Un legado intelectual transmitido con humildad hacia los sectores más desprotegidos de América Latina

Un legado intelectual transmitido con humildad hacia los sectores más desprotegidos de América Latina

Por Valeria Druckmann


La docente, socióloga, intelectual y política argentina Alcira Argumedo falleció este domingo a los 80 años.


A lo largo de su trayectoria como docente, socióloga y política argentina, Alcira Argumedo supo comprometerse con los grandes procesos populares, con cuya experiencia dejó un acervo que permitió, a varias generaciones, repensar aspectos coyunturales de la grieta entre ricos y pobres, el saqueo de recursos naturales y la propiedad indígena. Uno de sus análisis más recientes alude a la construcción de la Hidrovía Paraná- Paraguay: “es una vena abierta que sangra”, remarcó parafraseando al escritor Eduardo Galeano.

Alcira nació en Rosario el 7 de mayo de 1940; hija de un médico pediatra y de una mujer separada, con tres hijas de su primer matrimonio, que se dedicaba exclusivamente a los cuidados del hogar y de su familia. Al culminar sus estudios secundarios, se mudó a la ciudad de Buenos Aires con el objetivo de entrenarse y participar en los juegos panamericanos, ya que desde muy pequeña se destacó en natación. Simultáneamente, se inscribió a la carrera de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. A nivel internacional se produjo entonces la Revolución Cubana y desde la capital argentina, decidió incorporarse de lleno al ejercicio del pensamiento político junto a muchos otros estudiantes.

A principio de los años ‘60, conoció a un estudiante de filosofía que años más tarde se convirtió en su marido y padre de sus dos hijos, Gunnar Olsson. Con el golpe de Estado de Onganía de 1966 llegó la intervención de la facultad y Alcira renunció a su cargo como docente adjunta en la universidad (que asumió al poco tiempo de graduarse en Sociología). Al año siguiente, junto a Olsson, emprendió un viaje por Bolivia, Perú y el sur de Ecuador, fue entonces que comenzó a desarrollar un gran interés por la realidad y la teoría social latinoamericana, rama en la que despuntaría años más tarde, tanto en la docencia como en la escritura, ya que como legado ha dejado obras trascendentales.

Al regresar de su viaje y con una mochila cargada de nuevas experiencias y visiones sobre el mundo, marcó varios momentos importantes para la comunicación y las artes. Junto al cineasta Pino Solanas se desempeñó como una gran comunicadora popular logrando difundir de manera insurgente La hora de Los Hornos, un documental que pone en evidencia la dependencia económica, cultural y social de Argentina, y se plantea cómo revertirla. Fue realizado en 1968 en compañía de Octavio Getino a través del Grupo de Cine Liberación.

A razón de su contenido, teniendo en cuenta el contexto político de la época, esta película fue estrenada formalmente en 1973 dividida en tres partes:  “Neocolonialismo y violencia“; “Acto para la liberación“, dividido a su vez en dos grandes momentos: “Crónica del peronismo (1945-1955)“, “Crónica de la resistencia (1955-1966)” y “Violencia y liberación“, narrada por el locutor y actor Edgardo Suárez. En 1989 fue reestrenada y en 2008 reeditada en una versión extendida.

Como docente, Alcira dictó Cátedras Nacionales en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires entre 1968 y 1974. En 1976 debió exiliarse cuando aconteció el golpe genocida, por lo que se radicó en México. Allí trabajó en el Instituto Latinoamericano de Estudios Trasnacionales (ILET) y según sus alumnos, Alcira supo ser una asesora clave para Gabriel García Márquez y para Juan Somavía cuando estos participaron de la convocatoria de la Unesco para debatir la Comunicación como derecho en el mundo, trabajo que fue llamado Informe Mac Bride, o Nuevo orden Mundial de la Información y de las Comunicaciones.

Realizó buena parte de su camino político junto a Pino Solanas, con quién se incorporó en los últimos años al Frente de Todos a través de Proyecto Sur. Fue diputada nacional por dos períodos (2009-2013 y 2013-2017) y durante sus mandatos como legisladora presentó diversos proyectos de Ley, entre los que se pueden nombrar: la ley de propiedad comunitaria indígena, un proyecto de reparación para las víctimas de la tragedia de Cromañón y un sistema nacional de gestión social del reciclado.

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El acervo intelectual

Entre sus obras, se destacan: “Monopolios y Tercer Mundo“, en la cual plantea que “existe una base común de unidad entre los pueblos que componen el tercer mundo: éstos son los países periféricos que se constituyen como una ‘tercera fuerza’ que se opone a toda forma de dominación y reivindican su nacionalidad arrasada por los países centrales.  La división del mundo en zonas de influencia por parte de los EEUU y la URSS dio lugar a la aparición de una conciencia de unidad de estos pueblos, que buscan una opción propia y en oposición a un enemigo común. En este sentido, la experiencia de China se volvió un ejemplo a seguir, pues logró desarrollar un socialismo independiente de la Unión Soviética”, según plantea Luciana Iummato en su artículo “Acerca de la sociología del Tercer Mundo”.

 Al poco tiempo, publicó la continuidad de ese trabajo, “El Tercer Mundo: historias, problemas y perspectivas“, seguidamente “Los laberintos de la crisis“, “Un horizonte sin certezas: América Latina ante la revolución científico-técnica” y finalmente “Los silencios y las voces en América Latina“.

Este último, es un trabajo teórico indispensable para volver a pensar la realidad sociopolítica desde América Latina, ya que considera que los proyectos populares tendrán una nueva oportunidad histórica para la cual es necesario prepararse. Confronta las ideas rectoras de las principales figuras del mundo central y de sus contemporáneos latinoamericanos, indaga en los núcleos constitutivos del pensamiento teórico-político occidental y rastrea en el patrimonio sociocultural popular las bases para la confrontación de una matriz autónoma latinoamericana. También aborda las alternativas de este continente -distintas de las que ofrece el imperio- frente a las condiciones mundiales de esta convulsionada inflexión entre milenios.

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Un aporte para repensar la hidrovía

Desde hace tiempo, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT), el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI Somos Tierra) y la Federación de Cooperativas Federadas (FECOFE) vienen manifestándose bajo la consigna “No a la reprivatización de la hidrovía. La soberanía alimentaria es con un río Paraná bajo control estatal”.

Durante una entrevista con La Tinta, Alcira analizó: “No estamos discutiendo sólo sobre la Hidrovía, discutimos un modelo de país, después de 40 años de hegemonía neoliberal en la Argentina. La privatización de los puertos y la hidrovía fue la culminación del plan de Cavallo, el control de los grandes puertos privados por las cerealeras agroexportadoras o por las mineras en la hidrovía, que es la salida del 80% de las exportaciones de la Argentina, permitió el desarrollo de esta impunidad. Lo que estamos denunciando es la magnitud del contrabando que están generando estas corporaciones y que alcanzan los 30 mil millones de dólares anuales. Para que nos demos una idea: en un año y medio, es el préstamo del FMI. El ministro de economía dice que, para bajar la inflación, necesitamos divisas que respalden al país y, de pronto, tenemos 30 mil millones de dólares que se fugan por consecuencia del contrabando. Entonces, si controlaran ese contrabando, no tendríamos los problemas de inflación que tiene la Argentina. La Hidrovía es una vena abierta que sangra”.

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Durante los últimos meses, Alcira luchó contra un cáncer de pulmón que no logró vencer. Falleció este domingo, a los 80 años, pero dejó en sus obras y trabajos un legado intelectual que seguirá presente en esta y otras generaciones. ♣♣♣

#PA.