Cuadernos de Campaña (apuntes de trinchera en un año electoral)

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Por Mauro Federico

Las operaciones de inteligencia ocupan la centralidad política. El “falso” robo a las oficinas de Massa y el misterio del papelito. Por su participación en la causa que investiga una red de espionaje ilegal, trastabilla el fiscal de los cuadernos, a quien ya le quitaron el apoyo oficial. Los históricos de la ex SIDE siguen deliberando y ya preparan plan alternativo para recuperar poder. Pasen y vean.

EL MISTERIO DEL PAPELITO

Cinco y cincuenta de la mañana del domingo 24 de marzo. En las oficinas de Avenida Libertador al 800 que Sergio Massa alquila desde el año 2017 para utilizar como búnker político en la ciudad de Buenos Aires, un hombre se presenta ante el personal de vigilancia. Afirma que trabaja para el “equipo de sistemas” del edificio y que debía hacer unos arreglos en las conexiones de las computadoras. El vigilante le pide identificación y la persona le muestra un documento nacional de identidad, cuyos datos anota en un papel para luego trasladar al libro de visitas. Luego acompaña al sujeto, de unos 45 años, a recorrer la planta alta para abrir las puertas de las oficinas que estaban con llave.

Mediante un ardid, el hombre –identificado como Enrique Daniel Silva– logra que el personal de seguridad descienda nuevamente a la planta baja y concreta su faena: sustrae un teléfono celular y dos computadoras personales del tipo notebook y logra salir del edificio, no sin antes proceder a arrancar la última hoja del cuaderno de novedades donde el vigilante había consignado los datos del “ladrón”. Pero no encuentra el “papelito” donde quedó registrado su nombre y su número de identificación.

Basta googlear este nombre para constatar que esta identificación ya fue utilizada con anterioridad para perpetrar otros robos menores y los investigadores suponen que se trata de un modus operandi utilizado por organizaciones criminales que podrían contar con ramificaciones ligadas a los servicios de inteligencia. (https://www.bttbike.com/mtb/707451-zaskar-sport-robaron-gt)

“Nadie que va a sustraer información de una base datos informática es tan obvio como para dejar los dedos pegados de una manera tan obvia”, afirma con tino uno de los investigadores a cargo de las pesquisas.

El hecho, al que prima facie se caratuló como “hurto” y se tramita en el juzgado Correccional 60 a cargo de Luis Schegell, tiene ribetes preocupantes. Para Diego Bossio, jefe de la campaña presidencial de Sergio Massa, estamos “en presencia de una operación intimidatoria con el sello de los servicios de inteligencia”. Todos recuerdan el incidente que sufriera en agosto de 2013 el propio Massa en su domicilio particular de Tigre cuando un oficial de la Prefectura que tenía conexiones directas con el ministerio de Seguridad, perpetró un sospechoso robo que quedó registrado en las cámaras de seguridad de la vivienda. El prefecto fue detenido, juzgado y condenado por robo doblemente calificado, aunque el massismo nunca dudó de que la maniobra tuvo otros fines y por eso impulsó una investigación en el fuero Federal.

“No robaron cualquier computadora, apuntaron a dos que contenían informes de gestión y material que iba a ser utilizado durante la campaña, además del celular de mi secretaria privada”, relató Massa en exclusiva a #Puente Aéreo. “Está claro además que quien perpetró la intrusión sabía mucho de tecnología porque inhibieron el dispositivo geolocalizador que tienen estos aparatos y además intentaron clonar las claves de acceso a mis cuentas de Linkedin y de Instagram”, completó el tigrense.

Lo curioso es que los investigadores piensan algo muy parecido que el damnificado. “Esto no es un robo común, evidentemente hay otras intenciones que el juez deberá determinar una vez que se logre determinar quién es este sujeto y se lo detenga”, afirma una fuente del ministerio de Seguridad porteño.

Todo se enrarece aún más por el contexto. Más allá de la campaña ya lanzada, las denuncias que investiga la justicia sobre una red de espionaje político-judicial con terminal en el edificio de 25 de mayo, le imprime todavía un misterio adicional. Ya nadie tiene dudas que se está ante el inminente estallido de algo muy pesado cuyas esquirlas impactarán sobre muchos personajes públicos. Habrá que ver cómo funciona el cerco protector con el que estos personajes venían garantizándose impunidad desde hace varios años para encubrir su accionar delictivo.

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A STORNELLI LE PINCHARON EL AIRBAG

El dispositivo de protección para quienes mantendrían inconfesables e ilegales vínculos con el aparato de inteligencia estatal (¿o para estatal?) ha sufrido un duro golpe. El fiscal Carlos Stornelli, que lleva adelante la investigación de la causa de los “cuadernos de la corrupción K” (tal como gustan denominar los medios anti-kircheristas a este proceso judicial que tramita en el juzgado de Claudio Bonadío), está en el ojo de la tormenta.

Y esta semana deberá sortear un obstáculo complicado: comparecer a declarar ante el juez Alejo Ramos Padilla que lo tiene en la mira como parte de la red de espionaje que el magistrado investiga a partir de la denuncia de un empresario agropecuario supuestamente extorsionado por el falso abogado Marcelo D´Alessio, en complicidad con el mismísimo Stornelli, a riesgo de ser trasladado por la fuerza pública si no lo hace por propia voluntad.

