Retrato de una pequeña fascista

Retrato de una pequeña fascista

Por Lucia Sabini Fraga

Por pequeña no menos preocupante: la presentan como influencer, como una joven decidida, “la nueva musa de la ultraderecha” y demás atributos, pero la realidad es que el discurso de Isabel Medina Peralta preocupa. Hace apenas unos días se viralizó un acto en donde la joven de 18 años expresó ideas que retoman los discursos fascistas, falangistas y nazistas, a plena luz del día y en pleno 2021.

El pasado sábado 13 de febrero, tras un acto de no más de 300 asistentes en el Cementerio de la Almudena en la ciudad de Madrid, se realizó un homenaje a los españoles caídos de la División Azul, organizado por el espacio político de perfil neonazi “Juventud Patriótica”. La fecha responde al aniversario número 78 de la batalle de Krasny Bor -localidad ubicada en las afueras de Leningrado actualmente conocida como San Petersburgo-, y quizás el enfrentamiento más letal de la Segunda Guerra Mundial al que se enfrentaron tropas españolas peleando para El Eje.

Las imágenes y videos que circularon posteriormente no dan lugar a dudas: desde la retórica, hasta la vestimenta, las banderas y los símbolos (incluyendo el saludo nazi) hacen alusión a una España todavía viva, y que amenaza con resurgir: la fascista.

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Se dice nazi, no influencer

Como un salto temporal, el discurso de Medina Peralta asombra por su desorientación histórica, pero asusta por su persistencia supremacista: “Es nuestra suprema obligación luchar por España y luchar por una Europa ahora débil y liquidada. Por el enemigo, que siempre va a ser el mismo aun con distintas máscaras: el judío. Porque nada mas certero que esta afirmación: el judío es el culpable. El judío es el culpable y la División Azul luchó por ello” dijo ante la mirada condescendiente de los presentes. Posteriormente aclaró que su postura no era contra los ciudadanos judíos de a pie, sino contra el sionismo y “los estratos de esa raza que dominan el mundo”. No aclares que oscurece, dice el dicho.

Aún con su corta edad, la estudiante de primer año de Historia (aunque con la carrera en pausa) de la universidad Complutense de Madrid -las más antigua a importante universidad pública de España-; ha comenzado su recorrido político desde pequeña. Arrancó leyendo y estudiando sobre el fascismo, y a los 14 ya participaba en el Sindicato Español Universitario (SEU); también ha hecho su paso por las Juventudes de la Falange.

Nacida en Madrid, aunque también se asentó un año en Islas Canarias, declara vivir sola actualmente ya que sus padres no le hablan por sus ideas: “Me echó de casa. No tolera mi ideología” dijo sobre su padre. Sin embargo, el padre de Isabel fue en su juventud un activo militante de la extrema derecha: no tan distinto que los caminos que surca su hija. Juan Manuel Medina, de 46 años, ingresó en el Partido Popular en 2005 y de allí realizó una maratónica carrera que lo depositó dos años después como concejal del municipio de Seseña en la provincia de Toledo. Pero diez años antes, fue militante de la “Falange Española” y candidato de “España 2000”, un partido de derecha que surgió a principios del siglo XXI basado en el nacionalismo español y el llamado “populismo de derecha”.

Isabel Medina no se considera franquista ni falangista, pero se asume fascista. Respecto al nazismo, intenta separar los tantos: “Nunca me definiría nazi. Me considero nacionalsocialista y fascista, pero para mí nazi es un rapado que aparece en las películas de Hollywood y ya está. No considero que un nazi sea un nacionalsocialista” asegura.Su racismo es explícito, pero lo adorna con un discurso por el respeto a las identidades: “Yo no odio las razas, las amo, creo en ellas. No estoy a favor del mestizaje, de la liquidación de la identidad de los pueblos y naciones. No lo tolero” afirma, mientras sostiene con la otra mano que los inmigrantes se dedican “a violar, a amenazar, a robar, a atracar y a turbar la paz de un pueblo”. Ni Micky Vainilla lo hubiese guionado mejor.

Como referentes, nombra a Benito Mussolini, Giovanni Gentile (filósofo fascista italiano), Adolf Hitler, o el filósofo nazi chileno Miguel Serrano (abierto defensor y promotor del nacionalismo blanco en Chile). “Me enamoré del fascismo y le he entregado mi vida” repite en una nota al diario español La Razón, como quien cuenta una historia de amor adolescente. En filosofía dice nutrirse de autores como Nietzsche, Wagner y Heráclito.

En las comparaciones que espacios políticos como Podemos realizan entre los grupos falangistas de “Juventud Patriótica” y el grupo de ultraderecha español VOX, Medina Peralta responde con las diferencias: “Ellos son sionistas, capitalistas, demócratas y constitucionales. Nosotros no”. Para Isabel Medina, la derecha y el fascismo van en caminos separados.

