La tristeza de los ricos

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Por Adrián Machado


La desigualdad, los mega millonarios y los impuestos.

Oxfam[1], ONG dedicada al combate de la pobreza y la desigualdad, publicó antes del Foro de Davos –llevado a cabo el 21 de enero en Suiza– un documento en el que revela que los 2153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que el 60% de la población mundial –4600 millones de personas–. Este dato indica un incremento en la desigualdad debido a que el número de milmillonarios se ha duplicado en la última década.

En la región de Latinoamérica y el Caribe, el 20% de la población concentra el 83% de la riqueza. Acorde a la tendencia global, también han aumentado los sujetos poseedores de al menos mil millones de dólares: pasaron de 27 en el año 2000 a 104 en la actualidad. En paralelo, la pobreza extrema continúa su aumento, 66 millones de personas –10,7 de la población– viven en esa condición, según cifras de la CEPAL para 2019.

Este modelo económico, en base a lo publicado por OXFAM, tiene como  grupo más perjudicado a las mujeres. Los trabajos de cuidado no remunerados son la clave: mujeres y niñas dedican a ese tipo de trabajo 12.500 millones de horas diarias, por lo que deberían recibir un pago de al menos 10,8 billones de dólares anuales –cifra que triplica el tamaño de la industria mundial de la tecnología–. El informe destaca que “un incremento de tan solo el 0,5% adicional al impuesto a la riqueza del 1% más rico de la población durante los próximos 10 años, permitiría recaudar los fondos necesarios para invertir en la creación de 117 millones de puestos de trabajo de cuidados en sectores como la educación, la salud, el cuidado infantil y la asistencia a las personas mayores”.

En el citado trabajo apreciamos otros datos estremecedores:

  • Casi la mitad de la humanidad vive con menos de 5,50 dólares al día.
  • Solo 4 centavos de cada dólar recaudado se obtiene a través de impuestos sobre la riqueza.
  • Los súper ricos evaden hasta el 30% de sus obligaciones fiscales.
  • Hay 258 millones de niños y niñas sin escolarizar, 1 de cada 5.
  • Los 22 hombres más ricos del mundo tienen más riqueza que todas las mujeres de África.

***

Bill Gates, J.K. Rowling y los Millonarios Patriotas

En los últimos meses ha tomado fuerza el debate impositivo en EEUU y otros países desarrollados. En pocas palabras: las personas más ricas piden pagar más impuestos. Uno de ellos es el cofundador de Microsoft, Bill Gates –segunda fortuna mundial con 110 mil millones de dólares, según Bloomberg–. No es la primera vez que lo hace, solicita que se eliminen las distintas “lagunas” legales que permiten pagar menos impuestos, elevar los impuestos a la propiedad inmobiliaria y elevar las tasas por los rendimientos de capital, para que se iguale a los rendimientos del trabajo.

“Fui recompensado desproporcionadamente por el trabajo que realicé, mientras que muchos otros que trabajan igual de duro luchan por sobrevivir”, escribió. “Por eso estoy a favor de un sistema de impuestos en el que, si tienes más dinero, pagas un porcentaje más alto en impuestos. Y creo que los ricos deberían pagar más de lo que pagan actualmente, y eso incluye a Melinda y a mí”, expresó en su blog.

Por otro lado, pidió que conjuntamente a la suba impositiva no se “sacrifique el incentivo para innovar” y sugirió un régimen fiscal que sea más contemplativo –es decir, menor presión tributaria– con las fundaciones como la suya porque “la filantropía es buena en la gestión de proyectos de alto riesgo que el gobierno no puede asumir y las grandes empresas no quieren hacer”.

Quien recientemente coincidió con Gates fue la escritora, autora de la saga de Harry Potter, entre otros, J.K. Rowling. Afirmó que es feliz de pagar sus impuestos en el Reino Unido, que no utiliza ninguna estructura financiera para evadir ni paraísos fiscales. Según el periódico The Times, la autora se ubica en el puesto 19 del ranking de las personas que más tributan en ese país. A ese mismo medio declaró el porqué de su felicidad de aportar al fisco: “Contribuir y vivir en una cultura tan antigua y magnífica como es Gran Bretaña”, en lugar de hacerlo en “el limbo de algunos paraísos fiscales”. Tampoco pretende convertirse y relacionarse sólo con otros “exiliados avariciosos” que pululan por el planeta, esto es adoptar otra nacionalidad, distinta a la de origen, para obtener beneficios impositivos. Un caso renombrado es el del actor francés Gerard Depardieu, quien adoptó la nacionalidad rusa.

