Pese a la derrota, Macri mantiene la estrategia a favor de la grieta

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Por Fernando Oz

El presidente culpó al kirchnerismo por el aumento del dólar, prometió medidas económicas que no explicó, y aseguró que revertirá la derrota electoral. La cautela de Pichetto y las diferencias de Vidal.

Con el dólar por las nubes, trascendidos de renuncias, intentos frustrados de cambios en el Gabinete, y un clima de espanto, el devaluado presidente Mauricio Macri culpó a la oposición por la reacción que tuvieron ayer los mercados. Esgrimió que la caída del peso se debe a que la fuerza política que encabeza Alberto Fernández: “no tiene credibilidad en el mundo”.

Fue durante una conferencia de prensa a la que llegó con un evidente fastidio. Antes mantuvo una reunión con su Gabinete, en donde siguió con la repartija de culpas con la que había iniciado el domingo después de reconocer la derrota. Frente a los periodistas, Macri dijo que piensa revertir el resultado de las primarias en los comicios del 27 de octubre y prometió tomar medidas económicas para frenar el dólar.

“Hoy es un día muy malo. Hoy estamos más pobres que antes de las primarias”, sostuvo el mandatario. En esta oportunidad no eludió la verdad. Ayer la jornada en la bolsa porteña tuvo un desplome histórico del 36 por ciento.

Luego continuó con la misma estrategia que viene empleando desde que comenzó su mandato y que acentúa cada vez que tiene una campaña electoral a la vista: repartir culpas entre quienes lo antecedieron en el gobierno. Concretamente dijo que los votos que no lo “acompañaron” representan una “bronca acumulada” por el “duro proceso” económico recorrido a partir de la “difícil herencia” recibida de los doce años de kirchnerismo.

Macri confía en que repitiendo los métodos podrá llegar al balotaje. “Vamos a revertir esta mala elección de ayer en una mejor elección que nos va a llevar a una segunda vuelta en noviembre”, aseguró el mandatario.

Como en un carrusel en el que se repiten imágenes mientras gira una y otra vez, Macri repitió durante la conferencia de ayer lo mismo que había dicho el domingo tras la aplastante derrota: la “euforia que había el viernes en los mercados internacionales a partir de encuestas “equivocadas” que vaticinaban un buen resultado para el oficialismo, se pasó este lunes a un día “muy malo”, con el dólar en alza.

Y volvió sobre la misma idea: “La alternativa kirchnerista no tiene credibilidad en el mundo, no genera la confianza necesaria para que la gente quiera venir a invertir en el país”. La culpa es del otro, siempre del otro. Según el mandatario, el mundo económico no confía en lo que el kirchnerismo “pretende hacer otra vez” con Argentina.

Como aferrado a su cargo, Macri dijo que “ellos”, por el kirchnerismo, “ya gobernaron y tienen que demostrar que van a hacer algo distinto que lo que hicieron antes”. Y como si el resultado del domingo fuera poco, esgrimió que “ellos” tienen la “responsabilidad” de recuperar la confianza que perdieron porque, de lo contrario, “daña a todos los argentinos”.

El afligido mandatario descartó cambios en el gabinete –pese a los rumores y a los trascendidos de la renuncia de dos de sus ministros el mismo domingo por la noche– y señaló que las medidas que tomará serán para “que este proceso electoral no castigue aún más a los argentinos”. Claro que evitó dar detalles sobre las mismas.

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Macri, durante la conferencia, estuvo acompañado por su compañero de fórmula, el senador Miguel Ángel Pichetto. El ex presidente del bloque K en el Senado durante los doce años que estuvo el kirchnerismo en el gobierno, apenas ofreció algunos tips sobre las medidas económicas para frenar un inminente estallido. Dijo que el objetivo será “atender las demandas de los sectores medios, de los trabajadores y de las pymes”.

En diálogo con el canal oficialista TN, el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio confesó que no esperaban un resultado tan bajo y que el “resultado que tiene más que ver con un componente, quizás, de castigo de la clase media, de los sectores que indudablemente tuvieron el impacto de la devaluación de 2018 y del ajuste tarifario”.

En ese mismo marco de honestidad brutal, Pichetto explicó que “hay que analizar muy bien el voto de la ciudadanía. Parece que hay un reclamo de la clase-media, media-baja, de los trabajadores. Esto me parece que debe ser analizado con serenidad y plantear una campaña electoral de acá a octubre con responsabilidad”.

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Quien pareciera estar en una sintonía diferente a la del enojado presidente es la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. “Así como ayer (por el domingo) los argentinos nos dieron un mensaje, también hoy (por ayer) el mundo nos dio otro, el cual tiene que ver con la probabilidad más baja de que Cambiemos siga gobernando y más alta de que gobierne el Frente de Todos. Por eso tenemos que ser todos más responsables que nunca y poner en primer lugar el bienestar de los argentinos”, explicó la mandataria provincial en una conferencia de prensa paralela a la del presidente.

Aunque en menor medida, Vidal también fue dueña de la derrota. El Frente de Todos ganó en la provincia de Buenos Aires con una diferencia de 16 puntos por encima de Juntos por el Cambio. Mientras ella obtuvo el 32,56 % de los votos, Axel Kicillof cosechó un 49,34 %.

Con un tono más calmo y conciliador que Macri, la gobernadora dijo que “cuando uno gana una elección, no la gana uno, la gana lo que uno representa, no es un cheque en blanco”. Y en esa misma línea, agregó “cuando se pierden las elecciones, sí las pierde uno y hay que escuchar lo que dicen las urnas siempre”.

“Si escuchamos la elección nos indica que tenemos que escuchar más. (…) A todos aquellos que no nos eligieron, quiero decir que vamos a seguir escuchando en este camino que nos queda por recorrer”, añadió.    ♣♣♣

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