Boca: ¿El futuro refugio de Macri?

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Por Cristian Franchi


Dos factores influyen en el futuro político de Macri. Las casi sentenciadas elecciones de octubre y lo que suceda en Boca el 8 de diciembre.

Al presidente el fútbol lo apasiona, lo atrapa y muchas veces, dependiendo del resultado que obtenga Boca, varía su fluctuante humor en el inicio de la semana. El resultado de las PASO fue un golpe inesperado y desde allí Mauricio Macri navega por aguas turbias, sin un rumbo fijo y con la posibilidad concreta de perder el timón definitivamente. Mientras el barco se hunde al mejor estilo Titanic, queda un resquicio donde podría seguir guardando algo de poder si es que quiere o puede reinventarse políticamente: Boca Juniors.

El calendario electoral le depara a Macri una parada prácticamente definida el 27 de octubre y solo el mayor de los milagros podría depositarlo en el balotaje del 24 de noviembre. Tan solo quince días después, el club de sus amores irá a las urnas para elegir un nuevo presidente y ahí se discutirá su último eslabón de poder.

Mauricio ganó la presidencia de Boca el 13 de diciembre de 1995, una tarde de domingo en el que el equipo de la Ribera, comandado en la cancha por Diego Maradona cayó 6 a 4 ante Racing en la mismísima Bombonera. Desde ese momento su carrera política tuvo un crecimiento imparable, de Boca a la jefatura de la Ciudad y de allí a la presidencia de la Nación.

Pero este año lo tiene con un revés tras otro y podría terminarlo con un gran susto, dado que es la primera vez que su bastión boquense está en peligro. Si bien, en lo económico se dice que la institución está ordenada, lo deportivo sería vital para los socios al momento de emitir su voto. Ganar la Copa Libertadores –enfrenta a River en semifinales– marcará el verdadero termómetro político en Boca.

Tras el resultado en las PASO, en la oposición abrieron los ojos e instalaron la posibilidad, a propuesta del espacio Boca Somos Todos –que comanda el gremialista Víctor Santa María-, de ir a internas para definir cuál será el candidato que compita con Christian Gribaudo, titular del Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires y elegido por Daniel Angelici y Mauricio, en los comicios de diciembre.

La movida electoral que busca la oposición no es casual y tiene dos factores importantes: el primero está relacionado con lo ocurrido el 11 de agosto, que significó un golpe de knock out para el Gobierno. La derrota de Macri impactó en el seno oficialista del club y alentó a las agrupaciones alternativas, entre ellas las de Jorge Amor Ameal, José Beraldi, y Royco Ferrari (ex vice de Angelici), a romper la hegemonía iniciada a mediados de los noventa.

El otro factor y para muchos el más importantes es el deportivo. La preocupación principal es por la cantidad de años pasados desde el último logro internacional, caballo de batalla en la campaña oficialista allá por el 2011, donde el lema era “que el socio tenga preparado el pasaporte, que del resto nos encargamos nosotros”.

La realidad es que Boca ganó su última Copa Libertadores en 2007, y desde entonces el Xeneize sumó tres campeonatos de liga y tres copas nacionales, teniendo como estocada final la derrota en Madrid por la Copa Libertadores ante River, a fines de 2018. El malestar del pueblo boquense es aún mayor, si se tiene en cuenta la fortuna que se invirtió en figuras como Daniele De Rossi, Eduardo Salvio, y Mauro Zárate, solo por nombrar a algunos en los últimos tiempos.

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A la hora de hablar de los actores que participan de la rosca electoral xeneize es inevitable hablar de Juan Román Riquelme, por quien se pelean los principales referentes de la oposición, sabiendo que el clamor popular indicaría que es el único capaz de terminar con décadas de macrismo en el club.

Pese a que no se pronunció de forma contundente –sus silencios también dicen mucho– con respecto a su participación política, el ex diez es una pieza clave y desde el oficialismo también lo tantean para convencerlo, Angelici lo quiere como dirigente en una eventual gestión de Gribaudo y la organización de su partido despedida se convirtió en una verdadera cuestión de estado en Boca.

El clima político en el club de la calle Brandsen 805 está caldeado. En estos últimos días cruzaron fuertes declaraciones dos referentes importantes y que también buscan sentarse en uno de los sillones más importantes del país, Beraldi y Ameal. El primero pidió la unidad de todos los sectores para derrotar al oficialismo, lo cual fue rotundamente negado por Ameal quien confirmó su candidatura por separado y la compañía en la fórmula de Mario Pergolini.

El macrismo, con muchas chances de dejar el poder a nivel nacional a partir del 10 de diciembre, estaría por primera vez contra las cuerdas en el club en el que germinó. El kirchnerista Santa María, junto al presidente de la Agrupación La Bombonera Pablo Abbatángelo, al igual que lo hecho por el peronismo a nivel nacional, buscan también sellar la unidad, siendo para ellos la única alternativa para terminar con las décadas macristas.

Las próximas semanas serán decisivas: la suerte de Boca está ligada por un lado a lo que pueda ocurrir a nivel nacional con Cambiemos casi al borde del abismo y con su participación en la Libertadores. Sin embargo, surge una incógnita a partir de los diferentes escenarios: ¿Será Boca el refugio donde pueda reinventarse Mauricio Macri?. ♣♣♣

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