Insisten que mejorar la política comercial sería la solución a la recesión

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–Re­dac­ción PA–

Ecolatina difundió un informe en el que sostiene que adecuar la política comercial puede ser un paliativo para la recesión interna, al tiempo que indica que “las recientes marchas y contramarchas en la materia no son favorables para alentar un proceso de desarrollo”.

Argentina sigue siendo una de las economías más cerradas con un nivel de comercio exterior inferior al 30 por ciento del producto interno bruto (PIB), es el tercer país de menor apertura dentro de 40 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Desde la consultora Ecolatina indican que “un diseño adecuado de política comercial puede ser un paliativo para la recesión interna, máxime considerando la magra recuperación de salario real que tendrá lugar en el corto plazo. Dejando de lado el debate sobre cuál es la política adecuada, queda claro que las recientes marchas y contramarchas en la materia no son favorables para alentar un proceso de desarrollo”.

Entre los economistas existe una posición predominante que insiste en que el país debería insertarse más en el mundo, el problema es que la transición no es sencilla y en el medio hay ganadores y perdedores y hay costos que atender.

En argentina “a lo largo de la historia, una de las herramientas usuales para promover el desarrollo económico fue la industrialización por sustitución de importaciones: proteger a la producción doméstica para que logre suplantar la producción del exterior”.

Los últimos años del kirchnerismo estuvieron signados por la restricción externa y la escasez de oferta de divisas condicionó la política económica; mientras que, una vez que asumió Cambiemos -en línea con la teoría económica más tradicional- los ajustes comenzaron a hacerse vía precios: a la liberalización del mercado cambiario le siguió una flexibilización de las compras externas.

“Como respuesta a ambas políticas, el tipo de cambio real escaló 16% en el promedio de 2016. En consecuencia, las cantidades exportadas treparon 7% en dicho año -impulsadas también por la cosecha retenida de 2015- y pese a la recesión, los volúmenes importados avanzaron casi 4%”, según informa la consultora.

En tanto que “la crisis cambiaria de 2018 puso en discusión la relevancia de la política comercial como factor de crecimiento: la menor demanda interna redujo de manera forzada a las compras externas a la par que apuntaló los saldos exportables”.

“No hubo una conjunción de política comercial y cambiaria consistente y con horizontes de mediano plazo implícitos ni explícitos”. Pese a los discursos oficiales sobre la importancia de estimular las exportaciones, lo cierto es que en los últimos tiempos las novedades en este frente fueron marginales y con demasiadas marchas y contramarchas.

Si bien “las ventas externas podrían ser una salida de corto plazo para la crisis y una solución de mediano plazo para la escasez crónica de divisas, las mismas quedan relegadas frente a otras exigencias, principalmente las fiscales”.

En este punto, desde la consultora recordaron que más allá de la política que se decida implementar, lo importante es dar un horizonte de certidumbre a mayor plazo; por el contrario, la volatilidad y la imprevisibilidad, siempre desalientan la inversión y el desarrollo”.

Redacción PA.

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