Diario de campaña (apuntes de trinchera en un año electoral)

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Por Mauro Federico

PRIMERA DE UNA (esperemos) larga serie de columnas en las que analizaremos los movimientos de los principales actores del mundo de la política y la economía, anticipando los hechos que conmoverán los cimientos de nuestra sociedad durante la semana que se inicia.

PÉSAME Y PROVECHO.La semana arranca con una noticia luctuosa: la muerte de Franco Macri, el padre del presidente. La noticia sorprendió a Mauricio y su familia en el estado en el que más frecuentemente se lo suele encontrar al primer mandatario: de vacaciones, en San Martín de los Andes. El fallecimiento de su progenitor lo obligó a adelantar su regreso para participar de las exequias de quien fuera en vida uno de los empresarios más vinculados con el Estado de todo el establishment económico argentino.

Desde muy joven y tras haber llegado a la Argentina proveniente de una Italia que debatía su reconstrucción post-guerra, Franco se interesó por el mundo de la construcción. Supervisando una obra en el partido bonaerense de Olavarría, conoció a Alicia Blanco Villegas, hija de un terrateniente de apellido ilustre y se casó con ella. Asociado con su familia política, se dedicó a la exportación de carnes, negocios que fueron facilitados por los contactos políticos de su suegro. En 1958 nació en Tandil el primer hijo de la pareja: Mauricio.

El despegue del grupo llegaría seis años después cuando Demaco, una de las empresas familiares, se asoció con la Fiat para conformar la constructora multinacional Impresit-Sideco. Así nació SOCMA (Sociedad Macri), cuyas empresas tuvieron un crecimiento exponencial durante la siguiente dictadura cívico-militar autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”.

Macri creció a expensas de dos de sus mejores virtudes: hacer grandes negocios con el Estado y obtener condonaciones de millonarias deudas. Durante la dictadura, Socma ganó importantes licitaciones entre las que se destacan la represa Yacyretá, la construcción del puente Misiones-Encarnación, la central termoeléctrica de Río Tercero y de Luján de Cuyo y la recolección de residuos de la Ciudad de Buenos Aires. Su expansión en el sector privado se tradujo en la adquisición de Fiat Argentina, un proceso que redundaría en el cierre de plantas y despidos de centenares de operarios de la industria automotriz.

Socma también se benefició por una medida polémica, adoptada en las postrimerías del Proceso militar. En noviembre de 1982, el Banco Central de la República Argentina –a través de la Circular “A” 251, que llevó la firma de su presidente Julio González del Solar- estatizó la deuda de cientos de empresas, unos 40.000 millones de dólares de endeudamiento privado, que fueron absorbidos por las arcas de la entidad nacional. Uno de los beneficiados a través de la compleja operatoria urdida para condonarle deuda a los privados fue el grupo Macri.

Los escándalos judiciales jalonaron la historia del conglomerado empresarial también desde el advenimiento de la democracia, período durante el cual su delfín, Mauricio, comenzó a incursionar en el universo de la política –primero en Boca, luego en la ciudad de Buenos Aires- hasta llegar a la Casa Rosada a fines de 2015. El último gran desaguisado comenzó a destaparse cuando el Consorcio Internacional de Periodistas accedió a la información proveniente del estudio panameño Mossack-Fonseca. Allí aparecieron varias empresas off shore registrando actividades poco compatibles con la administración del Estado, lo cual le trajo aparejado un dolor de cabeza al por entonces flamante presidente de los argentinos. El argumento para despegarse fue claro: Franco NO es Mauricio, desligando la responsabilidad de las posibles irregularidades en la praxis del padre y no en las propias acciones del mandatario.

Algo similar ocurrió con la causa Cuadernos, que instruye Claudio Bonadío. En diciembre de 2018, el padre y uno de los hermanos del presidente fueron citados a indagatoria a partir de la declaración como arrepentido del ex director del OCOVVI, Claudio Uberti, quien sostuvo que recibía todos los meses una suma de dinero proveniente de las firmas que debía controlar. Y una de ellas era Autopistas del Sol (AUSOL), propiedad de los Macri. Franco no se presentó en esta oportunidad, alegando razones de salud.

Para los asesores del presidente –muy preocupados por el deterioro de su imagen, a pocas semanas del inicio de la campaña donde aspirará a su reelección – la muerte de Franco puede tener dos efectos. Uno, negativo: con la desaparición del patriarca, ya no resultará posible deslindar ninguna responsabilidad judicial en la figura del padre, estrategia que fue utilizada durante los Panamá Papers y con los Cuadernos.

Pero la otra arista puede ser leída como positiva: al igual que Cristina de Kirchner obtuvo dividendos en las urnas con la muerte de su esposo Néstor que le permitieron alcanzar aquel histórico 54 % con el que fue reelecta en octubre de 2011 (un año después de haber enviudado), los especialistas que rodean al actual presidente ya organizan por estas horas la estrategia para “aprovechar” la triste ocasión y, a partir del dolor provocado por la muerte de su padre, erigir una estrategia que impulse la alicaída imagen de Mauricio hacia una reelección que aún no está garantizada. Y esto no necesariamente incluye –como en el caso del ex presidente- un funeral multitudinario, ni exequias memorables. Simplemente aprovechar la circunstancia para mostrar el costado humano de un mandatario al que las circunstancias de su gobierno lo han colocado en el incómodo lugar de ser el impulsor de las medidas más antipopulares de las que se tenga registro.

