El crimen paga

Por Adrián Machado

Luego del ataque a las torres gemelas en Nueva York, comenzó la “Guerra contra el Terror”. En estos 20 años de doctrina, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos han gastado al menos 44.000 millones de dólares en servicios de Amazon, Google, Microsoft, Facebook y Twitter. Una verdadera sinergia pública-privada.

En respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno estadounidense puso en marcha 20 años de políticas dirigidas a los musulmanes, los negros y otras minorías en nombre de la lucha contra el terrorismo y a favor de la libertad y la democracia. Al igual que las anteriores, la guerra global contra el terrorismo creó una gran demanda sin precedentes de tecnología para la construcción de sistemas de vigilancia masiva, drones con capacidad armamentística, y muros fronterizos. “Esta demanda ayudó a crear la economía de datos y la industria de la tecnología tal y como la conocemos, ayudando a lanzar empresas tecnológicas desde pequeñas operaciones en casa hasta las Big Tech actuales”, señala el trabajo de Crescendo, un proyecto de ACRE, MPower Change y LittleSis, que se centra en “la investigación y las campañas contra las empresas que son cómplices y se benefician de la islamofobia y la violencia antimusulmana”. La construcción de la guerra global contra el terrorismo tal cual la conocemos no hubiera sido posible sin la acción de las grandes empresas de tecnología.

Los retiros parciales o totales de tropas son la confirmación de la continuidad de la guerra por otros medios: los sistemas de vigilancia masiva, recopilación y análisis de datos, los    vehículos aéreos y aviones no tripulados, además de las fuerzas policiales, reemplazan a las tropas militares. La tecnología no es neutral y los mismos trabajadores lo han hecho saber: En 2018 los empleados obligaron a Google a no renovar un contrato con el Pentágono para trabajos de inteligencia artificial. En mayo de 2021 los trabajadores de Amazon y Google exigieron a sus empresas que tomaran medidas de apoyo al pueblo palestino ante el continuo apartheid y los crímenes de guerra israelíes.

Cuatro de las cinco principales agencias federales (Departamento de Estado, Departamento de Seguridad Nacional, Departamento de Defensa, Departamento de Justicia) son fundamentales para la política exterior del país y aumentaron su influencia a partir del 11-S. Desde 2004, estas agencias han gastado al menos 44.500 millones de dólares en servicios de grandes compañías tecnológicas, afirma el reporte de Crescendo.

El Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa han gastado al menos 44.000 millones de dólares en servicios de Amazon, Google, Microsoft, Facebook y Twitter. El informe ejemplifica que con esa cantidad de dinero se podría:

  • Proporcionar ayuda alimentaria y nutricional crítica a toda la población de Afganistán 15 veces.
  • Distribuir más de 108.000 millones de libras de alimentos a la población de Yemen.
  • Garantizar el acceso a la vivienda, la atención sanitaria, los alimentos y el agua a toda la población de Irak 26 veces.

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Una x Una

Microsoft ha hecho crecer con éxito su negocio de servicios en la nube con el Departamento de Seguridad y está a la expectativa de expandirlos. En 2020 firmó un contrato por cinco años y 230 millones de dólares con el organismo. Otros contratos potenciales podrían significar enormes ingresos para Microsoft, ya sea miles de millones de dólares a través de un próximo contrato de servicios en la nube que el Pentágono declaró explícitamente que sería muy adecuado para la empresa, o un contrato de 10 años por valor de 3.400 millones de dólares para un centro de datos del Departamento de Seguridad que la agencia anunció a principios de este año.

Amazon, Google y Microsoft tienen la mayoría de sus contratos con las agencias centrales de la guerra global contra el terrorismo. En comparación con sus acuerdos con todos los demás Departamentos, Amazon tuvo el ascenso más espectacular en el número de contratos y subcontratos con el Departamento de Defensa, con totales que se multiplicaron por 20 desde 2012 hasta 2019. De 2015 a 2018, los contratos de la empresa fundada por Jeff Bezos con el Departamento de Seguridad se multiplicaron casi por 9. En general, el 86% de todos los contratos y subcontratos gubernamentales de Amazon desde 2004 han sido con agencias centrales para la guerra global contra el terrorismo.

Google tuvo más contratos y subcontratos con el Departamento de Defensa que Amazon y Microsoft de 2004 a 2015, sobre todo para servicios en la nube y de GPS. En general, el 77% de todos los contratos y subcontratos gubernamentales de Google desde 2005 han sido con este tipo de organismos estatales.

Microsoft experimentó un salto en los contratos de Defensa durante la administración Trump, se multiplicaron casi por 6 en solo dos años, de 2016 a 2018. En general, más del 81% de todos los contratos de la empresa con el gobierno de EE.UU. desde 2011 han sido con las agencias encargadas de liderar la guerra contra el terrorismo.

Desde 2004 hasta hoy, las grandes empresas tecnológicas han experimentado un enorme aumento de la demanda federal de sus servicios, en particular del Pentágono y del Departamento de Seguridad Nacional. Amazon y Microsoft, en particular, han tomado la delantera en los últimos años: el primero firmó casi cinco veces, mientras que el segundo lo hizo ocho veces más contratos y subcontratos federales en 2016. Facebook también duplicó sus contratos y subcontratos solo entre 2015 y 2016.

