Irracionalmente pasaron cosas

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Por Quique Pérez

PARA DESARROLLAR una columna lo primero es buscar una temática y por supuesto luego explicarla, si el lector llega a entenderla muchísimo mejor, por ese motivo en esta, la primera de las entregas, el desafío era desarrollar mi idea núcleo: Argentina es un país irracional. Matemática y legítimamente irracional.

Dios –cualquiera sea la forma en que se lo conciba, al crear el universo– también inventó las matemáticas para ordenar en forma perfecta todos los elementos de la creación. Una ciencia exacta e indiscutible.

Entre todas las variantes algebraicas también creó los números irracionales, que son aquellos que no pueden ser expresados como fracción porque su parte decimal no es exacta ni periódica.

Estos números no tienen una explicación matemática y Argentina, por supuesto, tampoco. El mayor exponente de este grupo es el archiconocido PY pero también, y no menos importante, encontramos a PHI el número de Dios.

Cuando sostengo que somos legítimamente irracionales es porque sin duda somos el pueblo elegido por él. Ya es conocido que Dios es argentino por eso nos entregó a Maradona, Messi, el dulce de leche, una reina holandesa, una Arquitecta Egipcia, las Cataratas del Iguazú y hasta un Papa de mandato vigente.

Lamento muchísimo no poder seguir con mi explicación por que como diría Mauricio pasaron cosas, nada extraño en nuestra irracional patria en la cual suceden más eventos extraños en una semana que en Suecia, Noruega y Suiza en una década. Pero dos de esas novedades fueron extremadamente trascendentes.

La primera ocurrió el viernes cuando los argentinos confundimos un simple deseo de nuestro presidente con respecto a los carnavales con una apertura de sesiones legislativas. Estando en Tilcara me explicaron que el espíritu del carnaval es precisamente, por cuatro días, ser de manera irracional quien queramos ser y precisamente eso fue lo que Mauricio nos trasmitió en su encendido discurso.

Probablemente no se le entendió por culpa de su fonoaudióloga a la que habría que suspenderle el título habilitante. Pero en definitiva, él nos desafío que creamos que no hay pobreza, ni inflación, ni inseguridad, ni desempleo y que el narcotráfico será definitivamente exterminado por el propio narcotráfico. Irracionalidad en su más alto grado de pureza, pero solamente hasta el miércoles que se entierre el carnaval, cual la cenicienta después de la medianoche volver a nuestra triste realidad.

La segunda es el fallecimiento de Franco Macri. En la escuela nos enseñan menos de la mitad de la historia, aprendemos quien fue San Martín, Belgrano, Sarmiento, Rivadavia y más acá en la historia Perón, Alfonsín, Videla y otros tantos personajes influyentes, pero nos olvidamos del verdadero poder que mueve el mundo, poderoso caballero don dinero. Sin ninguna duda de ese universo olvidado el mayor exponente de los años 70 hasta ya entrado este milenio fue Don Franco Macri.

Seguramente dirás que este irracional exagera, pero te aseguro que, si querés entender estos cuarenta años argentos sin duda los vas a comprender mejor analizando a Macri que a los políticos, los cuales ya se sabe como dijo el filósofo de los medios Héctor Magnetto, ostentan cargos menores.

Tanto fue el poder del patriarca que un presidente riojano le regalo el distrito más rico del país (CABA) para que lo maneje a su antojo a través de su gerente Carlitos Grosso, hoy integrante de la mesa chica de Mauricio, al mismo tiempo que manejaba el control de las aduanas en su sociedad con el suicidado Alfredo Yabrán, un pequeño botón de muestra de su infinito poder.

Me preguntarás si fue bueno o malo, la idea mía es demostrar nuestra irracionalidad, pero no juzgar, las cosas y los eventos esencialmente no tienen maldad ni bondad, sencillamente pasan. Y la idea es no plasmar mis propios complejos y dudas en estas columnas, ya que el lector tendrá las suyas muy arraigadas.Así que mis queridos irracionales, espero la semana que viene me pueda dedicar a las matemáticas, que no pase nada y seguramente si llega a pasar, igual no sucede nada, ya que nosotros no nos equivocamos, porque “errar es humano pero los argentinos somos irracionalmente divinos”. ♣♣♣

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