Ramos Padilla tuvo la semana pasada dos buenas noticias. Por un lado, la Corte le otorgó un adicional presupuestario requerido por el dolorense para agilizar su investigación. Y por el otro, la confirmación otorgada a su tarea por el tribunal de alzada que evaluó el reclamo presentado por Stornelli para que lo separaran de la causa, requerimiento que fue denegado.

Ni bien terminó su presentación ante la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia del Congreso Nacional, el juez partió raudo hacia el Consejo de la Magistratura para requerir los medios que el Supremo Tribunal anunció que le iban a otorgar. “No tengo mucha fe en que me los den con la celeridad con la que lo anunciaron”, dijo a sus allegados.

Ante los legisladores, Ramos Padilla estuvo muy locuaz. A pesar de la confidencialidad con la que se desarrolló la reunión, este cronista pudo acceder a parte del contenido que quedó plasmado en una versión taquigráfica guardada bajo siete llaves. Allí quedó plasmado el descontento de los integrantes del interbloque Cambiemos con el accionar del juez Luis Rodríguez, quien tiene desde hace al menos dos años una causa donde lo investiga a D´Alessio por una denuncia similar por extorsión. “Rodríguez sólo avanzó en un procesamiento pero hubo infinidad de pruebas que no se investigaron y está más que claro que si lo hubieran investigado a D´Alessio, esto no hubiera ocurrido”, sostuvo un senador de la Comisión.

Volviendo sobre el tema Stornelli y en estricto off, varios integrantes de la Bicameral que responden al oficialismo coincidieron en que la estrategia del gobierno al pedirle el juicio político a Ramos Padilla “fue un error grosero” y que “a esta altura de los acontecimientos es hora que Stornelli de un paso al costado para no dañar más a la causa cuadernos”. Los legisladores asumen que “van a seguir defendiendo al fiscal ante las cámaras de televisión”, pero aseguran que no lo pueden seguir bancando políticamente en la interna de Cambiemos. “Todos queremos que lo de los Cuadernos siga adelante, pero es mucho más nocivo para la causa que Stornelli permanezca al frente del proceso en vez de que asuma la conducción el fiscal Carlos Rívolo, quien viene trabajando en la investigación desde el primer momento”, apunta otro diputado.

Ahora resta que declaren ante la comisión los responsables de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, vinculados con varios de los mencionados en el expediente que tramita en Dolores. 

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EL REGRESO DE LOS INDESTRUCTIBLES

Justamente la conducción de la AFI es cuestionada no solo por los opositores políticos, sino también por la “vieja guardia” de espías que fueron desplazados de sus funciones con la llegada del empresario representante de jugadores de fútbol a las oficinas del quinto piso de “La Casa”. Tal como lo anticipó este portal, varios de estos exagentes vienen manteniendo reuniones secretas donde evalúan de modo muy crítico la gestión Arribas/Majdalani y plantean los “groseros errores” cometidos durante estos tres años y medio de administración de la Agencia.

El caso que promovió mayor indignación fue el episodio suscitado el fin de semana con la pareja de iraníes que ingresaron al país por el aeropuerto de Ezeiza con documentos falsificados. “Si no hubieran desmantelado la base de operaciones que funcionaba ahí, esto no pasaba, porque nosotros tenemos mucha experiencia en anti-terrorismo y hubiéramos alertado sobre la inconveniencia de permitir el ingreso de estas personas”, afirma uno de los espías, que supo integrar las filas de la mítica Sala Patria de la ex SIDE. “También desactivaron el trabajo en la triple frontera, que hoy se lo cedieron llave en mano a los servicios norteamericanos que se instalaron en la zona”, completa la fuente.

La queja también apunta al pase a disponibilidad o la jubilación forzosa que esta gestión dispuso para agentes con experiencia en análisis terrorista y otras áreas muy sensibles. “Es muy costoso formar un analista que haga esta tarea como corresponde y estos burros los echan”, afirma indignado otro exespía. A esto se le suma que el personal incorporado para trabajar “en la calle” no tiene capacidad operativa y generan “información de baja calidad”, según los estándares de estos veteranos integrantes del aparato de inteligencia estatal.

“Lo único que hacen es recolectar datos de opositores políticos, gremialistas conflictivos, infiltrar marchas y a las organizaciones sociales que las convocan para reportar datos que no tienen nada que ver con la seguridad nacional”, agregan. Y finalizan: “Un delincuente como  D’Alessio a nosotros no nos pasaba, no hay prevención de nada, cualquier trucho les puede hacer un desastre, este tipo es un salame que nunca pudo haber trabajado ni para la DEA, ni para ningún otro organismo de inteligencia serio”.

Este grupete de veteranos –al que se podría comparar con los protagonistas del film “Los Indestructibles”– no parece tener recursos como para operar desde afuera de la Agencia que alguna vez supieron integrar. Pero afirman estar dispuestos a colaborar si se los convoca. “No fuimos santos, pero trabajamos en un noventa por ciento para el país”, dicen, dando a entender que el diez por ciento de aquel esfuerzo tuvo como destino “fines personales”.   ♣♣♣

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