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El crecimiento de la demanda de Big Tech durante los últimos 20 años superó con creces el de los contratistas tradicionales, como las empresas aeroespaciales Raytheon y Northtrop Grumman. Desde 2019, ambas compañías han visto fluctuaciones más moderadas e incluso un descenso en el número de contratos y subcontratos con el gobierno federal.

El Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional, en particular, aumentaron la cantidad de acuerdos con las grandes compañías tecnológicas desde 2004. De 2007 a 2019, los contratos se multiplicaron por 50. Durante la administración Trump, de 2017 a 2019, el Pentágono casi duplicó sus contratos y subcontratos con estas corporaciones tecnológicas, empequeñeciendo el crecimiento de los contratos del Departamento de Seguridad, el de Justicia y el Departamento de Estado.

En números tal vez no sean grandes los acuerdos efectuados entre estas empresas y los organismos del Estado, pero su impacto es significativo, resalta la investigación y lo ilustra con un ejemplo sucedido durante la anterior administración estadounidense: “Apenas un mes después de que Trump instituyera la tercera versión de la prohibición musulmana en septiembre de 2017, Facebook vendió publicidad por valor de 350.000 dólares para promocionar, entre otras cosas, el medio de comunicación ‘Extremism Watch’, financiado por el gobierno federal, que cubre ‘historias sobre las tendencias del extremismo violento’ en países mayoritariamente musulmanes. El actual director del medio, nombrado por Trump, es un conocido fanático antimusulmán que en 2010 los acusó de ‘suicidio intelectual’. Teniendo en cuenta que Facebook es el tercer sitio más visitado del mundo y que más de 2.700 millones de personas lo utilizan a diario, 350.000 dólares en anuncios tienen el potencial de influir en miles de millones de personas.

Las fuentes de la investigación de Crescendo fueron extraídas del explorador de contratos gubernamentales de EE.UU. de Tech Inquiry y los datos de subcontratación del análisis de 2020 de Tech Inquiry. Aunque estas bases de datos son la recopilación más completa de contratos gubernamentales disponibles públicamente, no incluyen información sobre muchos más contratos, posiblemente significativos, que no se divulgan públicamente por razones poco claras. Por lo tanto, es muy probable que las cifras representadas en el informe sean una subrepresentación del total de contratos y subcontratos y sus valores potenciales que tienen estas empresas.

Los datos de Raytheon y Northrop Grumman proceden de USAspending.org. Los importes en dólares se refieren al valor total de los contratos potenciales.

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Puerta Giratoria

Al igual que en otros sectores, el de las corporaciones tecnológicas también es propicio al cambio de roles entre funcionarios y ejecutivos. La investigación citada ha recabado casos de personas que han pasado de un puesto de trabajo a otro en los Departamentos de Defensa, Estado, Seguridad Nacional y Justicia, así como en el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional. Agencias que han estado involucradas no solo en la guerra global contra el terrorismo, sino en cuestiones de privacidad, seguridad nacional, inteligencia, defensa y desarrollo tecnológico para el gobierno estadounidense.

Algunos ejemplos son:

  • Jared Cohen, que trabajó en el Departamento de Estado antes de pasar a Google, donde fundó Jigsaw. Uno de los primeros proyectos de Jigsaw fue el desarrollo de herramientas de contraterrorismo para plataformas de medios sociales que hasta hace poco se centraban únicamente en actores musulmanes
  • Steve Pandelides, que trabajó para el FBI durante más de 20 años, incluso en el Centro Nacional de Contraterrorismo y en la División de Tecnología Operativa, y ahora es Director de Seguridad en Amazon Web Services.
  • Joseph D. Rozek, que desempeñó un papel integral en la creación del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y ahora es Director Ejecutivo de Seguridad Nacional y Antiterrorismo de Microsoft, donde es responsable de desarrollar e implementar un plan estratégico de negocios en el área de seguridad nacional, antiterrorismo e intercambio de información.
  • Nicholas Rasmussen, que fue director del Centro Nacional de Lucha contra el Terrorismo y en la actualidad es director ejecutivo del Foro Global de Internet para la Lucha contra el Terrorismo, que fue fundado por Facebook, Microsoft, Twitter y YouTube con el objetivo de “desbaratar el abuso terrorista de las plataformas digitales de sus miembros”. Recientemente se le ha criticado por no centrarse lo suficiente en los supremacistas blancos y otros grupos de extrema derecha, y por reflejar el mismo problema de las plataformas de medios sociales que se basan exclusivamente en las listas de terroristas del gobierno estadounidense que apuntan casi exclusivamente a los actores musulmanes.

Esta estrecha relación da como resultado la confluencia de prioridades, las Big Tech podrían adoptar los intereses de las agencias gubernamentales estadounidenses en detrimento de las necesidades de sus usuarios. El cuadro de situación presentado deja, además, una definición sobre la naturaleza de las empresas y los actores económicos: empresarios o agentes económicos 100% privados (sin relación alguna con los Estados) pueden ser un pequeño kiosco, el plomero o el electricista, no muchos más.

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#PA.

26 de septiembre de 2021

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