La precarización laboral sale con salvoconducto

La precarización laboral sale con salvoconducto

Por Fiorella Del Piano


A raíz de la cuarentena obligatoria, las aplicaciones de entrega de pedidos puerta a puerta se volvieron una opción para satisfacer las necesidades de una parte de la población. Sin embargo, sus repartidores, trabajan en condiciones precarias, flexibilizados y sin un marco de regulación nítido para la situación de emergencia actual. La necesidad de algunos, el privilegio de otros.

El jueves 19 de marzo, el presidente Alberto Fernández anunció cuarentena obligatoria para toda la población desde las 00.00 horas del 20 de marzo. El país debió frenar gran parte de las actividades y los argentinos y argentinas tuvieron que dejar de lado sus rutinas para cumplir con lo establecido a través del DNU 297/2020.

La medida extraordinaria, fue determinada para planchar la curva de contagios del coronavirus, un enemigo invisible que avanza a pasos agigantados y hace estragos alrededor del mundo. Al anunciar los alcances de la misma, el presidente ─acompañado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y los gobernadores de Santa Fe y Jujuy, Omar Perotti y Gerardo Morales─ habló durante trece minutos. En ese tiempo, resaltó que el cuidado de la salud de los argentinos es muy importante para él y su equipo, y ante la oportunidad de poder establecer medidas de prevención con tiempo, decidieron tomar el toro por las astas.

En esos trece minutos de discurso, el presidente explicó también que algunas actividades y personas quedaban exentas del aislamiento social preventivo. Entre ellos se encontraban funcionarios de alta jerarquía del Gobierno nacional, de las provincias y de los municipios; personal de las fuerzas armadas y de seguridad, los trabajadores de la sanidad, quienes se desempeñan en las industrias alimenticias y farmacéuticas, y los servicios de delivery, entre los que se incluyen a los trabajadores de plataformas, a esto último, quiero dedicarle unas líneas.

Se nos ha pedido que hagamos pedidos a domicilio, que compremos comida para llevar, básicamente, que nos quedemos en nuestras casas y aquellos que tenemos la posibilidad de trabajar remotamente desde la comodidad de nuestros hogares, lo hagamos.

A partir de esto, con la implementación efectiva de la cuarentena obligatoria, las aplicaciones de entrega de pedidos puerta a puerta se volvieron una opción para satisfacer las necesidades de una parte de la población que quiere “darse unos gustos”.  Sin embargo, estas empresas, no garantizan las condiciones mínimas de protección para sus trabajadores.

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Necesidad de unos, privilegio de otros

Generalmente, los trabajadores de plataforma son jóvenes (menores de 40 años) que no tienen acceso a un empleo formal. Jóvenes precarizados, flexibilizados y sin un marco de regulación nítido para la situación de emergencia actual. Jóvenes que cada día se ganan la vida, arriesgándose a la posibilidad de contraer el virus, para que otros se queden en sus casas.

Rappi, es una de las empresas de delivery online, que continúa brindando su servicio con normalidad, aunque acatando “medidas de prevención” como mantener la distancia entre quien lleva el pedido y quien recibe, o no tener contacto estrecho con el otrx. Esta multinacional colombiana hizo su desembarco en el país en el año 2018, y según datos publicados en el corto plataformas de la revista Anfibia, desde febrero hasta diciembre de ese año, más de 20mil personas comenzaron a trabajar para la empresa, 3mil siguieron y 17mil abandonaron.

Es que en la argentina la posibilidad de acceder a un empleo formal y estable, es una tarea compleja y por ese motivo, generalmente los más jóvenes ─que tienen la urgencia de satisfacer sus necesidades─ acceden a este tipo de trabajo, un trabajo que paga mal y que evidencia lo peor del capitalismo, la explotación y la precarización.

Desde que comenzaron a funcionar estas aplicaciones de envío por delivery, en la Ciudad de Buenos Aires, han trascendido numerosos casos de trabajadores que han sufrido golpizas, e incluso robos de sus herramientas de trabajo, como bicicletas, celulares y mochilas, insumos que ellos mismos deben poner para poder trabajar.

En este caso, la situación no es distinta, son los mismos repartidores los que tienen que comprarse los elementos de protección por su cuenta para no contraer el virus, “tenemos que protegernos nosotros mismos porque no tenemos ningún tipo de seguro”, afirma a #PuenteAereo un pibe rappitendero. Es venezolano, reside en el país desde hace ya un tiempo, no quiere hablar mucho, pero accede a responder algunas preguntas “para aportar algo ante la situación que estamos viviendo”.

“Desde que rige la cuarentena obligatoria, estamos trabajando más, hay menos gente en la calle y nosotros somos la única solución que tienen algunos para recibir sus pedidos”, me dice y comenta que todo esto le preocupa un poco. Sabe que están expuestos al andar por la calle, pero no tiene la posibilidad de quedarse en su casa, tiene que salir a ganarse la vida.

“Este es el único medio que tengo para hacer plata, y nadie me garantiza que podría hacerlo de otra manera, es la manera que tengo de hacer dinero, aunque me exponga mucho. La aplicación lo único que nos está dando es el beneficio de trabajar con el permiso que nos brindaron para poder estar en la calle”, explica con cierto grado de preocupación.

Es que, con la emergencia sanitaria y el virus en circulación comunitaria, los trabajadores de plataformas de delivery reclaman de manera urgente que las empresas les aseguren medidas básicas de protección: como alcohol en gel, barbijos y guantes. Elementos que hasta el momento no han sido proporcionados y corren por cuenta de los repartidores, el eslabón más frágil de esta cadena, ya que su trabajo consiste en estar en contacto con las personas.

“Nosotros mismos somos los que estamos costeando nuestros gastos: que si compramos nuestro tapabocas, que si compramos nuestro alcohol en gel, los guantes, todo para protegernos a nosotros mismos, no hay ninguna empresa que haya dicho que va brindar insumos a sus trabajadores”, comenta E, y agrega que la modalidad de entrega de pedidos ha cambiado: “cuando entregamos los pedidos lo encima de la maleta, el cliente lo recibe, nos alejamos uno o dos metros de distancia, el cliente recibe su pedido, deja el dinero encima de la maleta que la dejamos semiabierta, agarramos el dinero y automáticamente nos ponemos alcohol en gel o los utensilios que compramos y eso es todo”.  “La aplicación no nos da nada”, insiste.

Si en una situación como la actual, los deliverys son actores claves para ayudar a que muchas pymes y micro pymes continúen produciendo y a través de ese trabajo, miles de personas se ganan la vida ¿Por qué no los blanquean y regulan su situación laboral? ¿por qué esas mismas empresas no le brindan los insumos necesarios para proteger su salud?.

La emergencia sanitaria ha dejado al descubierto la situación de vulnerabilidad de los trabajadores de plataformas. Y a esta altura de la pandemia, garantizar las condiciones mínimas de higiene para aquellxs que pasan la mayor parte del día en las calles debería ser una reglamentación obligatoria. Mientras tanto, la única solución es la entrega de pedidos sin contactos, de medidas concretas para evitar un posible contagio, ni hablar. ♣♣♣

#PA.

Sábado 28 de marzo de 2020.