Diez años sin Tomás Eloy Martínez

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Sin dudas, Tomás Eloy Martínez fue uno de los periodistas más lúcidos de su generación. Renovó ese oficio y dejó su marca en la literatura argentina con novelas como El vuelo de la reina y Santa Evita.

Había nacido en Tucumán en 1934, donde estudió Letras en la Universidad de esa provincia y luego obtuvo una maestría en la Universidad de París. Se inició en el periodismo como crítico de cine en el diario La Nación y antes de cumplir 30 años fue designado jefe de redacción de la revista Primera Plana, fundada por Jacobo Timerman.

Su intensa carrera continuó como corresponsal de la editorial Abril en Francia, cuando volvió al país se desempeñó como director de la revista Panorama y Timerman lo volvió a convocar para el diario La Opinión, donde se hizo cargo del suplemento de Cultura en 1972.

Perseguido por la Triple A, debió exiliarse en el exterior en 1975 y eligió como destino Venezuela, donde fundó El diario de Caracas, y también creó Siglo 21, de Guadalajara en México.

Cuando regresó a la Argentina fue convocado para dirigir el suplemento cultural de Página 12, en 1991, y en 2010 fundó ADN, el suplemento de cultura de La Nación.

Con la novela El vuelo de la reina, obtuvo el premio Alfaguara en 2002 y además escribió La pasión según TrelewLugar común la muerteEl sueño argentino, entre otras. Muchas de sus obras se inspiraron en el peronismo y fundamentalmente en la figura de Eva Perón. Santa Evitaserá filmada este año, interpretada por Natalia Oreiro.

Tomás también se desempeñó como profesor distinguido en la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, Estados Unidos, desde 1885, y fue director de su programa de estudios latinoamericanos.

Fue además crítico cinematográfico, reconocido en honor a su trayectoria en 2008 al ganar el Cóndor de Plata. Además, fue distinguido por la Fundación para el Nuevo Periodismo, que había creado Gabriel García Márquez, al integrarlo como un miembro de su staff.

Martínez murió el 31 de enero de 2010 a los 75 años, aún se recuerda aquella genial fotografía en la que se encuentra sentado, de espaldas a la indiscreta cámara, sobra una petisa silla playera y mirando al mar. Siempre estará vivo, en aquella y otras fotos, como en su inigualable obra.

#PA.

Sábado 1 de febrero de 2020.
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