“Impacta pensar que la solución al hambre está en la tierra”

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Por Cristian Franchi


Marta Ferreira, ministra de Agricultura Familiar de Misiones, entiende que los agricultores familiares serán el principal sostén de la lucha contra el hambre y llama a recuperar la cultura de la producción.  

Si buscamos una definición estándar del significado de Soberanía Alimentaria, vamos a encontrar que es “el derecho de los pueblos, de sus países o uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros”. Según Marta Ferreira, o simplemente Martita –como es llamada cariñosamente en el ambiente político–, en los últimos años Misiones cambió ese paradigma al crear leyes que la situaron en lo más alto de la agenda alimentaria del país. Muestra de eso es la creación de un ministerio para la Agricultura Familiar.

En una entrevista concedida a #PuenteAereo, la disruptiva funcionaria habló de la importancia de los pequeños agricultores para terminar con el hambre, del atraso que produjo la gestión de Mauricio Macri en el objetivo de lograr la soberanía alimentaria, de la incorporación de tecnología a una actividad en la que prevalece lo cultural y también llama a recuperar la cultura de la producción.

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–¿Qué es la soberanía alimentaria?

–Hay definiciones clásicas, pero nosotros tuvimos la posibilidad en Misiones de dejarla plasmada en la ley que creó el programa de soberanía alimentaria el año pasado. Y cuando hablamos de esto, queremos referirnos no solamente al derecho que tienen los pueblos de definir sus políticas alimentarias, agrícolas, sino elegir que voy a comer, quien lo va a producir donde lo voy a comprar y también tener en cuenta que para poder tener producción, el agricultor necesita tener acceso a tierra y agua segura, caminos, energía y semillas propias para poder producir. Porque si para producir tiene que comprar semillas a las grandes multinacionales no podríamos hablar de soberanía. Para los misioneros en estos cuatro años creo que fue quedando claro, -sobre todo para el que vive en la ciudad- que soberanía alimentaria es consumir productos de la chacra y eso está muy bueno porque hace que cada vez haya más demanda de productos y a la vez más oportunidades para los agricultores que producen. Además en este escenario nuevo, con un gobierno nacional que asumió hace muy poco, con una impronta diferente del gobernador Oscar Herrera Ahuad pese a ser del mismo color político y en ese escenario de Argentina sin Hambre, Misiones se adelantó a la Nación y creó el programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional que posibilita que con las tarjetas alimentarias la gente pueda comprar en ferias francas y ahora también en el Mercado Concentrador, eso también viene a fortalecer el sector productivo. Daniel Arroyo quedó maravillado con la variedad de productos que podemos sacar de nuestras tierras a precios accesibles y que las familias que tienen problemas para alimentarse puedan tener al alcance productos de un agricultor. Misiones vuelve a estar en lo más alto de la agenda de políticas productivas, alimentarias y de agricultura familiar.

–¿Dentro de este contexto se puede pensar en que Misiones pueda extrapolar este tipo de políticas?

–Sin dudas, uno escucha al presidente de la Nación hablar mucho de agricultura familiar y de soberanía alimentaria. Tenemos pensado hacer en febrero un foro para involucrar a los intendentes y a otros actores para reflexionar sobre esto en conjunto y generar acciones en cada territorio. En este contexto Misiones es vital en términos de experiencias concretas, los agricultores que antes estaban excluidos hoy están al tope de la agenda y eso nos emociona y nos impacta pensar que hoy la solución al hambre está en nuestra tierra.

–¿Y alcanza para terminar con el hambre?

–No… creo que no podemos transferirle la responsabilidad a los agricultores familiares, sino a cada ciudadano porque también está demostrado que se puede producir en pequeños espacios, hay que recuperar la cultura de la producción, la de los niños también en las huertas escolares, la de la agricultura urbana que se implementó hace algunos años y que vamos a continuar para que cada niño y vecino pueda saber cómo nacen las verduras o como se crían animales de granja. Porque la gran preocupación del mundo es que en el 2030, cuando seamos muchos más habitantes es saber de dónde vamos a sacar los alimentos, si hoy hay dificultades imaginemos como será dentro de 10 años. Entonces para nosotros como funcionarios en este momento, es dejar la conciencia instalada en el saber hacer por lo menos, para que nuestros hijos y nietos sepan que si tienen una semilla tienen un alimento y más en Misiones, donde tenés suelo bueno y solo hay que transferir conocimiento para que todos sepan sembrar, así sea perejil, cebollita o un tomate porque eso es muy importante para el futuro.  

–¿No suena a utopía?

