El regreso de Mao

El regreso de Mao

Por Adrián Machado


Lo reprimido siempre vuelve: cierto discurso marxista anticapitalista está ganando adeptos entre los jóvenes chinos con exceso de trabajo. Se materializa a través de la gran cantidad de aplicaciones de videos cortos -TikTok y similares-.

Las apps de videos cortos están en auge en el gigante asiático, señala The Economist, lógicamente el contenido más popular es el de humor y/o animales. De todos modos, hace algunos meses se impuso un género distinto: la crítica al capitalismo.

Douyin es la versión china de TikTok, en esa red se encuentran pequeños videos críticos contra el magnate del E-Commerce Jack Ma, por ejemplo. “Estos peces gordos están pisoteando a los pequeños comerciantes”, dice un usuario en su producción amateur. Y continúa: “Antes se trataba de servir a la gente y hacer la vida más cómoda. Ahora están causando problemas financieros y dañando a la sociedad “.

Hay que recordar que los negocios de Ma tuvieron cortocircuitos con el gobierno chino recientemente. En noviembre pasado Ant Group –fintech fundada por Ma- tuvo que detener la oferta pública inicial más grande del mundo debido a nuevas regulaciones estatales. Luego de este episodio, el mega millonario se convirtió en foco de las diatribas online contra el capitalismo. Jack Ma estuvo fuera de la escena pública por 3 meses después de aquel episodio.

El dueño de Alibaba no es el único blanco en la internet china, otras empresas privadas y sus Ceos han recibido críticas, cuestionamientos e ironías durante los últimos meses. Jude Blanchette, cuyo libro Los nuevos guardias rojos de China describe un resurgimiento del maoísmo entre el pueblo chino desde la década de 1990, sostiene que la oposición a las grandes empresas no estatales ha sido evidente durante mucho tiempo en los márgenes del discurso público.

El gobierno normalmente apoya a empresas como la de Ma y trata de asfixiar las críticas “neomaoístas” de que China está capitulando ante el capitalismo -el discurso oficial sostiene que China utiliza al capitalismo y no al revés-. Aunque a veces la soga se distiende, y ese parece ser el caso actual: los funcionarios del gobierno están apuntando a las grandes empresas tecnológicas de China con nuevas reglas antimonopolio destinadas a frenar su poder. “Parece que están utilizando la frustración pública para ayudar a impulsar esta campaña”, dice Blanchette -Ant Group ha acordado con los reguladores un plan de reestructuración, por ejemplo-.

Otro blanco de las quejas a las empresas del tipo Alibaba, fue Pinduoduo, una app de compras que compite con el gigante de Ma. A principios de año una mujer de 23 años, empleada de Pinduoduo, se desmayó en la vía pública luego de cumplir horas extra. Finalmente, falleció poco tiempo después en el hospital.

El exceso de trabajo fue debatido a nivel nacional. “En el mundo tecnológico obsesionado con la velocidad de China, la legislación laboral se trata como un mantel o papel higiénico. Nunca se respeta”, se escucha en un video sobre la cuestión colgado en una app. También se configuró una campaña que apuntó a que los consumidores no gasten más dinero en esa compañía.

Incluso Huawei, un gigante de las telecomunicaciones de buena relación con el gobierno, no ha salido indemne de esta cruzada. Específicamente, los críticos se han centrado en Annabel Yao, la hija menor de Ren Zhengfei, el fundador de la firma. El 14 de enero Yao lanzó un documental de 17 minutos para anunciar el comienzo de una carrera como artista. Fue recibido con desprecio. “Controlar nuestra vida material no es suficiente. Los capitalistas también quieren controlar nuestra vida cultural”, decía el comentario con más me gusta en la cuenta de Weibo, una plataforma similar a Facebook. Múltiples micro videos ridiculizaron el discurso de Yao.

Los videos van más allá de las burlas a tal o cual millonario. Uno de ellos trataba sobre cómo los productores lácteos, para mantener los precios altos, prefieren tirar el exceso de leche que dársela a los pobres. En otro, un joven influencer elogia a Mao por argumentar en 1972 que convertir a China en capitalista permitiría a las empresas globales tomar el control y transformar al país en una semicolonia. “La visión de este gran hombre se ha extendido a través de los siglos”, señala el internauta.

Cabe aclarar que muchos de los videos navegan más en la nostalgia o lo kitsch, que en el llamado a la acción. Las interpretaciones de “La Internacional” son un ejemplo de ello.

Con las salvedades obvias entre estos jóvenes y los guardias rojos de la época de Mao, el resentimiento hacia la élite empresaria parece genuino. En otra de las apps populares, Bilibili, los videos que tienen a Jack Ma como protagonista pasaron del humor y el respeto hacia el desprecio e incitación a la comunión de los trabajadores.

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Desigualdad

A la par del crecimiento económico astronómico de China durante las últimas décadas, se ha disparado la desigualdad en el país. La proliferación de las redes sociales ha hecho que la gente sea más consciente de la riqueza obscena de algunos de sus compatriotas. Después de que Yao, la hija del fundador de Huawei, lanzara su documental, un breve video analizó su telón de fondo para llamar la atención de los espectadores sobre el valor de su lujosa mansión.

Junto con un sentido de injusticia, existe una amargura por las demandas laborales irrazonables. Los empleados de las empresas tecnológicas se quejan de lo que denominan la cultura “996”: la expectativa de estar en la oficina de 9 am a 9 pm, seis días a la semana. Los trabajadores migrantes de las áreas rurales tienen peores condiciones laborales, ya sea trabajando en fábricas o como repartidores -delivery-. Pero los jóvenes profesionales con exceso de trabajo han comenzado a referirse a sí mismos como “dagongren”, un término que solía describir a quienes realizan trabajos de baja categoría.

Yan Fei, sociólogo de la Universidad de Tsinghua, describe una identidad de clase emergente entre las personas que luchan por salir adelante. Abarca tanto a los trabajadores de cuello blanco como a los de cuello azul. Los ataques al capitalismo son, en un sentido estricto, consistentes con la retórica oficial que todavía describe la economía de China como “socialista”.

Pero, ¿por qué permitir que se describa a los gigantes tecnológicos como capitalistas codiciosos cuando a menudo también se los aclama como líderes de la innovación de China? En parte, esto refleja la ideología del Partido Comunista, que considera a las grandes empresas privadas como pilares económicos fundamentales, pero también cree que la preservación del pensamiento de Mao es esencial para su control del poder -la desestalinización fue el comienzo de un deslizamiento hacia la ruina de la Unión Soviética, sostienen los historiadores del Partido Comunista Chino-. Eso le da un poco de margen a las personas que ondean la bandera del maoísmo, incluso si lo que dicen no está del todo en línea con el pensamiento oficial.

Los antecedentes del comportamiento del gobierno chino hacen prever que dejarán que estas críticas crezcan hasta cierto punto, para luego mitigarlas. ♣♣♣

#PA.