Inflación: correcciones necesarias para frenarla y bajarla

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Por Fabián Medina

–Economista–

Si bien nuestro país posee inflación, o mejor dicho la comenzó a medir junto con el resto del mundo, desde hace más de 70 años, lo que no se dijo con claridad son cuáles son las múltiples causas que la generan.

Algunos de ellos son:

  • Consumo (sobreconsumo y falta).
  • Falta de reinversión local en producción.
  • Emisión descontrolada.
  • Falta de moneda fuerte en reservas.
  • Altas tasas de interés de referencia.
  • Polarización en cuanto al comercio y la compra de bienes.
  • Altísimos niveles de endeudamiento local y externo.
  • Alto tipo de cambio.
  • Valores de servicios públicos y combustibles dolarizados.

Cuando todos los factores entran en el círculo vicioso de la economía y empiezan a potenciarse entre ellos, se torna muy difícil romperlo. Pero eso es posible con situaciones nuevas y, sobretodo, conociendo nuestra idiosincrasia. Cualquier otro tipo de soluciones no es más que solo copiar modelos/esquemas de otros países que pueden haberles sido útiles, pero a nosotros no nos asegura el mismo resultado.

Si bien, la Dirección General de Estadística y Censos –antecesora del INDEC– se creó en 1869 para realizar el primer censo nacional de población recién comenzó a realizar trabajos estadísticos sobre niveles de inflación en 1943, en forma concomitante a lo que empezaba a mostrarse en el resto del mundo.

Para combatir los niveles de inflación, históricamente probamos todas las recetas que tuvimos a nuestro alcance. Incluso llegamos a atar nuestra moneda al dólar por la Ley de Convertibilidad entre 1991 y principios del 2002, lo que sirvió durante los primeros años, pero su consecuencia fue nefasta y hasta peor que la hiperinflación del año 1989.

Debemos entender que la inflación se debe comparar contra el promedio mundial de la misma. En 1989 los países poseían una inflación promedio del 200% anual y nosotros tuvimos 2000% en ese año; estábamos diez veces arriba del promedio.

En los años 2018 y 2019, tuvimos –de acuerdo a la medición del INDEC– 48% y 54% anual, mientras que en el mundo la inflación promedio sigue siendo de 3% anual; es decir que estamos entre 16 y 19 veces sobre el nivel mundial y el resultado de ello es que el gobierno que se fue el 10 de diciembre nos dejó en hiperinflación tal como nos calificó el SEC el 13 julio de 2018.

Ahora lo complejo es desarticular el espiral inflacionario que nos dejaron. La Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva es el primer paso para frenar la inercia en los precios relativos. Otro paso importante que se dio fue bajar la suba de la tasa de interés de referencia que al 10 de diciembre se encontraba en 82% y al 50% anual hoy. Resultado de esto es tratar de terminar la recesión económica que sufrimos hace casi 2 años.

Si podemos darle paso a la ruptura del eje central de la inflación, debemos instaurar que las Pymes –principales generadoras de empleos– mantengan sus ventas a los canales de supermercados y a su vez puedan vender sus productos a la población en forma directa con precios de salida de fábrica para lograr bajar los precios relativos y obtener nuevos recursos que se dirijan a aumentar la producción.

El paso siguiente para la suba de la producción debe realizarse pesificando los costos de los procesos de producción de servicios públicos y combustibles convencionales que se hayan atados a leyes de la década de los ’90, en la cual era 1 peso=1 Dólar y hoy la relación es 63 pesos=1 dólar. De realizar esto, entraríamos en una espiral de descenso inflacionario que nos llevaría a una inflación de un dígito (menor al 10% anual) recién entre 2024 y 2025, con baja del tipo de cambio por aumentos de las reservas del BCRA y baja de pobreza, desocupación y cantidad de planes sociales.    ♣♣♣

#PA. Medina es economista y profesor en de la Universidad de Buenos Aires.

Sábado 25 de enero de 2020.
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