¿Crisis de prepagas, o de sus dueños?

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Por Fabián Medina

─Economista─

Si bien es una realidad que nos golpea constantemente, nuestra economía está en caída libre hace casi 2 años, como resultado de las políticas aplicadas por el gobierno anterior. Desde el 2016 al 2019 la mayor parte de los sectores de la economía mostraron una fuerte caída y depresiones tanto en sus ventas como en sus rentabilidades incluso con bajos porcentajes de aumento en sus valores, nos encontramos con que las Cámaras que nuclean a las empresas de medicina prepaga comunican que no resisten lo embates de la economía y la parte fiscal, solicitando a los nuevos funcionarios que se concedan beneficios propios de empresas en crisis.

Al analizar los datos, obtenemos que los valores de las cuotas durante ese período (2016-2019) subieron a razón del 330%, mientras que la inflación acumulada del período medida por el INDEC es del 300%. Si seguimos observando en detalle, las empresas de medicina prepaga tienen el carácter de empresas de servicios con mano de obra intensiva y por ello cerca del 65% de sus costos lo constituyen la suba de paritarias del personal, en este caso bajo el convenio colectivo de trabajo de personal de la sanidad que en el mismo período tuvieron un 217%.

Entonces, si aplicamos lo que acabamos de explicar, tendríamos que poseer cerca del 141% únicamente de aumento por los valores salariales, dando como resultado un total de aumento del costo de la cuota mensual en el orden del 220%.  Para explicarlo mucho más sencillo, esto quiere decir que sobre el incremento sufrido, poseen una rentabilidad del 50%, dato que ninguna empresa en argentina lo obtiene hoy. 

En caso que estén sufriendo una sangría de afiliados, lo que deberían haber realizado, no es otra cosa que reducir la rentabilidad para evitar la fuga; no reducir las prestaciones o planes de bajo costo en el cual se implementan el servicio de contratación de módulos prestacionales y cobrar por los no contratados una tarifa diferencial. 

Al observar el gráfico, podemos notar que el aumento de las cuotas es superior incluso a la inflación acumulada, más el diferencial inflacionario, y sobretodo con la sumatoria del convenio colectivo de la actividad. 

Si ante esto nos hablan de los costos de los equipamientos, es necesario recordar que dichos equipos poseen una vida útil cercana a los 10 años, con lo cual, se licuan en el tiempo. Por otra parte, también podemos traer a colación los problemas recurrentes que poseen los profesionales prestadores para que les actualicen los valores de las distintas prácticas que realizan, llegando en algunos casos, hasta retrasos de cerca de 6 meses para su efectivo cobro.

Por todo esto, se le solicita al Sr Ministro de Salud Dr Ginés González García que tome nota e instruya debidamente a la Superintendencia de Servicios de Salud a los efectos, como asi también a la AFIP-DGI en forma concomitante. ♣♣♣

#PA. Fabian Medina es economista y profesor de la UBA.

Sábado 15 de febrero de 2020.
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