No me resigno

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Por Matías Sebely

Hace unas semanas conocimos los nuevos índices de pobreza en Argentina, y nos arrojaron la dolorosa cifra de 35% para el primer semestre del 2019. En nuestro país, son más de 15.000.000 de personas. Uno de cada tres. Un quince seguido de seis ceros. Desde donde se lo mire, una catástrofe diaria. Y hay dos datos que duelen más: 7,7% son indigentes, es decir que no llegan ni siquiera a cubrir las necesidades mínimas. Y uno de cada dos chicos en Argentina, son pobres.

Realmente es inexplicable. Porque estamos en verdad hablando de una cuestión que es estructural en nuestro país y que es una característica de nuestra región latinoamericana.

Pueden pasar gobiernos con distintas posturas, pero el problema sigue estando. Es un sube y baja de números que no está exento a ninguna gestión gubernamental de la historia argentina.

Ahora estamos en momento de campaña política y abundan los discursos y propuestas. Desde slogans como “Pobreza Cero” hasta los “Pactos sociales” que tenemos que hacer como país, para que de una buena vez terminemos con la pobreza. Y algo que aprendimos es que este problema estructural no resiste archivo a ningún discurso.

Hay una realidad: atrás de cada frío número que discutimos en diarios, tv, redes sociales y mesas de café, son personas de carne y hueso, con nombre, rostro y familia. Personas que día a día se enfrentan a la realidad de no llegar a lo mínimo y muchos de no saber qué van a comer hoy. ¿Existe mayor tragedia para una sociedad que esa?

No tenemos que quedarnos con este pesimismo. No podemos conformarnos a que “esto es así”. Porque no solamente no podemos permitirlo, sino que tenemos absolutamente todas las herramientas para transformar esta realidad. Lo urgente nos tiene que movilizar y lo importante hacernos planificar.


¿Cómo pedirle a una persona que planifique a mediano plazo, que crezca en educación, que progrese con un empleo, si no sabe lo que va a comer en el día?

La articulación pública, privada y del tercer sector se vuelve así cada vez más fundamental. Eso lo aprendimos y aplicamos con nuestro emprendimiento de Comida por un Dólar. Que lejos de ser la única solución, es una contribución. En todo el país brotan emprendimientos, que a pesar de las dificultades, están aportando soluciones desde múltiples miradas.

En Misiones tenemos un enorme potencial, una cadena de valor para producir alimentos abundantes y un lugar estratégico para la región, porque estamos rodeados de grandes centros urbanos y productivos del Mercosur.

Profundizar el desarrollo de la industria en nuestra provincia es un objetivo necesario. Porque existe una ecuación que es irrebatible: fortalecer el sector productivo genera trabajo, amplía el consumo y reproduce a la sociedad en una espiral ascendente. Y cuando decimos el sector productivo es en su totalidad. Las industrias, el agro, los emprendedores, los productores, las PyMES y el mismo sector público con una gestión eficiente de los recursos de capital y trabajo como actor central y articulador.

Cuando hablamos de consensos sociales, mi opinión es que deberíamos de ir en este camino. Trabajar sobre lo urgente, no permitirnos como colectivo social que haya una sola persona que pase hambre. Planificar y ejecutar políticas públicas sobre lo importante. Para que los ciclos dejen de afectarnos y pensemos más allá de los cuatro años de una gestión gubernamental.

A nivel mundial, los objetivos del desarrollo sostenible del que todos hablan, tiene como primer objetivo: erradicar la pobreza extrema y el hambre. Se estima que en 2050 será de 10.000 millones, hoy somos 6.000 millones. A la vez la desigualdad en la distribución de la riqueza se sigue profundizando.

No habrá una situación de consenso si cada uno de nosotros, todos, cedemos algo. Sino no hay evolución posible.

Si no damos una vuelta de timón ya, los objetivos que nos propongamos serán solamente nobles declaraciones de buena voluntad. Seguiremos aplicando medidas paliativas de forma eterna.

Y qué triste pensar que nuestros hijos y nietos, sigan debatiéndose sobre el problema del hambre. No me resigno a que eso suceda. ♣♣♣

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One thought on “No me resigno

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