¿Fin de la polarización?

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Por Fiorella Del Piano

Desde hace algunos años, la escena política Argentina permanece congelada en una suerte de binomio inalterable en el cual dos facciones políticas son las dominantes. Por un lado, se encuentra el kirchnerismo, y por el otro el macrismo.

Tal es la fuerza de estos dos sectores que pareciera que por fuera de ellos, no hubiesen espacios que generen la misma cohesión social. Además, de generar una polarización política, entendiendo a la misma como un proceso de diferenciación de la opinión pública en grupos opuestos.

Sabemos que la opinión pública –en esencia– es un mecanismo que hace posible la cohesión y la integración de sociedades y grupos, también sabemos que la sociedad se sostiene por el consenso y valores comunes. Por este motivo, el aislamiento, siempre es una amenaza.

En el año 1997, la politóloga alemana Elisabet Noelle-Neumann planteó “la teoría de la espiral del silencio” que tiene que ver con la manera en que la opinión pública surge como forma de control social, al plantear que las personas adaptan su manera de comportarse a las opiniones predominantes en un determinado contexto social sobre cuáles las conductas son o no adecuadas.

La teoría del espiral, entonces, es la figura que se dibuja a medida que aquellos que tienen posiciones minoritarias son enmudecidos. Y las opiniones percibidas como mayoritarias aumentan y se vuelven dominantes. Existe, sin embargo, lo que se denomina “núcleo duro” que está integrado por algunos individuos que al ser presionados reafirman y persisten en sus opiniones.

También sabemos que, a partir de la agen­da de los me­dios, el pú­bli­co es cons­cien­te, ig­no­ra, jerarquiza y en­fa­ti­za o pasa por alto ele­men­tos es­pe­cí­fi­cos de la es­fe­ra pú­bli­ca. Y muchas veces –a partir de lo que dicen los medios– ellos construyen sus propias opiniones.

En tiempos electorales –sobre todo– el papel de los medios de comunicación es clave, ya que son los encargados de proporcionar la información necesaria para que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto de forma libre y racional. Es decir, la labor de medios de comunicación y periodistas durante este período, es fundamental para ayudar a los ciudadanos a entender la realidad y explicar las propuestas de cada candidato.

Pero volvamos al principio. En Argentina, hace algunos años el kirchnerismo y el macrismo se disputan el poder que oscila entre uno y otro y el ciudadano termina eligiendo por descarte. Aunque este año, el rumbo parece haber cambiado.

Si bien, faltan seis meses para las próximas elecciones generales y existen muchas especulaciones sobre lo que pueda llegar a pasar, y aunque muchos de los posibles candidatos aún no hicieron oficiales sus candidaturas, existen algunos datos que no podemos pasar por alto. Uno de ellos es que Cristina Fernández de Kirchner es una de las posibles candidatas que mide bastante bien en las encuestas electorales.

Otro de los datos (nada favorable para Cambiemos) es que, durante estos tres años de gestión la imagen de Mauricio Macri se ha desgastado considerablemente y muchos de sus votantes se encuentran decepcionados. Es que el Presidente no cumplió con sus promesas electorales y la Argentina del “cambio” fue solo una ilusión.

Sin embargo –y contra todos los pronósticos– Roberto Lavagna asoma para intentar poner fin a la polarización. Es que el economista de ideas moderadas encarna una suerte de neutralidad que sintoniza con el cansancio que genera la polarización en un creciente sector de la sociedad. Y los sondeos de opinión han comenzado a registrar su ascenso, aunque su popularidad todavía está lejos de la de Macri o Fernández de Kirchner.

De igual manera, Lavagna sería el candidato elegido para terminar con la polarización. Y aunque oficialmente no ha lanzado su candidatura, da señales que dejan entrever sus intenciones.

Por ejemplo, el miér­co­les úl­ti­mo, el ex­mi­nis­tro de Eco­no­mía ra­ti­fi­có a los se­na­do­res del PJ su intención de bus­car con­sen­so para una even­tual pos­tu­la­ción pre­si­den­cial y ad­vir­tió que no pien­sa “para nada” que los otros pre­can­di­da­tos del PJ de­ban re­sig­nar sus as­pi­ra­cio­nes para en­co­lum­nar­se tras la suya.

También se sabe que Lavagna ima­gi­na ar­mar un fren­te de alto im­pac­to pú­bli­co y por este motivo se ha reunido con diferentes personalidades entre ellos Marcelo Tinelli y Martín Lousteau.

La gran pregunta que surge entonces es ¿podrá Lavagna poner fin a la polarización? Para hacerlo deberá armar una coalición amplia, y construir –a partir del consenso– un camino que lo ayude a obtener la mayor cantidad de votantes posibles para terminar con la famosa “grieta”. ♣♣♣

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