¿Con o sin default?

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Por Fabián Medina

Desde el mes de enero de 2018 que Argentina no puede acceder al mercado de crédito internacional voluntario -colocar bonos a personas o entidades de todo el mundo-, consecuencia de la veloz y cuantiosa colocación de deuda llevada a cabo entre 2016 y 2017, con plazos de pago muy cortos. Lo que generó que ninguna empresa, además del Estado nacional y los estados provinciales, pudiera acceder a fondos de ese mercado a partir de ese momento.

En abril de 2018 se produjo una fuerte salida de reservas del BCRA, que se encontraban en U$S 63.000 millones. En un mes las reservas cayeron hasta U$S 49.000 millones, momento en el que se lubricó el primer acuerdo con el FMI, por U$S 35.000 millones, elevando el stock del Central hasta los U$S 67.000 millones. En septiembre debía realizarse la primera revisión de ese acuerdo, firmado por el titular del BCRA (Federico Sturzenegger), que luego de ello renunció– y por el ministro de Hacienda (Nicolas Dujovne).

Dicha revisión derivó en una renegociación del acuerdo que dio paso a un segundo convenio, firmado nuevamente por el ministro Dujovne y por el nuevo –en aquel momento– presidente del Banco Central, Luis Caputo. Ese nuevo acuerdo elevaba el monto del préstamo hasta los U$S 57.000 millones, de los que el país utilizó solamente U$S 45.000 millones. En agosto de 2019, ya con Hernán Lacunza como ministro de Economía, el gobierno de Mauricio Macri inició una reprogramación unilateral de pagos de bonos y letes de 90 días en adelante que sutilmente denominó “reperfilamiento”. En noviembre de ese año, con el actual gobierno electo, se hizo oficial que la deuda externa era impagable, por lo que al mes siguiente se promulgó la Ley de Sostenibilidad de la Deuda -que dotaba de un marco legal la reestructuración de la misma-.

A mediados de marzo, con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio a causa de la pandemia mundial del coronavirus, el gobierno puso en agenda la presentación de la propuesta de renegociación de la deuda, que se realizaría en abril. En ese mes se presentó la oferta argentina: quita del 45% entre capital e intereses de los bonos y periodo de gracia de 3 años para el primer pago. La propuesta fue rechazada por los grandes fondos de inversión que compraron bonos y letras argentinas -entre los que se encuentran BlackRock, Templeton y Pimco-, quienes contraofertaron una quita promedio del 20% y un periodo de gracia de 4 años. 

Desde la presentación argentina, dos fechas se marcaron con rojo en el calendario: el 8 y el 22 de mayo. La primera era importante para conocer los resultados iniciales de la oferta efectuada por el país, el 70% de los bonistas locales la aceptó y algunos internacionales también, por lo que el porcentaje alcanzado fue del 40% del total. Es decir, no se cubrió el 75% necesario para que la reestructuración sea acatada por todos los acreedores. Ante esta situación, toma importancia la segunda fecha: el 22 de mayo. Ese día vencen los bonos Global y Argentina puede elegir 3 caminos:

  • Retirar la propuesta presentada en la SEC -la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos-, con lo que se declararía el default total.
  • Cambiar la propuesta y seguir negociando.
  • Pagar el vencimiento de los bonos Global y seguir negociando.

Ante estas opciones y tomando en cuenta los antecedentes, incluso la disminución progresiva del riesgo país –800 puntos en los últimos 15 días, ubicándose alrededor de los 3300–, podemos decir que la semana próxima podría seguir la negociación ya que ninguna de las partes tiene una postura inmodificable. El ministro afirmó su disposición a seguir negociando un acuerdo que logre la sustentabilidad de la deuda externa y los fondos de inversión buscan una mejora de la oferta que este más en sintonía con sus intereses.

La propuesta final del gobierno para alcanzar una reestructuración exitosa podría incluir una quita del 35% o 40% del total y un periodo de gracia de 4 años, a la que “los acreedores no podrían decir que no”, como expresaba mi mentor en el tema de deuda externa, el arquitecto Jorge Murillo –que anteriormente había guiado en su formación al licenciado Daniel Marx–, puesto que Argentina no sería el único país con riesgo de default.    ♣♣♣

#PA.

Sábado 9 de mayo de 2020.
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