¿Qué funde a las pymes?

¿Qué funde a las pymes?

Por Jonatan Loidi

Eco­no­mis­ta – Di­rec­tor de Gru­po­Set

Seguramente, la mayoría de ustedes diría que la principal causa de muerte de las pequeñas y medianas empresas está relacionada a problemas de contexto, o bien a la macroeconomía y la política, y aunque a veces se debe a esos factores, existen otros que también las perjudican.

Es por esto, que este articulo los va a sorprender. 7 de cada 10 empresas que cierran sus puertas lo hacen por problemas internos relacionados con la mala gestión y toma de decisiones.

No desconocemos o decimos que el contexto, o ecosistema de negocios, no tiene un impacto importante en el resultado. Pero la realidad es que en países como la argentina ese entorno naturalmente es complicado, y por ello las empresas tuvieron que desarrollar sistemas de defensa o adaptación. De hecho, una empresa que nace y logra sobrevivir a los primeros años, tiene muchos anticuerpos para vivir mucho tiempo más.

Ahora bien, ¿cuales son esos problemas internos que hacen que las empresas mueran?

El libro ADNPYME publicado por editorial Set en 2018 describe más de 20 problemáticas, que de no ser resueltas llevan inequívocamente al fracaso. En muchos casos estas quedan más expuestas en momentos de recesión o profundización de alguna crisis, por lo que muchos se engañan o excusan en esto, al no poder reconocer sus falencias o debilidades.

Para respaldar este artículo entrevistamos a más de 100 empresarios de pymes de diferentes rubros y regiones con una pregunta muy simple ¿Cuál identificaría que es el principal motivo de muerte de las pymes argentinas por fuera de la economía o política?

El resultado no nos sorprendió, pero requiere una aclaración importante.

Solo el 18% indicó que el crecimiento es el principal problema o causa de muerte, cuando en realidad es el principal en términos estadísticos. Teniendo en cuenta que los otros tres problemas, en general, se dan precisamente por no poder administrar el crecimiento en las organizaciones.

Las empresas pymes ponen foco en crecer en ventas, pero no se dan cuenta que ese crecimiento no es lineal, y sobre todo, que ese crecimiento siempre está acompañado de un gran incremento en la complejidad. No es lo mismo vender 10 o 15 que 100 en términos de lo que la empresa debe desarrollar para administrar ese crecimiento o complejidad.

***

Durante años el empresariado argentino logro crecer y desarrollarse utilizando dos grandes habilidades: por un lado, un gran esfuerzo y sacrificio, y por el otro mucho sentido común. Así tenemos cientos de ejemplos de empresarios que sin siquiera tener el secundario completo o una carrera universitaria terminada pudieron emprender y hacer crecer su organización. Esto sería algo así como el sueño americano, pero argentino.

Sin embargo, los tiempos cambiaron y con ello también lo hizo el mercado, que hoy en día es mucho más competitivo y complejo que antes. Actualmente ya no alcanza con el sentido común y la voluntad de trabajo, se requiere profesionalismo, en especial cuando la empresa va creciendo.

Podríamos construir una analogía con lo que sucede cuando una persona aprende a conducir, al principio solo se necesita un buen profesor y práctica, con esto podremos salir a la calle. Mientras manejemos despacio y con atención, podremos avanzar sin problema. Pero si de repente decidiéramos conducir más rápido y en una ruta muy cargada de tránsito, el riesgo de un accidente se incrementaría.

Algo así pasa con una empresa. Al principio parece que es simple y podemos dominar todo. Pero a medida que crecemos debemos incorporar a más colaboradores, y estos ya no hacen las cosas como nosotros, o no cuidan el negocio como nos gustaría… y lo que parecía matemática, ahora se transforma en finanzas, un tema mucho más complejo.

Una de las principales consecuencias y más dolorosas de no poder administrar la complejidad, es que ese emprendedor ─ahora empresario─, empieza a no disfrutar de su negocio. Se siente preso de su realidad y la frustración se vuelve el sentimiento más frecuente.

Ahora bien, ¿En dónde deben poner foco para evitar sufrir y poder prepararse para que el crecimiento sea sostenido y sustentable?

Para simplificarlo podríamos decir que una empresa es como una torta de tres porciones, donde no hay una más importante que otra. Por eso, es necesario cuidar las tres para que la misma mantenga su forma. Si solo potenciamos una ese equilibrio se romperá y con ello, comienza el sufrimiento.

Una porción esta la relacionada con las finanzas, entendiendo a la misma como el manejo de todo lo referido a los números en una organización con foco en tres ópticas: la patrimonial que es la que nos dice cuanto vale nuestra empresa y con la que podemos medir año a año si el negocio crece. La económica donde la búsqueda es la tan preciada rentabilidad, aquí el foco pasa por entender bien nuestra estructura de costos fijo y variables, de esta forma podremos saber donde poner foco y asegurar que ganamos lo suficiente para sobrevivir y que quede algo al final. Por último, está la óptica financiera ─gran cuenta pendiente de las pymes ─, es una de las primeras grietas que se materializan con la mala administración del crecimiento.

Al nombrar cada una de las cuestiones parece algo básico, sin embargo, muchas veces no lo es. Por eso, debemos tener una muy buena planificación financiera que tenga como objetivo que todos los días entre más dinero del que sale para evitar el tan temido estres financiero que no solo nos desgasta, sino que diluye todo el esfuerzo de rentabilidad al tener que cambiar un cheque o utilizar el descubierto.

Otra de las porciones esta referida a la organización, entendiendo a la misma como los procesos, la comunicación, la división de tareas y la tan difícil delegación. Aquí es donde se arma el equipo que ayudará a administrar el crecimiento. Esta área suele ser muy subestimada y relegada en el día a día, aunque la misma es la clave del crecimiento.

Por último, encontramos la estrategia, eso que debería estar en el centro del plan de negocios, pero que el empresario siempre la deja para el final. ¿Por qué? Porque se lo come la operación, el día a día, los problemas.

Toda empresa tiene una estrategia, o la tuvo, sino sería imposible empezar a funcionar y crecer, pero al no revisarla y dedicarle tiempo, la misma se va desvaneciendo, envejeciendo y generando oportunidades a nuevos competidores. Todo cambia y sino nosotros no lo hacemos al ritmo del mercado, es cuestión de tiempo para desaparecer.

Para terminar, quiero invitarlos a imaginar que de repente en argentina los políticos se deciden a hacer las cosas bien. De repente tenemos estabilidad económica, el país se vuelve competitivo y el acceso al crédito a tasas razonables es posible. Es como imaginar que de repente en un día tormentoso y con niebla, todo se despeja y sale el sol. Si eso sucediera ¿Qué quedaría expuesto? Quedaría su empresa con su realidad, y un mercado donde solo gana el que esta preparado, el que logró profesionalizarse y poner foco en la estrategia.

En resumen, existen dos alternativas. Por un lado, excusarse en lo difícil que es nuestro país y sobrevivir. Por otro, prepararse, mejorar y administrar la complejidad.

Finalmente, si la tormenta nunca desaparece, igual usted podrá sobrevivir frente otro que sucumbe ante la adversidad y las excusas. Pero si algún día finalmente las condiciones macro mejoran usted estará preparado para conquistar el mundo.♣♣♣