Masón: El misterio que trasciende en el tiempo

Masón: El misterio que trasciende en el tiempo

Por Tania Pipke  

¿Son una sociedad secreta? ¿Tienen como objetivo conquistar el mundo? ¿Realizan rituales satánicos? Sobre la Masonería existen cuantos mitos y teorías alocadas se les ocurra, y que muchas veces fueron alimentadas por el hermetismo que tradicionalmente se ha asociado a sus integrantes, y a sus actividades, o bien por el desconocimiento general hacia la institución por parte de los “profanos” –como ellos definen a los que no pertenecen a la misma–. ¿Pero quiénes son y qué actividades desarrollan dentro de sus templos?

Desterrando aquellos mitos, desde la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República Argentina se definen institucionalmente como: “una escuela iniciática, filantrópica, filosófica y progresista, con objetivos que apuntan a la exaltación y el perfeccionamiento de las más elevadas potencialidades humanas”.

Esta orden asienta sus principios en ideales de Libertad Igualdad y Fraternidad; y asumen que el hombre puede alcanzar su realización a través de la ciencia, la justicia y el trabajo, una especie de trilogía que constituye su lema.

“La masonería se fue forjando de manera institucional aproximadamente a principios de la edad Media, en la época en que los antiguos gremios de albañiles comenzaron el trabajo operativo de levantar iglesias, monasterios, castillos. Es más, la palabra masón significa albañil en francés”, explica una persona que reconoce pertenecer a la logia, y agrega: “de allí es que deviene el famoso nacimiento del secreto masón, ya que solo los maestros sabían realizar planos y guardaban sus conocimientos muy celosamente para que los demás no lo sepan.” 

“En el siglo XVI al ir evolucionando la humanidad y con el nacimiento de los movimientos artísticos como la ilustración y el iluminismo, comienza a cambiar la manera de hacer masonería”, sostiene la fuente y explica: “al estar ya gran parte de las edificaciones creadas, los masones de entonces se reinventaron y pasaron de realizar esas construcciones operativas de edificios, a la faz especulativa, es decir, la construcción del templo interior del hombre: trabajando en perfeccionar al ser humano de manera espiritual, moral e intelectual, ya bien lo explicaba el Gran Maestre Jorge Clavero “es una institución que enseña al hombre a pensar”, y que busca que sus integrantes “sean mejores personas, mejores ciudadanos, así mejorar la calidad de vida política del país en que se encuentren”, concluye.

La masonería instruye a sus iniciados a través de símbolos y ritos que se mantienen en el tiempo. Solo a modo de ejemplificación, pondré en evidencia el caso de la regla de 24 pulgadas. Este elemento, que como herramienta utilizaban para medir dentro del ámbito de la construcción, ahora sirve a los masones para –de manera simbólica– medir el tiempo, dividiendo las 24 horas del día en tres partes iguales: ocho horas para el trabajo, ocho para el descanso, y las restantes para el ocio, la lectura o la diversión.      

Otros de sus símbolos, quizás los más emblemáticos y por el cual la institución es reconocida, son la escuadra y el compás, que hacen referencia a la rectitud de los actos y a la delimitación de los derechos de los iniciados.

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Masones Ilustres

Reconocidos personajes del mundo entero y de diversos ámbitos fueron masones: Napoleón Bonaparte, George Washington, Benjamín Franklin, Walter Elías o más conocido como “Walt” Disney, José Martí, Simón Bolívar, y así podría dar miles de nombres de grandes figuras. Pero entrando más a territorio conocido podemos decir que en Argentina a quien rápidamente se lo asocia con esta institución es a San Martín, pero también lo fueron otros próceres como ser Domingo Faustino Sarmiento, Manuel Belgrano, Bautista Alberdi, Justo José Urquiza. 

Ademas lo fueron expresidentes como Bernardino Rivadavia, Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña, Hipólito Yrigoyen y Raúl Alfonsín. También, lo han sido importantes escritores como Miguel Cane, Esteban Echeverria y artistas como Facundo Cabral y Adrián Otero (cantante de Memphis la Blusera), entre otros. Vale aclarar que la condición de masón no se puede revelar hasta una vez fallecidos, ya que los masones pueden dar a conocer su condición públicamente pero no así la de “sus hermanos” como se llaman entre sí, justamente por la discreción que la institución exige a sus miembros.

Un dato no menor es que la masonería es discreta en épocas de democracia y secreta en épocas de dictaduras debido a las persecuciones que fueron víctimas sus miembros a lo largo de la historia. 

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Grandes y pequeñas obras  

Entre sus aportes más reconocidos se encuentra el impulso de la Ley 1420, sancionada en 1884, que colocó la escuela pública al alcance de todos los niños, constituyó un hito básico en la fundación del Estado y dio nacimiento a la educación pública. Y es que Sarmiento, que había ejercido la Presidencia de la Nación hasta 1874, renunció como Gran Maestre de la Masonería Argentina para dedicarle todo su tiempo a la sanción de esa ley.

Gracias a esta norma fundamental para el país, hacia 1910 dos de cada tres personas ya sabían leer y escribir, en tanto que la escolarización alcanzaba al 90%, cifra que nos convertía en un país de avanzada para la época.

Otra de sus más reconocidas características es la filantropía, eso significa que uno de sus labores es la de realizar obras de beneficencia pudiendo estos ser aportes tanto materiales como económicos, mantenidos siempre dentro de la discreción.

En síntesis, esta agrupación milenaria que tiene 320 logias en el país y 12.000 miembros en su totalidad, de los cuales hay 7.000 activos que se reúnen en templos para discutir sobre temas actuales y trascendentes por los que atraviesa la Argentina, se erige en baluarte y custodia del progreso de la humanidad como así también en acérrima enemiga de la ignorancia fanatismo y la codicia.  ♣♣♣