Macri y su feminismo de calendario electoral

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Por Silvia Risko

“No sólo el 8 de marzo hay que movilizarse, eso dejemos a les feministas de calendario”, concepto que lejos está de ser un mensaje sin contenido. 

El feminismo es un fenómeno social mundial sin precedentes, donde casi la totalidad de las mujeres menores de 25 años se reconocen feministas. Es tan grande y sólido este movimiento que todas las estructuras políticas quieren tener una pata dentro, sumarse o aparecer en una foto participando de una de las marchas más simbólicas como el #DíaInternacionalDeLaMujer o de #NiUnaMenos.

A nivel internacional vemos el nacimiento diario de nuevas consignas como #MeToo o #SomosLaManada que animan a denunciar hechos aberrantes como las violaciones, violencia y acosos sexuales. Las mujeres estamos desnaturalizando lo naturalizado.

Cuando se habla de feminismo de calendario, se habla de los discursos vacíos y demagógicos que solo son oportunistas y lejos, muy lejos están de hacerse cargo de la realidad y provocar los cambios sistémicos que hacen falta.

El 1 de marzo, en su discurso de apertura del año legislativo nacional, el presidente Mauricio Macri dio cátedra, no sólo de feminismo de calendario sino sobre todo del electoral.

“…nos propusimos cambiar nuestro país en serio…”.

“…decidimos dejar de patear los problemas para adelante para empezar a mirar la realidad de frente…”.

La violencia contra la mujer, las políticas discriminatorias y excluyentes son una realidad que evidentemente no figura dentro del plan de su gobierno. No se ha mirado a la problemática de frente, porque si se lo hubiera hecho se hubiese asignado recursos a programas de contención y prevención.

“…todos entendimos las consecuencias de no cambiar tapando agujeros sin enfrentar los problemas estructurales de fondo…”.

Nosotras sabemos el significado de ser el eslabón mas débil en la cadena de pagadores de errores. Sabemos qué significa no ser vista, oída y mucho menos contenida por el Estado. Sabemos que pagamos con nuestro cuerpo y vida las consecuencias de no cambiar sistemas estructurales machistas enquistados en los diferentes poderes.

“…estamos construyendo cimientos profundos…”. 

Desde hace varios años las mujeres se han animado a denunciar abusos o violencia, las hemos empoderado para que reclamen el derecho a ser protegidas, pero no se ha dado un solo centavo para brindar a esas mujeres y sus hijos casas refugios, ayuda profesional desde un abogade que las represente, hasta los equipos interdisciplinarios que deberían tratar al grupo familiar, sin mencionar que no existe ningún programa para reeducar al violento. El círculo de la violencia no se corta.

 “…ya no aceptamos que nos mientan, que nos oculten datos relevantes, ya no creemos en las soluciones mágicas…”. 

Nosotras tampoco aceptamos más mentiras, que no se tengan datos oficiales y reales de las mujeres muertas como consecuencia de abortos clandestinos por estar excluidas del sistema médico seguro y gratuito que debe brindar el Estado; tampoco aceptamos más que al frente de áreas sensibles, donde se deben dar respuestas rápidas haciendo cumplir leyes y protocolos, estén objetores de conciencia o profesionales a los cuales les pesa más el miedo a un escrache que la vida de una niñita de 10, 11 o 12 años violada y embarazada. Nosotras sabemos que no hace falta la magia para cambiar el sistema, sólo hace falta voluntad política y compromiso social.

“…se cambia en serio cuando comenzamos a restituir los derechos a las miles de niñas víctimas de abuso sexual, de las muchas formas de violencia contra la mujer la violación es la mas ultrajante de todas…”.

Es cierto, la violación es la peor de las torturas por las cuales puede pasar una persona, los efectos y consecuencias no se borran nunca. Es una sombra que acompaña a quien la sufrió durante toda su vida. Las violaciones no son sólo sexuales. El Estado viola nuestras garantías constitucionales y los derechos contenidos en los diferentes Tratados Internacionales de DDHH con rango constitucional todos los días. Y ante esa reiterada violación ¿a quién reclamamos? ¿ante quién denunciamos?.  

“…las víctimas no deben ser objeto de ninguna disputa y el Estado que no estuvo para protegerlas antes debe estar ahí para garantizarle sus derechos…”.

Esto hubiera sido esperanzador si estuviera acompañado de una propuesta clara, revolucionaria, superadora y ejecutable. Solo son expresiones de deseos o de buena voluntad. Sabemos que eso y la lástima tienen el mismo efecto: no sirven.

Todes los que tenemos experiencia en gestión, y sobre todo en política social, sabemos que para revertir situaciones y provocar cambios culturales y sociales se deben sostener políticas de acción y coerción a largo plazo, con los necesarios y obligatorios análisis de resultado, teniendo la flexibilidad que permita corregir el rumbo si hace falta, con recursos para llevarlos adelante. Todes sabemos que letra sin presupuesto es la nada misma.

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, no es un día festivo, tampoco un día de asueto, franco o feriado. Es el día donde todas nos juntamos y marchamos para reivindicar la lucha de las obreras que fueron asesinadas por reclamar igualdad de condiciones laborales y salariales; también para exigir los cambios necesarios para que podamos vivir en una sociedad mas justa, libre y equitativa para todes. Es el día donde cada una tiene que valer por diez que ya no están y pensar en las que vendrán.

De nosotras depende que la lucha de miles no se convierta en un párrafo mediocre del gobernante de turno.

Como dijo Michel Bachelett “…si una mujer entra a la política, cambia la mujer; pero si entran muchas entonces cambia el sistema…”. Ese es el gran objetivo, que las que ocupen los espacios que vamos ganando lo hagan para cambiar el sistema y humanizarlo. ♣♣♣

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