En sólo unos días subió sus seguidores de Twitter a más de 12.000 (cuatriplicando la cantidad), aunque la empresa decidió “suspenderle” la cuenta el miércoles pasado por incumplir las reglas de la empresa; entre ellas la prohibición de usar un perfil para “expresar odio hacia una persona, grupo o categoría protegida”. Su perfil en LinkedIn también ha sido dado de baja, y ella misma ha decidido no decir públicamente donde trabaja. Sin embargo, ya han circulado sus fotos de “21 Buttons”, una aplicación y red social que permite conocer marcas y emular ser influencer de moda. A sus 15, posaba orgullosa sus looks cancheros y sexys pero ante la pregunta prefiere decir que ese mundo quedó atrás: “Tenía una vida demasiado vacía, me centraba en estar guapa, en ponerme falditas y en las rebajas. Eran sólo redes sociales, pero ya está atrás”.

Según varios medios, actualmente la joven es directora del semanario de lucha y acción política “La conquista del Estado” y lidera la resucitada Sección Nacional Femenina de la Falange. También está vinculada a Bastión Frontal, una organización “combativa” según sus propios preceptos, de carácter católica, nacionalista, defensora de “la clase trabajadora española”.

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De un lado y del otro del nazismo

En junio de 1941, a casi dos años de comenzada la 2da Guerra Mundial, el gobierno español del dictador Francisco Franco autorizó la creación de cuerpos de voluntarios para ir a pelear contra la URSS, en lo que entendían como una avanzada del comunismo a nivel mundial. La guerra civil española había terminado el 1ro de abril de 1939, consolidando un régimen liderado por la Falange (partido político español de ideología fascista, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera) que se alineó rápidamente con el fascismo italiano y el nazismo alemán.  

El promotor de este cuerpo conocida como “División Azul”, fue el ministro de gobernación – e importante artífice del nuevo régimen franquista, tras la destrucción de las instituciones y los valores republicanos- mano derecha y concuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer. En su rol de asesor todo terreno, Serrano Suñer fue uno de los pocos presentes en el primero y único encuentro que mantuvieron Franco y Hitler en un vagón de tren en octubre de 1940: la reunión intentaba arrastrar al dictador español a la guerra de manera abierta, quien tras una cantidad ridícula de exigencias, no logró sellar un acuerdo cerrado con el referente nazi.

Pese a ello, España ya se había declarado no neutral y mostrado su apoyo al bando del Eje, aunque en una posición no beligerante. Pero con la creación de la División Azul, cerca de 20.000 españoles (los números no son del todo claros, y difieren mucho según las versiones) pelearon efectivamente entre 1941 y 1943 bajo las órdenes del ejército de la Alemania nazi, el “Heer”; una ayuda bastante concreta para los objetivos alemanes. “El exterminio de Rusia es exigencia de la Historia y del porvenir de Europa” expresó el ministro Ramón Serrano Suñer el 24 de junio de 1941, pocos días antes de comenzar la campaña de reclutamiento a jóvenes.

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La relación entre la España fascista y el régimen nazi, tuvo muchos capítulos y gran devolución de favores: el gobierno español compró armas a Alemania y habilitó grupos de ayuda militar; mientras que el régimen nazi absorbió en sus campos de exterminio gran cantidad de españoles defensores de la Republica -también comunistas, socialistas o anarquistas-.

Recién en agosto de 2019 (75 años después de terminada la guerra), el gobierno español publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el listado de españoles asesinados en campos de concentración nazis tras un trabajo de investigación que incluyó a historiadores de la Universidad Complutense de Madrid: allí figuran 4.427 personas, en su gran mayoría republicanos que escaparon vía Francia ante el inminente avance del bando sublevado comandando por Franco.

Sin embargo, ese número se amplió y en mayo del 2020 se dio a conocer un Censo Memorial dirigido por la Gobernación de Cataluña que aporta además cifras de detenciones y desaparecidos entre 1940 y 1944: al menos 9.161 deportados a campos de concentración nazi, de los cuales más del 60% murieron (se contabilizan 5.166 personas), 456 permanecen desaparecidos y 3.539 sobrevivieron al holocausto. De todos modos, debido en parte al tiempo transcurrido, se sospecha que las cifras puedan ser mayores.

Con estos datos en mano, el Consejo de Ministros del actual gobierno de Coalición español, decretó a fines de abril del 2019, el 5 de mayo como el “Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España”. La fecha fue elegida por conmemorarse ese día, la liberación en 1945 del campo de Mauthausen en Austria.

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“Una democracia ejemplar”

El mismo día donde Isabel Medina pregonaba sus discursos de odio, fue detenido Pablo Hasel, el rapero que por sus tweets contra la monarquía española y el accionar de las fuerzas de seguridad de ese país, fue sentenciado a dos años de prisión. La fascista adolescente pasó a ser una estrella en los medios, mientras que el musico marchó preso.

Más que una joven hablando alto, lo que realmente preocupa es lo que representa: a medida que los medios de comunicación replican (replicamos) notas sobre su persona, por detrás se esconde un movimiento -que, aunque por ahora más bien incipiente- representa “valores o ideales” latentes, que resurgen con cada crisis económica-política-social; “valores” que en los hechos han oprimido y asesinado miles de personas en su nombre. Pero que pueden tener, como la historia ya demostró, la capacidad de seducir a millones: no sería bueno ignorar ese aprendizaje. ♣♣♣

#PA.