La primera mujer en liderar la OMC tendrá la misión de construir el puente Washington-Beijing

La primera mujer en liderar la OMC tendrá la misión de construir el puente Washington-Beijing


Ngozi Okonjo-Iweala se convirtió además en la primera africana al frente del organismo, cuyos miembros la eligieron de forma unánime. Un voto de confianza a su agenda progresista, en medio de la pandemia, la crisis económica y la tirante relación entre EE.UU y China.

En una decisión sin precedentes, los 164 miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) eligieron por unanimidad a Ngozi Okonjo-Iweala para desempeñar durante cuatro años la dirección general de la entidad, en medio de un momento crucial en el que confluyen los efectos de la pandemia, la crisis económica y la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China.

La nigeriana de 66 años, experta en desarrollo, se convirtió así en la primera mujer y, además, en la primera africana en liderar el organismo con sede en Ginebra, luego de resistir tres veces el veto de su candidatura por parte de la administración Trump. Su doble nacionalidad -nigeriana y estadounidense- la posiciona además como la primera estadounidense en ocupar el cargo.

Pero no es la primera vez Okonjo-Iweal hace historia. La economista licenciada en Harvard y con un doctorado en el Massachusetts Institute of Technology en Economía fue la primera mujer en ejercer el cargo de ministra de Finanzas de Nigeria (2003-2006 y 2011-2015) y estuvo durante 25 años en los pasillos del Banco Mundial, donde llegó a convertirse en número dos como directora de Operaciones y en 2012 compitió, también como la primera mujer y negra, en la primera carrera abierta por la presidencia de la entidad.

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Influyente

Ngozi Okonjo-Iweala forma parte desde hace años de las listas de mujeres más influyentes que elaboran publicaciones como Fortune, Time, Foreign Policy, Forbes o Newsweek. Quienes la conocen la describen como una persona influyente y que no pasa desapercibida, con capacidad de interlocución al más alto nivel y decidida voluntad reformista.

Durante sus años como ministra de Nigeria emprendió una dura batalla contra la corrupción y las reformas económicas, lo que le valió no solo serias amenazas de muerte sino incluso el secuestro de su madre de 82 años.

Su currículum retrata a alguien que forma parte intrínseca e indudable del establishment global, como miembro, entre muchos otros, del consejo de la Iniciativa Global Clinton, la Fundación Rockefeller, el consejo del Foro Económico Mundial contra la Corrupción, Inspectores Fiscales sin fronteras de la OCDE o como asesora del banco Lazard y consejera del Standard Chartered y Twitter, en los últimos años.

Sin embargo, siempre con la vista puesta en una agenda que podría ser tildada de progresista. “En el Banco Mundial fue una gran defensora de la diversidad y dio un gran apoyo a una asociación LGBT dentro del banco, lo que le valió un gran respeto entre la plantilla”, cuenta un miembro del organismo. De hecho, Okonjo-Iweala estaba de gira la semana pasada para promocionar la edición estadounidense de su último libro, Mujeres y liderazgo: vidas reales, lecciones reales, escrito con la ex primera ministra de Australia, Julia Guiliard.

También como número dos de la entidad financiera multilateral puso su empeño en evitar el contagio de la crisis a los países en desarrollo, una agenda que estará sin duda entre las prioridades de su mandato que se iniciará el próximo 1 de marzo.

“Es espectacular verla entrar en una sala. Es todo fuerza y no solo intelectualmente, su apariencia llena la sala en un mundo con mayoría de hombres vestidos de gris”, apuntan fuentes del Banco Mundial al diario El País, en referencia a su costumbre de usar vestimentas típicas africanas.

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La misión

La economista nigeriana parece tener las características vitales para garantizar la supervivencia de la OMC después de que la administración de Donald Trump enterrara el tribunal de resolución de disputas del organismo, al bloquear el relevo de sus jueces, y asestara un golpe mortal al multilateralismo. Precisamente, la presidencia republicana vetó su nombramiento hace tres meses, una decisión revertida en apenas unas semanas por el equipo de Joe Biden.

“No es un momento fácil para asumir las riendas de la OMC, no hay gran ilusión por la multilateralidad, especialmente a nivel comercial, en un entorno económico cambiante y en medio de una pandemia sin precedentes en un siglo”, apuntó la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González-Laya.

Pero además, la crisis se profundiza por el enfrentamiento entre Estados Unidos y China, conflicto que cambió para siempre las reglas del juego y cuya evolución condicionará el futuro del comercio a nivel global y el éxito o el fracaso del mandato de Okonjo-Iweala.

La flamante funcionaria conoce bien esa batalla porque luchó en ella con armas propias: durante sus años como ministra de Nigeria no dudaba en cargar con rollos de telas a encuentros con autoridades internacionales para mostrar las diferencias entre los paños tradicionales nigerianos y las copias que de esas mismas telas se hacían en China, a mitad de precio. “Suele utilizar este tipo de efectos para sorprender a su interlocutor, respaldado luego por su sólida formación”, aseguran fuentes financieras internacionales.

Ahora, la africana navegará por el creciente océano entre China y las naciones occidentales, que argumentan que la entrada del gigante asiático a la organización en 2001 no logró transformarla en una economía de mercado.

Por su parte, la delegación del gobierno de Xi Jinping ante la Organización Mundial del Comercio dijo en un comunicado que ésta “está en su momento crítico y debe poder cumplir pronto. La decisión colectiva de todos los miembros demuestra un voto de confianza no solo en la propia doctora Ngozi, sino también en nuestra visión, nuestras expectativas y el sistema multilateral de comercio que todos creemos y preservamos”.

Washington y Bruselas protestaron contra los programas de subsidios masivos de China, las transferencias forzadas de tecnología y la extensa influencia del Estado sobre la economía china, políticas que, según ellos, han causado distorsiones comerciales que afectan negativamente a las transacciones globales.

Durante su campaña, Okonjo-Iweala reconoció la necesidad de reconstruir la confianza entre Estados Unidos y China al mismo tiempo que encontrar áreas de interés común. Como candidata, respaldó una iniciativa entre la Casa Blanca, la Unión Europea y Japón destinada a desarrollar nuevas disciplinas para los subsidios industriales, las empresas estatales y las transferencias tecnológicas forzadas. Construir ese puente será el norte de su mandato.

#PA.