El verdadero sueño americano: ‘Intimidades’ de Leela Corman

El verdadero sueño americano: ‘Intimidades’ de Leela Corman

Por Elizabeth Casillas


En Intimidades, Leela Corman recrea las calles del Lower East Side neoyorquino de principios del siglo XX para narrar la vida de los inmigrantes a través de dos hermanas, Esther y Fanya, aunque su trasfondo tiene más que ver con el empoderamiento femenino que con la llegada de los judíos europeos a Estados Unidos.


Nueva York, 1910. Esther y Fanya apenas tienen seis años, pero lejos de disfrutar de la vida que corresponde a dos niñas de su edad hoy en día, las gemelas deambulan por ese hervidero de estímulos que son las calles del Lower East Side neoyorquino de principios del siglo XX: comerciantes, gatos, ruido, gente, mucha gente. Hijas de inmigrantes judíos, las hermanas viven su barrio a través de las conversaciones que se mantienen en la tienda de su madre, de los juegos callejeros con los niños de los vecinos y de las habladurías de escalera.

Abocadas a repetir la vida de su madre, todo cambia cuando Fanya aprende a leer con ayuda de Bronia, una mujer que se ha ganado la fama de “pritse” –mujer impúdica en yiddish–, aunque realmente lo que hace es ejercer de obstetra y realizar abortos ilegales en su piso, y Esther comienza a trabajar para una mujer que regenta un teatro de variedades y un burdel a espaldas de su familia. A partir de ese momento, vemos cómo las hermanas se separan cada vez más a medida que van creciendo, llegando a romper lazos por completo una vez alcanzada la adolescencia. Ya adultas, cada una lucha de una forma bien distinta por alcanzar su particular sueño americano.

Intimidades de Leela Corman

Leela Corman, conocida también por su trabajo como ilustradora, publicó por primera vez esta novela gráfica en 2012 y su éxito fue bastante notable: ganó Le Prix Millepages en 2013 y fue nominada, entre otros, en los premios Eisner. Las traducciones no tardaron en llegar y, de hecho, La Cúpula ya editó este título en 2012. El cómic que vemos ahora es, de hecho, una reedición en rústica con una nueva portada, y la excusa perfecta para volver a acercarnos al trabajo de Corman.

Con un estilo de trazo grueso y orgánico, a medio camino entre Craig Thompson y Marjane Satrapi, la dibujante estadounidense compone toda su obra en una sucesión de blancos y negros tan solo interrumpidos por escalas de grises. Aunque su fortaleza reside realmente en la (aparente) facilidad con la que narra el bullicio: en la ciudad, en el teatro, en el burdel… sus escenas están llenas de movimiento y esto favorece un ritmo de lectura ágil y, a la vez, una inmersión total en las calles neoyorquinas.

Pero lo verdaderamente interesante de Intimidades es, precisamente, eso: las pequeñas cosas que van sucediendo y que más que componer el retrato de una de las primeras generación de inmigrantes judíos llegados a Nueva York dibuja a aquellas mujeres que decidieron, a principios del siglo XX, tomar las riendas de sus cuerpos y sus vidas. Y lo hace, precisamente, a través de estas dos hermanas que, a pesar de las diferencias, toman decisiones muy parecidas: ambas quieren ser dueñas de su tiempo, su trabajo, su dinero y sus cuerpos. Aunque las formas en las que llegan a ello sean totalmente opuestas.

Intimidades de Leela Corman

Por ejemplo, a través del personaje de Fanya, conocemos cómo fueron los inicios de lo que más tarde se convertiría en la planificación familiar. Estas mujeres con conocimientos de obstetricia, como Bronia y más tarde Fanya, se encargaban de asistir a las parturientas, ayudar a aquellas con embarazos no deseados y, sobre todo, a intentar (siempre que fuera seguro) dar información para una sana y deseada vida sexual. Eran mujeres rebeldes, como Margaret Sanger, defensora implacable de los derechos de la mujer y fundadora de la Liga americana para el control de natalidad que, años más tarde, daría paso a lo que hoy conocemos como planificación familiar y a la que Peter Bagge retrató precisamente en La mujer rebelde (La Cúpula, 2016). Además, Fanya es soltera por convicción, aunque ello no le impide tener una relación estable con su amante, y considera el matrimonio una forma más de someter a la mujer.

Esther, por su parte, nos muestra otro lado igual de oscuro y violento al que se veían sometidas las mujeres inmigrantes: la prostitución. Su trabajo en el teatro de variedades termina por arrastrarla al burdel, y sólo la ayuda de un hombre consigue salvarla. Aunque lo que realmente le salva es su talento y determinación, Esther termina siendo dueña de su éxito (y de su teatro) gracias a un cuerpo hermoso y una cabeza fría curtida a través de su amarga experiencia en el cabaret. Leela Corman dibuja un escenario desolador para la mujer en el que solo pueden ser o sufridas esposas y madres o putas para despedazarlo después con la fortaleza de dos hermanas empoderadas que creen que otra condición es posible para la mujer. Ser dueñas de sus vidas es el verdadero sueño americano de Esther y Fanya.

#PA. CACTUS.