Virales, sexo y falsa moral

Virales, sexo y falsa moral

Por Elena Garuz

El rumano Radu Jude estrena hoy en la Berlinale Bad Luck Banging or Loony Porn, un tríptico satírico y contemporáneo que retrata a partir de un vídeo sexual viralizado una sociedad, la actual, donde el límite entre lo público y lo privado está amenazado y todos se creen con el derecho moral a juzgar.

“Creo que juzgar es uno de los mayores placeres para el ser humano y este placer es incluso mayor en internet”, dice el cineasta en una mesa redonda virtual con varios medios extranjeros.

Asegura que para él es un gran placer y, aunque no es muy activo en Facebook, si lo fuera “criticaría y juzgaría a todo el mundo duramente”.

“No queremos algo mejor, simplemente queremos juzgar a los demás y criticar; es suficiente, es un placer en sí mismo”, como parece serlo para la suerte de tribunal, formado por padres, que va a decidir si la maestra de sus hijos, protagonista del vídeo viralizado, tiene aún la autoridad moral para seguir ejerciendo de profesora.

Con dos hijos, dice el realizador, asiste a muchas reuniones de padres y, cuando se trata de los hijos, los padres muestran “su verdadera cara, sus verdaderos valores, de forma mucho más directa, la hipocresía desaparece un poco”.

El filme, que opta al Oso de Oro de la Berlinale, es una película sobre obscenidad, señala Jude, en la que trata de investigar qué hay detrás de esta noción y qué queda de ello si se pone en un contexto de obscenidad mayor, “de obscenidades reales, de vulgaridad real”.

Para Jude, existe una tendencia en el cine, en el teatro y la literatura de “construir historias que en sí mismas son espectaculares”, mientras él cree que realmente “hay historias en todas las cosas” si las observas con atención.

Una de ellas es la historia en este filme -que transcurre en plena pandemia del coronavirus, como delatan las mascarillas omnipresentes-, surgida de algunas discusiones acaloradas con amigos que le hicieron plantearse que debería hacer una película sobre eso: si realmente las reacciones de la gente están tan divididas a favor y en contra de una profesora que se ve implicada en un asunto así.

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Una película inacabada de final abierto

La película está construida a modo de tríptico, con una primera parte en la que la cámara acompaña a la protagonista en su estrés cotidiano por las calles de Bucarest.

El segundo acto es un boceto lacónicamente comentado de diferentes imágenes estáticas a modo de enciclopedia simbólica de nuestro tiempo, seguida de una tercera parte, de final abierto, en la que la maestra comparece ante el tribunal.

El cineasta señala que quería huir de la manera convencional de estructurar una historia en el cine y asegura que en cierta manera se sintió “liberado” al tener esa idea de los “bocetos”, como los de un pintor, y decidió hacer una película a modo de “boceto cinematográfico”, como “un filme inacabado, una obra abierta”.

Jude se siente contento de que su filme haya sido seleccionado para el festival y de que la Berlinale se celebre, aunque sea con una cita virtual ahora en marzo para la industria, y una abierta al público en junio, si la pandemia lo permite.

El realizador, ¡que en 2015 se llevó el Oso de Plata a la mejor dirección en la Berlinale por su filme “Aferim!”, asegura no ser “purista” ni estar obsesionado con la alfombra roja y lo único que desea es que su película se vea, “si es posible en la gran pantalla”, y si no, entonces en el teléfono celular. ♣♣♣

#PA. EFE, Berlín.