El Cartel de Amazon y las grandes editoriales

El Cartel de Amazon y las grandes editoriales

Por Adrián Machado


La demanda colectiva presentada en los Estados Unidos acusa al gigante tecnológico y a las “Big Five” -Penguin Random House, Hachette, HarperCollins, Macmillan y Simon & Schuster- de mantener los precios de los libros electrónicos artificialmente altos.

La semana pasada la firma legal oriunda de Seatlle Hagens Berman presentó una demanda en nombre de los consumidores de varios Estados norteamericanos contra el líder de venta en retail por Internet. El único acusado es Amazon, pero cinco editoriales son nombradas como “co-conspiradores”. Se alega que Amazon y las “Big Five” utilizan una cláusula llamada “Naciones más favorecidas” -MFN, por sus siglas en inglés- para conservar precios elevados en el segmento de libros electrónicos. ¿Cómo funciona esta colusión? Los consumidores se ven forzados a pagar más por los libros que compren en plataformas distintas -y más pequeñas- a Amazon.com.

La acusación señala que alrededor del 90% de los e-books vendidos en Estados Unidos se venden a través de Amazon, junto a más del 50% de todos los libros impresos. El texto legal presentado por Hagens Berman afirma que los precios en el mercado electrónico cayeron entre 2013 y 2014, luego de que Apple y las principales editoriales fueron exitosamente demandadas por conspiración en la fijación de precios, pero volvieron a subir después que Amazon renegociara sus contratos en 2015.

La Ley Sherman Antitrust es invocada en la demanda: “En violación de la Sección 1 de la Ley Sherman Antimonopolio, el Demandado y los Cinco Grandes Co-conspiradores acordaron varias MFN anticompetitivas y disposiciones anticompetitivas que funcionaban igual que las MFN”, expresa la acusación. “El acuerdo de Amazon con sus Co-conspiradores es una restricción irrazonable del comercio que impide precios competitivos y hace que los Demandantes y otros consumidores paguen de más cuando compran libros electrónicos de las ‘Big Five’ a través de un minorista de libros electrónicos que compite con Amazon. Ese daño persiste y no disminuirá a menos que se detenga a Amazon y a las ‘Big Five’”.

El objetivo de la denuncia presentada en un tribunal del distrito de Nueva York tiene como objetivo una compensación para quienes hayan comprado e-books a través de plataformas distintas a Amazon. Además, se solicitan medidas cautelares para que la compañía de Jeff Bezoz y Penguin Random House, Hachette, HarperCollins, Macmillan y Simon & Schuster, den por finalizada las prácticas anticompetitivas.

El conflicto se produce en el mismo momento en que otra investigación por el mismo motivo y contra los mismos responsables es llevada a cabo. Connecticut confirmó, a través de la oficina del Fiscal General, que se encuentra indagando el tema y que Amazon cooperó con la entrega de documentos relacionados con contratos con las grandes editoriales.

El antecedente inmediato es el que hemos citado; en 2011 el mismo buffet de abogados demandó a Apple y las cinco grandes editoriales por fijar los precios de los libros electrónicos. Eventualmente, las demandas se multiplicaron en diferentes Estados del país y el Departamento de Justicia acusó a Apple de maniobrar para debilitar el dominio de Amazon en ese segmento. En aquel entonces, las “Big Five” acordaron por USD 166 millones, mientras que la compañía fundada por Steve Jobs perdió el pleito legal y fue condenada a pagar USD 450 millones en 2016.

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¿Qué es la Ley Sherman?

La normativa fue publicada en 1890 y es considerada la primera medida del gobierno federal de los Estados Unidos para limitar los monopolios. La misma declara ilegales a los “trust” -es decir que empresas que producen los mismos productos se junten, formando una sola compañía, con el fin de fijar precios-. El objetivo de la Ley es prevenir el incremento artificial de precios mediante estrategias del actor monopólico o de asociaciones para conformar uno.

La norma penaliza el monopolio ilegal, es decir cuando el control de mercado respecto de un servicio o producto fue obtenido al suprimir la competencia por medio de prácticas anticompetitivas. Estas son las que investiga la autoridad de aplicación, que es el Departamento de Justicia. Las penas van desde multas millonarias hasta cumplimiento de prisión efectiva por varios años.

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El modelo

La consolidación de las plataformas en Internet propició una mayor concentración monopólica, porque dicho tipo de empresa se caracteriza por “pro­por­cio­nar la in­fra­es­truc­tu­ra para in­ter­me­diar en­tre di­fe­ren­tes gru­pos usua­rios, por des­ple­gar ten­den­cias mo­no­pó­li­cas impul­sa­das por efec­tos de red, por ha­cer uso de sub­ven­cio­nes cru­za­das para cap­tar di­fe­ren­tes gru­pos usua­rios y por te­ner una ar­qui­tec­tu­ra cen­tral es­ta­ble­ci­da que con­tro­la las po­si­bi­li­da­des de in­ter­ac­ción”, según leemos en “Capitalismo de Plataformas”, de Nick Srnicek. El caso de Amazon y las grandes editoriales se encuadra en este paradigma.

Los efectos de red hacen tender a las plataformas hacia la monopolización, ya que cuanto mayor es la cantidad de usuarios que interactúa con una plataforma, más valiosa se vuelve. Además, la recolección de datos es más efectiva. Por ello las empresas construyen “muros”: aplicaciones que solo funcionan con determinado sistema operativo, servicios a los que es obligatorio suscribirse a través de alguna plataforma.

La concentración monopólica es señalada por Natalio Zuazo en “Los dueños de Internet”, allí indica que las Big Tech tenían cierta competencia hace más de una década: “En 2007, la mitad del tráfico de Internet se distribuía entre cientos de miles de sitios dispersos por el mundo. Siete años después, en 2014, esa misma cifra ya se había concentrado en 35 empresas”. De todos modos, en ese año todavía existía una convivencia en la punta de la pirámide entre empresas del mismo rubro. El mapa actual tiene menos actores.

No solo se trata de datos y argumentaciones teóricas, los casos son concretos, como el que desarrollamos y el antecedente citado en el comercio de e-books. Pero, hace unos pocos meses también se produjo una acusación por parte del Congreso estadounidense contra Google, Facebook, Apple y Amazon.

Decíamos en aquel entonces que “el Subcomité Antimonopolio del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos publicó un informe titulado ‘Investigación de la Competencia en el Mercado Digital’, cuya conclusión principal es que la economía digital está ampliamente concentrada y afectada por el poder monopólico de Apple, Amazon, Google y Facebook. El trabajo es resultado de más de 16 meses de investigación sobre el estado de ese sector, dominado por las Big Tech”.

“Según las conclusiones del comité legislativo, estas compañías usaron tácticas de ‘adquisiciones agresivas’ para aniquilar a la competencia, aplicando tarifas abusivas y forzando a los pequeños negocios a firmar contratos “opresivos” para acceder a supuestos beneficios”, continuábamos. El informe expuso “docenas de casos en los que Google, Amazon, Apple y Facebook abusaron de su poder, lo que revela una actitud corporativa de hacer lo que sea necesario para mantener su posición dominante sobre una parte importante de Internet. ‘Por ponerlo de una manera sencilla, empresas que en su momento estaban comenzando y desafiaron al statu quo se han convertido en el tipo de monopolios que veíamos en la era de los barones del petróleo y los magnates del ferrocarril’”, señalaba el texto.

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No son casos aislados o acusaciones disparatadas, el monopolismo es una característica central del capitalismo contemporáneo. ♣♣♣

#PA.