La mentira del 41% y la reforma que viene

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Por Fabián Medina

Durante la tarde del jueves y la mañana del viernes pasado pudimos observar cómo, de manera sincronizada, distintos medios de comunicación, miembros de la oposición y algunos economistas que no comulgan con el gobierno nacional se hacían eco de una supuesta intención de la administración que encabeza Alberto Fernández de subir a 41% el último escalón del impuesto a las ganancias para las personas humanas.

Entendimos en un principio que esto era una gran equivocación, por desconocer la parte técnica de cómo deben entenderse las palabras de la Administradora Federal de Ingresos Públicos, la Licenciada Mercedes Marcó del Pont, cuando dijo que “no se está pensando en una reforma tributaria que baje tasas sino en ampliar la base de contribuyentes para que los que más tienen sean los que más paguen”.

Esta frase de ninguna manera busca afirmar que se aumentará la última escala o se sumará un peldaño más en el impuesto, sino que quiere decir que se eliminarán exenciones del impuesto a las ganancias del artículo 20, que son insustanciales. Lo que generará nuevos contribuyentes, que dejarán de estar exentos del impuesto para pasar a pagarlo a la tasa correspondiente -sea persona humana o jurídica-. Desde la lógica legal tampoco es real la versión periodística, porque empezaría a acercarse peligrosamente al valor del 9% de la facturación, que fue uno de los motivos por lo que en 2017 resolvieron reducirlo.

La situación descripta terminó de estallar el viernes 28, cuando el gran diario argentino le dio un título de catástrofe al tema en su portada. Lo que si se está estudiando es la posibilidad que las personas jurídicas/empresas vuelvan a pagar sobre el 35% de tasa, como era hasta el año 2017 inclusive, aunque ello conspiraría con los planes de reactivación económica posterior a la pandemia.

La reforma impositiva en marcha es definida como “armonización tributaria”, a los efectos y ante el deseo del ministro de Economía, el Licenciado Martín Guzmán. Lo cual significa que buscarán eliminarse -en lo posible- gravámenes superpuestos y/o distorsivos; sean nacionales, provinciales o municipales. Incluso está en carpeta la posibilidad que las Pymes tengan que pagar solamente 5 o 6 impuestos, así como la posibilidad de eliminar el impuesto a los Ingresos Brutos, o reemplazarlo por algún tributo a las ventas minoristas o IVA provincial, lo que permitiría una baja real en el valor final de los bienes y servicios. ♣♣♣

#PA. El autor es economista y tributarista.

Domingo 30 de agosto de 2020.
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