El 85% de las multinacionales quedará exento del impuesto global

Por REDACCIÓN

Uno de los resultados más significativos ha sido el establecimiento de un tipo impositivo mínimo de sociedades del 15%. Sin embargo, si bien es cierto que estarán sujetos a ello compañías que representan el 90% de los ingresos mundiales, también es verdad que entre el 80% y el 90% de las multinacionales no lo pagará. En efecto, el gravamen se carga a aquellas empresas que tienen una facturación superior a 750 millones de euros.

Por Piergiorgio M. Sandri

Mientras se multiplican los calificativos de “histórico” y “sin precedentes” para celebrar el acuerdo logrado el pasado viernes en el seno de la OCDE para fijar una carga fiscal global sobre las grandes empresas, el día después aparece la letra pequeña que relativiza el pacto suscrito por 136 países que aspira a cambiar para siempre la fiscalidad internacional.

Uno de los resultados más significativos ha sido el establecimiento de un tipo impositivo mínimo de sociedades del 15%. Sin embargo, si bien es cierto que estarán sujetos a ello compañías que representan el 90% de los ingresos mundiales, también es verdad que entre el 80% y el 90% de las multinacionales no lo pagará. En efecto, el gravamen se carga a aquellas empresas que tienen una facturación superior a 750 millones de euros.

Con este umbral, el grueso de las multinacionales se queda fuera de la norma. Lo reconocía la misma OCDE en uno de los textos preparatorios de la normativa. El organismo, que espera incrementar la recaudación en 130.000 millones de euros, no lo ve un gran problema, porque considera que es importante que los auténticos gigantes empresariales paguen más, a pesar que su número en términos absolutos sea reducido.

Otra incógnita sobre este tributo es el llamado “periodo de gracia” o de “transición” para la aplicación completa del impuesto, un lapso de tiempo que puede oscilar, según deducciones y excepciones, hasta los diez años. Varias oenegés critican además que este impuesto acabe llenando las arcas públicas de los países más ricos, que es donde tienen su sede el 60% de las grandes corporaciones. También lamentan de que el 15% es un tipo mínimo demasiado bajo para desincentivar la elusión fiscal y lejos del nivel promedio (en los países industriales el impuesto de sociedades es del 23%).

En cuanto al llamado “pilar 1”, que se aplicará a las empresas con un volumen de negocio superior a los 20.000 millones de euros y con una rentabilidad de al menos el 10%, para que redistribuyan entre el 20% y el 30% de estos beneficios extras a los países donde vendan efectivamente sus bienes o servicios, si bien está cargado de buenas intenciones el mecanismo también crea distorsiones.

Según Oxfam, algunas firmas grandes pero poco rentables como Amazon se quedarían fuera de esta norma, mientras que las que se verían afectadas no llegarían ni a un centenar; el dinero procedente de la redistribución, según los baremos asignados, sería escaso especialmente en países en vía de desarrollo cuando además, como contrapartida, se les obliga a renunciar a sus propias tasas sobre las tecnológicas.

“Llevo ocho años siguiendo el tema y me gustaría llamar a este acuerdo histórico, pero su implementación es muy débil y en algunos casos incluso perjudica a los países menos avanzados”, afirma Susana Ruiz, de Oxfam.

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#PA. La Vanguardia.

13 de octubre de 2021.

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