–La utopía es lo que nos mantiene vivos, es porque nosotros tenemos sueños que queremos conquistar. No es ese concepto de un sueño irrealizable, debe ser un sueño colectivo. Un obispo brasilero llamado Helder Cámara decía ‘cuando sueñas solo es un gran sueño, pero cuando sueñas con otros es el comienzo de la realidad’, entonces creo que se trata de sueños colectivos, si estamos en la misma sintonía de sueños creo que vamos a poder conquistarlo. En términos de soberanía como experiencia personal me ha sucedido que andando por la provincia muchos se acercan a decirnos ‘muy bien lo que dicen, muy bien lo que hacen. Es cierto que tenemos que plantar’ así que creo que estamos dando pasos a ese sueño colectivo.

–¿Tiene dimensión de lo que ha crecido la agricultura familiar? ¿Cómo se puede explicar este fenómeno?

–Fue la política que implementó la Provincia y la visión de Carlos Rovira las que acompañaron desde un primer momento y también la misma sociedad en sí que hoy tiene mucho más acceso a la información y sabe que es preferible elegir productos de chacra y no productos de las góndolas porque no sabe que tiene, quien lo produjo. Es algo que va mucho más allá de una cuestión de precios, es ir más a una cuestión propia, nuestra tierra, nuestra gente, nuestros agricultores, nuestros alimentos y como ingrediente sustancial es que es más saludable. Yo creo que nadie se quiere morir, nadie quiere pensar en la muerte, sino todo lo contrario, la gente piensa en vivir más y hoy esa posibilidad de acceder a más información demuestra que si querés vivir más tenés que alimentarte mejor, por eso hablamos tanto de modificar hábitos alimentarios, de hacer actividad física, de tomar más agua y menos bebidas gasificadas, entonces la gran preocupación del ciudadano es vivir más tiempo y de manera saludable y eso hace que uno termine buscando productos de la chacra.

–Tiempo atrás habló de una “agricultura inteligente” ¿qué significa eso?

–No podemos no caminar en sintonía con la evolución de la sociedad y vamos a tener que llevar de la mano las dos realidades. Hay muchos agricultores pequeños con azada y tenemos que llevar nuestra energía para humanizar el trabajo. Dejar la azada y pasar a motocultivo, es una herramienta moderna, que permite carpir con una postura más erguida, con mayor velocidad y menos cansancio. Simultáneamente tenemos que atender a los agricultores jóvenes que no quieren trabajar como lo hacían sus padres o abuelos, decirles que hay tecnologías modernas, que pueden seguir produciendo alimentos, que con su teléfono pueden manejar el riego y levantar las estructuras de su invernáculo. Hay opciones es mucho más inteligentes, galpones cerrados donde con luces led se puede producir con sistemas hidropónicos que ya hay en algunos países. Tenemos que seguir incursionando en esta agricultura inteligente dando pasos, los primeros que dimos fue el de la instalación del riego automatizado en agricultores jóvenes, seguiremos instalando sensores de humedad para detectar cuando a la planta le falte agua y se activará solo el riego.

–Una cosa es lo ideal, comer lo que la tierra produce, pero hay una realidad que indica que vivimos rápido y comemos mal, ¿hacia dónde va la alimentación?

–Debemos tener más alimentos a mano, por eso hoy se habla en el mundo de llenar los patios y las veredas de árboles frutales, que los cinturones verdes puedan transformarse en espacios productivos donde tengamos la posibilidad de acceder a esos alimentos. Es un largo proceso y el gran problema que tenemos es que para trabajar en esos espacios públicos debemos tener en consideración a la tenencia responsable de mascotas, si seguimos teniendo animales en las calles no tendremos alimentos para comer de manera directa.    

–¿La gestión de Macri impactó en ese objetivo de lograr la soberanía alimentaria?

–Si, hubo pocos recursos, pero siempre dijimos que las crisis son grandes oportunidades y nosotros tuvimos que apelar mucho a la creatividad y al ingenio, aprender a optimizar al máximo los pocos recursos y es un mensaje y una lección que no debemos olvidar. A mí me gusta ser disruptiva, asi que con el equipo siempre buscamos crear y no repetir, porque el ser humano es capaz de innovar.

–¿Cree que el presidente va a lograr su objetivo de terminar con el hambre?

–Si estamos todos tan involucrados tenemos que lograrlo. A todos nos duele cuando nos enteramos que algún niño muere por desnutrición y nos afecta a todos porque no solo es una responsabilidad del Estado, sino de toda la sociedad. Es un momento en el que no podemos mirar para otro lado, pero las soluciones no dependen solo del Estado.

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#PA.

Domingo 2 de febrero de 2020.
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