¿Es Argentina el país más infeliz del mundo?

¿Es Argentina el país más infeliz del mundo?

Por Kevin Bongers y Facundo Costa de Arguibel

─Economistas─

La consultora internacional Ipsos Global Advisor, con sede en Francia, realizó a partir de encuestas un ranking de felicidad internacional y Argentina se encuentra en el último puesto. La publicación se tituló “Global Happiness Study – What Makes People Happy Around the World” (estudio de felicidad global – qué hace a las personas felices alrededor del mundo).

Al leer este resultado, muchos pensamos en la crisis económica como su posible causa principal, sin embargo, no pueden obtenerse conclusiones confiables sin antes repasar qué significan realmente los resultados obtenidos por este estudio. Analizaremos esto a continuación.

La encuesta se realizó en 28 países entre el 24 de mayo y el 7 de junio de 2019. Se dividió en dos partes, la primera pregunta fue:

Tomando todas las cosas juntas, ¿diría usted que está: muy feliz, algo feliz, no muy feliz, nada feliz?

Es decir que cada individuo debió clasificar su nivel de felicidad en una de 4 categorías: “muy”, “algo”, “no muy”, o “nada”. Posteriormente, este ya conocido ranking se arma sumando a las personas de las dos primeras categorías para calcular la proporción de “personas felices”.

Así, de los 28 países muestreados, Argentina sumó la menor proporción de personas felices, con 34%, seguida por el 46% de España y el 47% de Rusia. No solo estamos últimos, sino que también lo estamos por gran diferencia, lejos de los demás y particularmente lejos del promedio de 64%.

Gráfico 1: Niveles de felicidad en los países encuestados.


Fuente: Ipsos Global Advisor

El anterior gráfico presenta los resultados obtenidos según el razonamiento anterior. En rojo, los países con menos personas felices, como Argentina, España y Rusia. En verde, los países con más personas felices, con un empate en el primer puesto entre Canadá y Australia (86%).

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A principios de septiembre, cuando se publicaron estos resultados, varios medios de comunicación replicaron la encuesta bajo el título “Argentina es el país más infeliz del mundo”, pero esta es una exageración muy extrema pues la muestra de solo 28 países no se puede extrapolar al mundo en su conjunto. En agosto publicamos una nota explicando los errores a los que se suele incurrir en las encuestas, resaltando que la selección de una muestra representativa es la clave para luego poder extrapolar los resultados a la población general. En este sentido la muestra de países tampoco representa adecuadamente al mundo pues, por ejemplo, sólo se tomó un país africano y uno centroamericano. También parece haber cierta tendencia a no muestrear a los países de ingresos muy bajos[1].

De todas formas, si confiamos en la representatividad de las muestras dentro de cada país, lo que sí es posible concluir es que Argentina es el que posee menos personas felices de la muestra seleccionada. También se puede analizar cómo varió la situación de cada país y su posición en el ranking a lo largo del tiempo.

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En el primer sentido, la posición de Argentina empeoró en estos últimos años, con una proporción de personas felices de 68% en diciembre de 2011 (dato más viejo disponible), 56% en febrero de 2018 y 34% en julio de 2019. Entre los muestreos de 2018 y 2019 Argentina fue el país con mayor caída del indicador en toda la muestra seleccionada (22%), seguido por Serbia y Chile.

En el mismo informe se ubica un gráfico que muestra una clara relación positiva entre el “índice de confianza del consumidor global” y la proporción de personas felices, mostrando a la Argentina también último en este ranking.

Gráfico 2: porcentaje de personas felices versus Índice de Confianza del Consumidor Global


Fuente: Ipsos Global Advisor

El índice de confianza (que “refleja las actitudes de los consumidores sobre el estado actual y futuro de su economía local, sus situaciones de finanzas personales, sus ahorros y su confianza para realizar grandes inversiones.[2]) cayó 10,6 puntos entre las últimas dos encuestas de felicidad, y para septiembre subió 2 puntos, quizás por la esperanza que trae a muchas personas el posible cambio de gobierno (porque la situación económica empeoró). Esto sugiere que la percepción de la gente sobre la situación económica es el principal causante de las diferencias de felicidad entre países.

La segunda parte de la encuesta apunta a “fuentes potenciales de felicidad” buscando determinar las variables que más pueden influir en esta condición, ya sea positiva o negativamente. De las 29 variables en juego (no solo económicas, sino familiares y en general de todo tipo) “mi salud y bienestar físico” ocupó el primer puesto tanto en Argentina como en el promedio mundial. Llamativamente, la variable “el bienestar de mi país” ocupó el segundo lugar en Argentina, siendo por lejos el país que mayor importancia le asignó. Entendemos que esto no significa que a los demás países no les importe, sino que en aquellos con mayor inestabilidad la población toma mayor conciencia de la influencia de esta variable en sus vidas, mientras que en los países con mayor estabilidad social y económica como China o Australia, el bienestar del país se da por sentado como parte del status quo imperante, para bien o para mal.

No debería llamar la atención que las variables políticas y económicas sean la explicación principal de cómo varía la felicidad promedio de una nación, pues las demás fuentes se comportarán de maneras muy diferentes en cada individuo y los efectos se compensarán al sacar el promedio general de un país. No es de esperarse que de un año para otro la mayoría de la población mejore mucho su salud o sus relaciones familiares, entonces, aunque estos aspectos influyan más en la felicidad de una persona, no son las que mueven la aguja a nivel nacional. De forma diferente, los ciclos políticos y económicos sí tienen influencia directa en el nivel de vida de la mayoría de la población, modificando sus expectativas y sus sentimientos al ritmo de las condiciones generales.

Esto último es aún más marcado en las personas más humildes, quienes tienen menos mecanismos para defenderse de las turbulencias en el entorno. Además, especialistas en economía de la felicidad argumentan que la influencia del dinero en el bienestar es decreciente en el sentido de que cuanto más dinero se tiene, menos importante se vuelve para la persona, pero cuando se tiene poco las variaciones de ingreso cambian el humor de forma importante, ya sea hacia la felicidad o la tristeza.

El peor estado de la economía también puede influir de manera indirecta impactando en aspectos separados, como por ejemplo obligando a reducir el tiempo libre por tener que trabajar más o empeorando las relaciones familiares como causa de los deseos insatisfechos. De esta manera, los problemas en el entorno nos afectan en magnitudes y formas que en ocasiones ni siquiera nos percatamos, por ello tomar conciencia de estos ciclos en el humor social nos puede ayudar a no dejarnos llevar tan fácilmente. En ocasiones debemos analizar la realidad cuidándonos de que no nos invada.


[1] Por ejemplo en Sudamérica no se muestreó a Bolivia y Paraguay, los países con menores ingresos per cápita. Algo similar ocurre con los demás contintentes.

[2] Fuente: https://www.ipsos.com/en/global-consumer-confidence-index-june-2019