Y un día el Paraná cerró la grieta

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Por Cristian Franchi


Chaco y Corrientes avanzan en infraestructura pese a las diferencias políticas. Capitanich y Valdés se sacaron una foto para la historia y prometen cerrar una vieja deuda para su gente.  

Estar más allá de la grieta para logar objetivos en común es algo que los argentinos nos desacostumbramos a ver, sobre todo en los últimos años. En las provincias de Chaco y Corrientes se da un fenómeno bastante particular, están separadas por un puente de poco más de un kilómetro y medio, tienen prácticamente la misma realidad económica pero las diferencias políticas son abismales.

Durante varios años, los diferentes gobiernos nacionales intentaron acercar posturas, pero los colores de cada gobernador lo impidieron. En el inicio de la semana se dio uno de los encuentros menos pensados de la política argentina, Jorge Capitanich cruzó el viaducto General Manuel Belgrano para reunirse con su par Gustavo Valdés. Un encuentro que podría darse con frecuencia por la hermandad geográfica y la buena cantidad de cosas en común que tienen chaqueños y correntinos, pero que la política vista desde el lado de los colores impidió durante mucho tiempo.

La foto que se pensó jamás podía ocurrir fue sacada el 3 de febrero y a poco menos de dos meses de asumir un gobierno peronista otra vez en la Argentina. Habría que hurgar bastante en la historia reciente para encontrar alguna visita oficial del ex jefe de gabinete de Cristina Kirchner a la Rosadita correntina. A su vez, el radical correntino Valdés logró lo que no pudieron Ricardo y Arturo Colombi: empezar a tener una relación aceitada con el “Coqui”.  

Si bien Valdés se mostró reacio al primer acercamiento con el justicialismo y a la figura de Alberto Fernández tras las PASO, soñando con aquello que “Macri lo da vuelta”, mostró para propios y extraños que empieza a despegarse del mosaico de opositor por confrontaciones ideológicas. Más aún cuando en el encuentro, el tema principal fue el anhelado Segundo puente Chaco-Corrientes, que tanto prometió su ahora Secretario General, Carlos Vignolo, como responsable del fracasado Plan Belgrano.

Unos 700 millones de dólares de inversión fue lo anunciado por los mandatarios para llevar a cabo la monumental obra. Tampoco hay que perder de vista un dato importante, el año que viene Corrientes elige gobernador y el actual mandatario apuesta todo a obtener la reelección, algo de lo que los viejos caudillos no están del todo convencidos.

“El desafío mayor es el segundo puente entre ambas provincias, algo que no se logró en el gobierno de Cristina Fernández ni en el de Mauricio Macri” sentenció Valdés, quien se anotó un poroto de cara al futuro al saltear la grieta, “no deben importar los signos políticos desde los que provenimos. Correntinos y chaqueños debemos insistir para que los gobiernos pongan la vista en esta necesidad para que sea una vía de acceso y desarrollo que nos garantizaran integración y mejor calidad de vida”.

Con ese telón de fondo, Capitanich destacó que “la integración de las provincias para el desarrollo de las economías es clave”. “Es necesaria una reestructuración regional de la Argentina para que las provincias que integran cada una de las regiones tengan políticas en común y activas”, arengó.

El proyectado puente tiene un primer objetivo conjunto de los Ejecutivos provinciales, lograr en el Congreso nacional que sea incluido “en la Ley de Presupuesto con garantía soberana”, para luego potenciar las posibilidades de obtener financiamiento de organismos multilaterales de créditos o de consorcios de carácter internacional, sobre la base del aval del Tesoro nacional, según explicaron durante el encuentro.

Sin embargo, la aspiración choca con la incómoda coyuntura nacional. “No es cuestión sencilla por el monto, la inestabilidad macroeconómica y por el proceso de reestructuración de deuda de Argentina, pero es un proceso que podemos hacer y lo vamos a hacer con lo mejor de nuestro esfuerzo de carácter personal y cooperativo”, dijo el mandatario chaqueño.

Son varios los temas de agenda en común, hidrovías (Corrientes tiene 700 kilómetros de cara al río desde las localidades de Ituzaingó hasta Esquina), navegación para abaratar costos de logística en el comercio teniendo en cuenta que Chaco va a generar un nuevo puerto en un año y refuncionalizar el de Barranqueras con un dragado que es necesario.

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Antecedentes del postergado segundo puente

De un segundo viaducto para unir a chaqueños y correntinos se habla desde el año 1992. Allí se comenzó a estudiar la posibilidad de erigir una alternativa que permita aliviar el flujo vehicular.

Por ese entonces se presentó el proyecto “Segundo Puente Chaco-Corrientes y Complejo Multimodal de Cargas”. La idea era aprovechar la situación estratégica del área, como nudo del tráfico fluvial al unirse allí la hidrovía del río Paraguay-Paraná Medio y del Alto Paraná, además de ser conexión de importantes rutas terrestres viales y ferroviarias. Por ello, se pretendía que, además del puente, se erija un puerto, de esa manera se convertiría en un complejo para el manejo de cargas de una amplia región.

Recién en el 2007, durante el gobierno de Néstor Kirchner se logró que el proyecto fuese financiado a través de la Comisión Andina de Fomento (CAF) e impulsado por la Asamblea Extraordinaria de Gobernadores de la Zona de Integración del Centro Oeste Sudamericano (ZICOSUR); que abarca divisiones subnacionales de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Paraguay.

A mediados de marzo de 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner se licitó esta megaobra con dos importantes cambios respecto al proyecto que era impulsado por ambas provincias, se limitó únicamente a la construcción de un puente vial y se amplió la posibilidad de los asentamientos de las cabeceras 62 kilómetros hacia el sur, por lo cual la traza escogida perdería gran parte de su utilidad para descongestionar el tránsito por el actual puente.

En agosto del 2015 la Dirección Nacional de Vialidad oficializó la adjudicación del estudio de factibilidad y dio por finalizado el proceso licitatorio. Ese mismo año y en plena campaña presidencial, Mauricio Macri anunció que finalizar la obra era uno de sus principales objetivos, algo que finalmente no sucedió.

La ilusión se terminó a fines del 2018, cuando la Nación decidió suspender la ejecución de obras con Participación Pública Privada (PPP), entre las que se encontraba la construcción del segundo viaducto interprovincial. En tiempos de una feroz escalada del riesgo país y el encarecimiento del crédito, el gobierno macrista decidió frenar el programa para financiar nuevos proyectos de obras públicas y reconsiderar nuevos criterios de financiamiento.

El Paraná, protagonista de haber cerrado la histórica grieta entre chaqueños y correntinos también será participe en esta historia y afortunadamente después de muchos años de desencuentros llegaron las coincidencias. Tanto para Capitanich como para Valdés el río no debe dividir, sino “unir para comenzar a pensar en una región que permita desarrollo y crecimiento”. ♣♣♣

#PA.

SABADO 8 DE FEBRERO DE 2020.
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