Cuadernos de Campaña (apuntes de trinchera en un año electoral)

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Por Mauro Federico

Mientras suenan las últimas cornetas de los festejos por el campeonato racinguista, el juez Ramos Padilla define si considera a Rolo Barreiro como “imputado colaborador”. El exagente no para de cantar, pero todavía hay un nombre que nadie se anima a mencionar. La Comisión de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia espera el resultado de la declaración para definir qué hacer con el jefe de Rolandito. Un diputado ultra K con acceso a las cajas de D’Alessio. Más sobre el culebrón de Stornelli al que, parece, que los servicios le “plantaron” una esposa. Pasen y lean.

LA MANCHA DE ROLANDO 

Sorprendiendo a propios y extraños, el Racing del “Chacho” Coudet se alzó con la Superliga una fecha antes de la finalización del torneo, evitando esta vez la insana costumbre de hacer sufrir a sus hinchas hasta el segundo final del último partido. Mientras el pueblo celeste y blanco no pegaba un ojo anoche por celebrar el milagro académico en todas las calles de la Argentina, el juez federal Alejo Ramos Padilla tuvo otro motivo para quedarse fuera de la cama: en las próximas horas debe decidir si incorpora al exagente Hugo Rolando Barreiro, alias Rolo, como imputado colaborador tras su extensa declaración del fin de semana en la que nombró a muchos personajes muy conocidos como parte de la trama ilegal que investiga la justicia federal de Dolores, en el marco de “la más grande red de espionaje político y judicial de la historia”, tal como la definió el propio magistrado.

A más de uno se le contagió el insomnio ni bien trascendieron algunos nombres de los que figuran en la declaración de Barreiro: altos funcionarios de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), al menos un juez federal, varios fiscales, legisladores y, por supuesto, periodistas. Uno en particular, al que se lo menciona como “ultra oficialista”, sería un reconocido conductor televisivo con más de 30 años de trayectoria.

Vale recordar que el ex miembro de la inteligencia local entre 2002 y 2016, estuvo prófugo hasta fines de esta semana, cuando resolvió entregarse para “colaborar” con la causa judicial que tiene a Marcelo D’Alessio en el centro de las acusaciones. Durante la prolongada indagatoria –que continuará este lunes– Barreiro se quebró en varias oportunidades, alegando que tenía “miedo” por su vida. El juez debe establecer ahora si la serie de extorsiones y coacciones documentadas en el proceso eran parte de las órdenes recibidas desde la AFI o si se trataba de acciones aisladas para extorsionar a posibles objetivos, con la complicidad de un sector del Poder Judicial.

Barreiro apareció en la investigación del ataque sufrido por el aduanero Gabriel Traficante (que debió haber investigado el juez Luis Rodríguez) y también en la maniobra contra Gabriel Garcés, en el mismo expediente. Incluso Barreiro es la persona que lleva a D’Alessio a la fiscalía de Juan Ignacio Bidone y hace la presentación entre el falso abogado y el fiscal. Bidone, de Mercedes, ya fue suspendido por el procurador bonaerense Julio Conte Grand.

Pero hay un nombre que nadie menciona (aún) y que –según pudo reconstruir #PuenteAereo a través del relato de tres fuentes– sería el verdadero nexo del falso abogado con la actual administración de la AFI. Su nombre de cobertura es Osvaldo Luceti, pero en realidad en la Libreta de Enrolamiento figura como Osvaldo Latuada. Este veterano agente es actualmente el delegado de la Agencia en Miami (donde operó Barreiro hasta su desvinculación) y habría sido “la persona que proveyó a D’Alessio de armas y material de reunión de información, como parte de un acuerdo tácito entre Silvia Majdalani y Antonio “Jaime” Stiusso”. Entre las funciones asignadas a Latuada –quien ostenta una foja de servicios de más de 45 años en la oficina de 25 de Mayo– para esta nueva etapa, se encontraría la de “continuar con las importaciones paralelas” y las “investigaciones patrimoniales de argentinos en el exterior”.

Pero volviendo a Barreiro, otro de los “manchados” por el exagente sería el diputado ultra kirchnerista Rodolfo Tahilade, bajo cuyas órdenes parece que el espía trabajó durante la gestión de Oscar Parrilli como titular de la AFI. Es que el hoy barbado parlamentario supo ser subdirector de contrainteligencia del organismo y uno de sus “hombres” preferidos habrías sido el hoy caído en desgracia Rolando.

Varios integrantes de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia ya hicieron saber que pedirán la desafectación de Tahilade como miembro de la subcomisión que analiza la documentación enviada por Ramos Padilla la semana pasada. “Es como tener al lobo cuidando las ovejas”, deslizó uno de los integrantes radicales de la comisión, quien confirmó que esta semana “aguardarán un gesto” del diputado K, caso contrario “solicitarán su separación del cuerpo”.

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COLMO: AL FISCAL LE “PLANTARON” UNA ESPOSA

Las conversaciones de Whatsapp entre el fiscal Carlos Stornelli y D’Alessio, incluyen varias perlas que bien podrían formar parte del guion de un culebrón mexicano. Una de ellas, los muestra a ambos chateando sobre Jorge Christian Castañón, ex marido de Florencia Antonini Modet, actual pareja de Stornelli, al cual éste mandó espiar para saber por qué “se portaba tan mal” con su ex. En la trama de la conversación, propia de un sketch de Benny Hill, el falso abogado hasta le llegaba a proponer al fiscal que le podían hacer “una maldad” a este hombre, al que apodaban como “el peruano” y que se dedicaba a volar aviones como piloto comercial. 

Si esto les parece escandaloso, aguarden a leer este otro dato, suministrado por una fuente con acceso a la investigación. El tal Castañón es mucho más que uno de los tantos tripulantes de cabina que traen “bagayos” de Estados Unidos como parte del contrabando hormiga que se les “permite” a los pilotos y que termina vendiéndose en la Argentina como mercadería importada sin pago de impuestos.

El peruano, en realidad, tiene la doble ciudadanía estadounidense y está formado como instructor de la Fuerza Aérea de ese país, y graduado como licenciado en Ciencias de la Economía en la Academia Naval norteamericana. Cuando llegó a la Argentina, hizo un master en Finanzas Corporativas y fue designado como oficial de enlace logístico de la Seguridad de la Embajada de los EE.UU. en Buenos Aires, coordinando la seguridad ni más ni menos que de Barack Obama durante su visita a nuestro país en octubre de 2017.

Si bien es cierto que uno de los mettiers preferidos de Florencia Antonini era vender los elementos contrabandeados ante la vista gorda de los agentes de la Aduana argentina y de la AFI en Ezeiza, negocio que –como hemos contado renglones más arriba– siempre estuvo entre los favoritos del viejo Jaime, no es menos real que la relación con el fiscal forma parte de un misterio digno de ser ponderado. Hay entre los investigadores hipótesis muy maliciosas que llegan a suponer que Antonini sería una agente de la CIA o de la DEA a la que le asignaron la misión de “seguir los pasos de Stornelli” como parte de una operación de una de las centrales de esas agencias. Ante la consulta de este cronista acerca de si ese tipo “seguimiento” podría incluir el hecho de formar una pareja con el objeto de cumplimentar la misión, una fuente de la inteligencia local afirmó: “cuando te asignan una tarea tan importante, cualquier método es válido ¿o te pensás que no existen matrimonios que nacieron al calor del espionaje político?”. Tan inquietante como verosímil, en esta Argentina donde nunca se sabe lo que nos puede pasar.  ♣♣♣

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