Una colombiana, brazo fuerte de la investigación que determinará si hubo vida en Marte

Una colombiana, brazo fuerte de la investigación que determinará si hubo vida en Marte


Diana Trujillo es ingeniera espacial de la Nasa y una de las directoras de vuelo que operará al robot Perseverance, que tiene la tarea de recolectar muestras para determinar la presencia de organismos vivos en la superficie del planeta rojo.

La colombiana Diana Trujillo llegó a Estados Unidos a los 17 años y, con apenas 300 dólares en el bolsillo, se lanzó a limpiar casas para pagar sus estudios y graduarse en ingeniería aeroespacial.

A 20 años de iniciada esa travesía, su actualidad la encuentra como ingeniera de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (Nasa) y como  directora de vuelo de la misión Marte 2020, que este 18 de febrero depositó en la superficie marciana al Perseverance, el robot explorador más avanzado jamás enviado al espacio.

El artefacto de vanguardia no sólo buscará evidencias de vida pasada y recogerá muestras de rocas que serán regresadas a la Tierra en una futura misión, sino que pondrá a prueba tecnologías pioneras que serán clave para una futura presencia humana en el planeta rojo.

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Una voz en el espacio

El lanzamiento del Perseverance, proyecto en el que Trujillo ejerce como una de las cuatro directores de vuelo que manipularán el robot, una vez que llegue a la superficie marciana, tuvo la característica distintiva de ser el primero de la historia transmitido en directo en español y fue la propia ingeniera colombiana la encargada de ponerle voz.

Trujillo, nacida en Cali en 1981, fue la líder de la misión Curiosity, estuvo a cargo del equipo de ingenieros que desarrolló el brazo robótico del Perseverance y recientemente fue nombrada directora de vuelo de la misión Marte 2020. Según la investigadora, el aparato tiene toda la tecnología necesaria para encontrar rastros de vida microbiana de hace miles de millones de años en el cráter Jezero, un lugar especial del planeta rojo, porque todo indica que ahí desembocó un río.

“Fue espectacular”, narró la ingeniera. “Desde hace mucho tiempo yo quería que la Nasa transmitiera en español un aterrizaje planetario. Llevaba meses insistiendo. Todo salió muy bien. El objetivo era que este momento histórico llegara no solo a los científicos y a los ingenieros que hablan inglés, sino a las abuelas, los abuelos, las mamás, los papás y sobre todo a las niñas y niños de América Latina y España”, dijo a El País luego de la culminación de la transmisión.

Sobre el desarrollo del proceso, indicó: “Trabajamos muchísimo, 24 horas al día durante muchos meses para terminar de ensamblar el robot Persy. No paramos nunca, ni fines de semana, ni diciembre, ni fiestas”.

“Cuando la nave estuvo lista la llevamos a Cabo Cañaveral en Florida. Despegó el 30 de julio del año pasado, hace casi seis meses. Perseverance viajó 480 millones de kilómetros a 20.000 kilómetros por hora. El reto era poder bajar esa velocidad a cero para aterrizar sin problemas”, detalló respecto del inicio de la misión, cuyas muestras obtenidas serán recogidas por otra misión, entre los años 2031 y 2038.

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Pasado y futuro

Diana Trujillo trabajó también en el proyecto Curiosity, robot que arribó a la superficie de Marte en 2012. Sin embargo, la científica diferenció la función que cumplen ambos en la obtención de datos: “Para hacer una analogía, imagina que vas viajando en carro. Me gusta eso de viajar en el carro para conocer. Cuando estás viajando en el carro, te bajas y ves una casa donde las personas vivían antes”, explicó a BBC y desplegó: “Eso fue lo que hizo Curiosity, bajarse del carro y decir, aquí hay una casa; respondió a la pregunta de si hubo en Marte condiciones, la “infraestructura” o la composición química para sostener la vida”.

En este sentido, volviendo a la analogía del viaje, Trujillo especificó que el robot Perseverance “está tratando de contestar si hubo vida en la superficie de Marte o no. Ya que encontramos la casa, ¿será que alguien vivió allí? Esa es la diferencia”.

La misión durará un año de Marte, que son dos de la Tierra. Durante las primeras dos semanas, se realizarán chequeos para ver que no existan daños en el funcionamiento del robot: “Yo todavía no me lo creo; es que entrar a Marte a 20.000 kilómetros por hora y que no se haya dañado nada es sorprendente”, reflejó la colombiana.

Luego de esa etapa, se iniciará el recorrido del cráter Jezero -donde se confirmó que uno algo que cambió la composición del material que está alrededor- y la recolección de muestras para traerlas a la Tierra, estudiarlas y definir si hubo vida en Marte.

“Todos los científicos coincidimos en que ese es el lugar donde probablemente podamos encontrar los rastros de vida microbiana. Si era la desembocadura de un río, algo de vida tiene que haber ahí. Si encontramos eso, también vamos a hacer la investigación para darnos cuenta si la vida probablemente empezó en Marte y en la Tierra al mismo tiempo”, se esperanzó la ingeniera de la Nasa.

#PA.