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LOS ALÍADOS MENOS PENSADOS. Como cada vez que los argentinos enfrentamos una instancia electoral presidencial, se sabe que en la provincia de Buenos Aires se libra “la madre de todas las batallas”, donde reside el 40 % del padrón nacional. Consciente de ese desafío, Cristina Kirchner está buscando la construcción de un espacio que le permita obtener lo que pretende: impedir la re-elección de Mauricio Macri. Y para ello es fundamental concretar la tan mentada “unidad” de los fragmentos esparcidos de un peronismo que ella mismo contribuyó a dividir.

En ese derrotero, #PuenteAereo pudo confirmar que ya han existido varios contactos entre dirigentes de su espacio y referentes del duhaldismo en territorio bonaerense, donde el ex gobernador y ex presidente ostenta aún un peso más simbólico que real, ya que no cuenta con apoyo territorial. Pero todos lo visualizan (por su experiencia) como la persona indicada para amalgamar al peronismo en el principal distrito de la Argentina, requisito sine qua non para derrotar a una María Eugenia Vidal, cuya imagen se muestra menos deteriorada que la de su jefe político.

Según fuentes allegadas a ambos dirigentes, la apuesta de máxima es lograr que Unidad Ciudadana pueda acordar candidaturas con Alternativa Federal –al menos en la provincia de Buenos Aires- y así evitar una interna cruenta como aquella de 2015 entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández, que terminó con la derrota del peronismo en un territorio que gobernaba desde 1987. Los justicialistas también recuerdan aquella elección de 2017 donde los votos peronistas se repartieron entre Cristina, Massa y Randazzo, habilitando una vez más la victoria de Cambiemos, esta vez a manos de Esteban Bullrich.

Sabido es que Duhalde viene impulsando la candidatura presidencial de su amigo Roberto Lavagna, a quien considera como el único capaz de sacarnos de la crisis en la que nos introdujo el gobierno de Cambiemos, encabezando una coalición que incluya socialistas, radicales e independientes. Pero ningún peronista come vidrio. No piensan resignar el caudal de votantes cautivos que ostenta la ex presidenta, aún a pesar de la acumulación de causas judiciales en su contra. Hasta el mismísimo Hugo Moyano –otrora detractor de Cristina- hoy la prefiere públicamente ante la opción electoral que pudiera contraponerla al actual presidente.

Ninguno de los dirigentes del espacio peronista se anima a hablar de nombres, pero claramente uno de los que aflora como posible candidato en territorio bonaerense es el ex ministro de Economía Axel Kicillof. La mujer de Duhalde, la inefable Chiche, declaró públicamente esta semana: “Kicillof es de los pocos candidatos que no está manchado por la corrupción y me parece muy bien que recorra la provincia”, en clara contraposición con lo que plantea el más acérrimo opositor al acuerdo con el cristinismo, Miguel Ángel Pichetto, quien tildó al ex ministro kirchnerista de “pro-soviético”.

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LA GUERRA EN LAS REDES. No son los mitines multitudinarios, ni los debates televisivos, los símbolos más representativos de esta campaña que informalmente ya arrancó en este 2019 cargado de elecciones. Hoy, el terreno más propicio para la confrontación política son las redes sociales.

Lo entendió con claridad Marcos Peña, quien desplegó su ejército de trolls para atacar opositores en el ciberespacio. Dicho sea de paso, el Jefe de Gabinete ya rediseña su estrategia de contactos con los ciudadanos a través WhatsApp pensada para direccionar mensajes de acuerdo a los intereses de cada uno de los contactados, luego del cambio tecnológico dispuesto por la aplicación de mensajes más popular del planeta que en enero pasado limitó la cantidad de reenvíos de una misma información a diferentes contactos. El objetivo de los Peña Boys es sortear las maniobras de los punteros del conurbano profundo, como son los anuncios de actos o las pintadas de paredes, comunicándose con los ciudadanos sin la intermediación del dirigente de base.

Es que los canales de comunicación serán en el ida y vuelta a través de un número de WhatsApp y también a través de canales de Cambiemos que pueden linkearse a través de Facebook y de esta manera, al clickear un anuncio político en la red social se podrá acceder al número del político local -o al menos de su equipo- para establecer una conversación. La plataforma de chats permitiría a los candidatos administrar este fabuloso volumen de datos.

Sin embargo esta semana fue Sergio Massa, líder del Frente Renovador y uno de los precandidatos presidenciales del espacio Alternativa Federal, quien inauguró un nuevo perfil personal en la red social LinkedIn, especializada en contactos y búsquedas laborales. Al comentar sobre este hecho mediante su cuenta de Twitter, Massa dio cuenta de lo que es LinkedIn y comentó que fue la red que más creció en el país en el último año, atribuyendo este crecimiento al “fracaso de Cambiemos”. ♣♣♣

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