No todo marcha sobre ruedas

No todo marcha sobre ruedas

Por Alejandro Glinca y Lucas Ramírez

─Economistas─

La batería de políticas que hemos presenciado en los últimos casi cuatro años de un gobierno de corte neoliberal, llevó a que la actividad manufacturera en Argentina se desarrolle en un contexto muy adverso. La especulación financiera (como consecuencia de las altas tasas de interés), la apertura de importaciones, la caída en el salario real, entre otras, generaron que el panorama se torne sombrío no sólo para las pymes ─como se suele resaltar─ sino también para empresas más grandes como las que componen la industria nacional automotriz.

El pasado jueves, por ejemplo, conocimos la triste noticia de que la empresa Zanella, agobiada por la crisis, despidió a unos 70 empleados y cerró la planta administrativa y de producción que operaba en la localidad de Caseros, en el partido bonaerense de Tres de Febrero. También se conocieron datos publicados por el INDEC de caída en el uso de la capacidad instalada en el sector, al igual que para toda la industria manufacturera.

La gestión económica de cambiemos tuvo resultados negativos en la producción nacional desde el principio. La apertura de importaciones causó que en los años 2016 y 2017 se patenten más autos que en 2015, pero se produzcan menos, es decir que los consumidores reemplazaron producción nacional por importaciones, con las consecuencias que ello implica para el empleo.

El mal momento del sector empeoró drásticamente con la devaluación que sacudió al país a mediados del 2018 que provocó una escalada de la inestabilidad tanto económica como política. A partir de septiembre, y hasta la actualidad, se registraron variaciones interanuales negativas en el uso de la capacidad instalada de la industria.

Si comparamos año a año la evolución del uso de la capacidad instalada, se pueden destacar dos cosas: por un lado, el 2018 cierra con un nivel de utilización muy inferior al registrado en los dos años anteriores, mientras que en diciembre del 2016 la utilización era del 45%, en el mismo mes pero del 2018 esta tasa fue del 25%, una caída estrepitosa.  Por el otro, la performance del sector para el periodo Marzo-Agosto 2019 fue deplorable, ya que durante estos meses la utilización de los recursos y maquinaria disponibles fue sumamente menor a los tres años anteriores.

En lo que va del 2019, según datos de ADEFA y ACARA[1], la producción y los patentamientos tuvieron caídas interanuales en todos los meses. Esto significa que durante en cada mes de este año se produjo un menor volumen y hubo menos patentamientos que en el mismo mes del año anterior. Si comparamos enero a septiembre del 2019 con el mismo periodo de 2018 hubo una caída del 34,9% respecto a la producción (129.377 automotores menos), y en cuanto a los patentamientos, la situación es aún peor, ya que tuvo una caída del del 43% (306.937 automotores). Esto se explica en gran parte por el retroceso que hubo en el salario real, pero también debido aumento del precio de los rodados por la devaluación.
Para dar un ejemplo del incremento en precios tomaremos como referencia al Volkswagen Gol Trend (uno de los 10 principales autos patentados en la Argentina). Según los precios publicados por ACARA respecto al Gol Trend, en el año 2015 el modelo más básico tenía un valor de mercado próximo a los $260.000. Hoy en día uno de los Gol Trend más económicos tiene un valor de mercado de $836.300 aproximadamente, por lo tanto podemos ver que acceder al más básico de los 0km en 4 años incrementó su precio en un 221% ($576.300 más).

Es importante destacar, que en cuanto a los automotores, los mismos se pueden segmentar en autos utilitarios y automóviles propiamente dicho. Teniendo presente esta distinción, los datos arrojan una caída en la producción de aproximadamente el 50% en automóviles, mientras que la producción de utilitarios se redujo en un porcentaje bastante menor (-18%). En lo que va del 2019 esta tendencia se sigue manteniendo, por lo tanto, se podría suponer que la demanda de vehículos automotores por parte de los argentinos se enfoca en rodados aptos para el uso laboral y no solamente para el uso particular.

Todo esto da muestras de cómo la recesión que vino de la mano de políticas neoliberales pegó más en la industria que en el sector primario, y más aún en el sector automotriz, uno de los más intensivos en mano de obra. Esto significa que detrás del precio final en esta industria hay más puestos trabajo a comparación de, por ejemplo, los sectores agropecuario, minero y energético, que en su momento fueron los caballitos de batalla del actual gobierno, cuando se habló de “cosechas récord”.

El panorama cargado de incertidumbre que propone el escenario electoral, no es para nada alentador. Cambiemos deja una economía devastada donde la abrupta caída de los ingresos de los sectores medios de la economía hace aún más difícil avizorar una recuperación del sector. Una vez más, tendrá que ser el Estado quien de forma directa desarrolle los mecanismos necesarios para favorecer el despegue de este sector. O bien, generando las condiciones de un mercado crediticio que potencie la demanda para que de esta forma se logre revertir la situación. La baja utilización de capacidad instalada da indicios de que el sector podría afrontar un eventual incremento de la demanda, si se dan las mejoras de la economía en su conjunto. ♣♣♣


[1] Asociación de Fabricantes de Automotores y Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina.