Perdón querida hacha, dijo el árbol talado

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Por Quique Pérez

Debo reconocer que esta columna, quizás contagiado por la nueva versión de Mauri “Pitufo” gruñón, la escribo enojado. Extremadamente enojado con la mentira y sobre todo porque nuestro primer mandatario uso mi término favorito: Irracional.

Lo hizo para agasajar al rey de España, en esa paquitísima cena con tintes noventistas (estaba Mirta Legrand, Susana Giménez, Los Pimpinelas, Valeria Mazza, Mauricio Macri, solo faltaban Carlos Menem, la pizza y el champagne) con el lujo y la elegancia acorde a lo que viven la mayoría de los argentinos.

En la anterior visita real, se pidió perdón por las acciones de nuestros héroes de la independencia, los mismos que consiguieron nuestra libertad, en muchos casos a costa de su propia vida, y si no me creen lean la historia del General Güemes, el Sargento Cabral o la de decenas de miles de soldados desconocidos.

Hoy Mauricio cierra el ciclo con lágrimas, con voz temblorosa y dubitativa (aunque esto último puede ser culpa de su fonoaudióloga). Solicita la bula monárquica por la “irracional” conducta del gobierno anterior, símbolo inequívoco del mal en la tierra. Teniendo en cuenta que hoy los reyes europeos, son sencillos lobistas de los intereses de las grandes empresas de sus reinos y dejando de lado a sus pueblos que poco y nada tienen que ver con estos turbios negocios.

Me enoja y me enfurece disculparnos por el robo organizado de nuestras riquezas naturales, que nos costaron décadas construir y todavía hoy padecemos. En la patria entregada por el menemismo los lobbys españoles se quedaron, por muy poca plata y mediante dudosas licitaciones, con nuestras principales joyas (Edesur, YPF, Telefónica, Aerolíneas Argentinas, entre otras). Todas ellas fueron canjeadas por un nuevo cofre de espejitos de colores, cinco siglos después.  

Cuando hoy falta luz o combustible es sencillamente porque los monopolios apadrinados por la realeza española exprimieron nuestras reservas girando los dólares y desfinanciando las empresas, dejándolas al borde de su desaparición. Por estos motivos, al tratar de recuperarlas se produjeron roces lógicos que Mauricio denomina “irracionales” y para él seria racional dejarse robar por una potencia extranjera.

Quizás su enojo es justificado para alguien que odia la mentira. Pareciera ser que solamente él, de todo su entorno, está sin un pasado manchado. Él es como un faro de verdad y decencia. Por mi parte tratare de transmutar el enojo y comprender que es lógico pedirles perdón a los que nos llevaron a retroceder en nuestra autonomía económica. Aunque en mi ranking, esto supere por lejos mi “irracionalidad” preferida. ¿Por qué las pizzas son redondas, se cortan en triángulos y se guardan en cajas cuadradas?. ♣♣♣

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