El sistema vampírico y el reflejo de una sociedad capitalista

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Por Penélope Canónico

El modelo civilizatorio capitalista está basado en una naturaleza vampírica. Ya lo anticipaba Karl Marx en su obra para hablar de economía política. “Todos somos víctimas de los vampiros y no hay forma de escapar de ellos. Estamos inmersos en un sistema que se alimenta de nuestra sangre”, supo denunciar Agustín Cuzzani en Una libra de carne (1954). Más tarde, en plenoSiglo XXI, el filósofo y crítico cultural Steven Shaviro publicó un ensayo titulado Capitalist Monsters. Terror paralizante y atracción difícil de resistir. Miedo y deseo son las principales emociones que provoca esta figura ensombrecida por el lado oscuro de la humanidad.

La creencia en los vampiros se remonta a la antigüedad. Fue extendida entre los eslavos y se agravó durante la época de la persecución inquisitorial. Corrieron ríos de tinta, pero cobró impulso con la pluma del irlandés Bram Stoker quien escribió Drácula (1897), cuya lectura integra el gran panteón canónico del contexto gótico.

“El vampiro es conocido en todos los lugares donde ha existido el hombre”, asegura el personaje de Van Helsing. En el interior de la ficción palpitan los terrores y anhelos de una época pasada que extiende sus tentáculos hasta nuestros días. ¿Somos capaces de soportar la mirada del monstruo para descubrir aquello que tiene que mostrarnos?

La novela impactó en el ámbito cultural de nuestra sociedad. Representa lo que Nietzsche llamó la “gran razón del cuerpo”. Es también una indagación sobre la maldad, la locura y la percepción que las clases dominantes tienen de sí mismas. Invita a reflexionar acerca del trato que debemos dispensar al diferente, a la capacidad del miedo para movilizar voluntades y a la implacable fuerza del deseo.

Desde mediados del Siglo XVIII, la cultura popular se fue conformando exclusivamente de mitos, prejuicios y supersticiones. El capitalismo vive de la mercantilización de los sueños e imaginación. Los manipula hasta convertirlos en mercancías y telón de espectáculos. Lo denunciaron distintas personalidades de la historia.

Miles de años después, el sistema refleja la misma figura: un vampiro que no puede verse en el espejo, pero se oculta en las penumbras del engranaje social.   ♣♣♣

#PA.

Sábado 30 de noviembre de 2019.
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