Aunque la razón fundamental para Rowling es el aporte recibido en su momento por lo que quedaba del Estado de Bienestar británico, que ayudó a ella y su familia en un momento económico personal totalmente distinto (en aquel entonces recién estaba escribiendo el primer volumen de su famosa saga). “Cuando mi vida tocó fondo, esa red de seguridad, aunque estaba desgastada, estuvo allí para evitar mi caída”, contó. “Hubiera sido despreciable huir a las Indias Occidentales con la llegada del primer cheque de siete cifras”, aludiendo a buscar otro lugar de residencia para pagar menos impuestos.

Abigail Disney es nieta de un hermano del mítico Walt y una de las herederas del holding. En una entrevista con la revista The New Yorker detalló la toma de conciencia que tuvo sobre sus privilegios: acostumbrada a viajar toda su vida en un Boeing 737 privado no percibía los pasivos ambientales generados por tal medio de transporte. Otra experiencia que la transformó, según su relato, fue el trato con los empleados de los parques temáticos de la empresa familiar. En 2018 se reunió con los trabajadores de una de las principales sedes de parques temáticos, California. Allí Abigail escuchó sus reclamos, historias de vida y exigencias; pedían 15 dólares de pago por hora trabajada. Intercedió ante el CEO de la empresa, Bob Iger, cuyo salario ese año había sido de 66 millones de dólares, y consiguió el aumento para los trabajadores del parque (un tercio del total de los empleados sindicalizados). Acto seguido, la heredera se puso en contacto y se asoció a la organización Millonarios Patriotas.

Esa organización tiene más de 200 integrantes en 34 estados del país del norte. Para ser miembro es necesario tener ingresos por más de un millón de dólares anuales o bienes por cinco millones. El objetivo inicial de este grupo fue la suba impositiva pero luego derivó en la confrontación con la economía del derrame y sus efectos; en los Estados Unidos hace décadas se predica y aplica que bajar impuestos a los empresarios y a los más ricos beneficiaría los trabajadores de ingresos medios y bajos. Los Millonarios Patriotas plantean algo distinto: subir el salario mínimo y cobrar más impuestos a los empresarios y a los más ricos.

El sistema económico –y no solo– global dominante está compuesto, tal y como explica el economista Ricardo Aronskind, por “un entramado de intereses  e instituciones del capital financiero global respaldado por las principales potencias atlánticas”. Este enorme mecanismo incluye a los financistas, las empresas internacionales calificadoras de riesgo, las instituciones privadas que definen cuando hay default, los medios de comunicación globales que forman opinión en favor de las corporaciones financieras ─esto lo podemos ver claramente en la esfera mediática argentina, en múltiples columnas y notas en las que se argumenta desde el punto de vista del acreedor del país─, los “expertos” y especialistas  que se encargan de transmitir la visión del capital a dirigentes y dirigidos, los intermediarios que existen en todas las transacciones, actores institucionales como Bolsas y representantes corporativos, estudios de abogados especializados en vivir de los que viven de los otros y los tribunales radicados tanto en países centrales como en organismos internacionales que responden a esos países.

¿A cuento de que viene la enumeración realizada por Aronskind? A que esa madeja interminable es la encargada de custodiar el orden vigente, financiero y especulativo. Con la premisa central de maximizar la renta financiera en detrimento de la economía productiva del planeta. Este orden es enorme y de una fortaleza muy grande, porque lo respaldan las potencias más grandes del mundo con sus aparatos políticos, militares e ideológicos ─para que quede claro, las potencias en ascenso, como China o Rusia, no cuestionan este orden sino que aspiran a conducirlo, a disputarle el poder a EEUU─. Por ello, lo relatado en esta columna, los casos de millonarios a favor de subir impuestos, no trata de ninguna revolución social ni económica ni cambio de sistema. Ninguno exige la abolición del capitalismo, pero dado el contexto global, no es algo menor lo que promueven estos millonarios.

Como ha dicho Warren Buffet –cuarto en el ranking de mayores fortunas–, la guerra de clases no terminó. Continúa, la hacen los ricos contra los pobres…y la están ganando. ♣♣♣


[1] Los cálculos de Oxfam se basan en las fuentes de información disponibles más actualizadas y exhaustivas. Las cifras sobre la riqueza han sido extraídas del Global Wealth Databook 2019 del Credit Suisse Research Institute. Las cifras sobre las personas más ricas del mundo han sido extraídas de la Lista Forbes 2019.  La riqueza de los milmillonarios decreció el año pasado, pero se ha recuperado desde entonces.

#PA.

Domingo 2 de febrero de 2020.
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