobre ibuprofeno era de lo menos, asistimos a una soledad impensable en las últimas décadas del siglo pasado. La patria anti depresiva, la nube digital, el ocio visual, el anhelo del bienestar y el Viagra, son sucedáneos de lo que conocimos como conducta social. De a dos o más, supongo. Resumido muy breve. No quisiera contestarte empleándome en las grandes palabras pesadas del idioma cultural. Mejor pensar en Tony Soprano mirando la piscina. Ser el agua. Ser el agua. Ser la patria medicada. En la internacional anti depresiva.

–En un post de Facebook en el que pedías que no te corran por izquierda, planteaste: “No heredamos fortunas ni somos la alta burguesía, somos los Calamaro” ¿Qué fue lo más valioso que te dejó tu padre?

–Mi padre no practicaba la nostalgia, prefería otra clase de inteligencia. Era un humanista, un militante, un intelectual, un estudioso que hablaba tres idiomas o cuatro. Los ancestros de mi apellido son un enigma. Leí antiguas cartas de mi abuelo, el padre de mi padre, escritas en el francés de Baudelaire, en 1912. Se supone que mi abuelo, Jaime, fundó su familia socialista, atea y feminista. Quizás mi viejo fue la consagración de ese mandato. De alguna rama salieron estas astillas. ♣♣♣

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