Capitana Rackete, entre heroína y transgresora

Capitana Rackete, entre heroína y transgresora

Por Celeste Cappello

Con una mirada turgente y decidida, la capitana alemana del barco humanitario Sea Watch 3 continúa convencida que haber salvado a 40 inmigrantes de un futuro incierto, supera cualquier titular mediático y resalta la brillantez de sus ideales, contrarios a la política italiana.

#PA

Heroína para los migrantes, despreciable “fanfarrona” para el ultraderechista ministro italiano de Interior, Matteo Salvini, la joven capitana del barco humanitario Sea Watch 3, Carola Rackete, fue detenida y días después, liberada, tras desembarcar a 43 migrantes agotados en puerto italiano, pese a la advertencia del gobierno.

Lejos de ser avasallante, esta joven ambientalista de 31 años hizo lo que el viento le soltó al oído: “la vida primero, la política después”. Nacida en Kiel, la costa báltica del norte de Alemania, la primera mujer capitana de una nave humanitaria estudió Ciencias Náuticas y Protección del Medio Ambiente en Alemania y Reino Unido. De cabellos castaños y mirada segura, adquirió experiencia navegando barcos rompehielos especiales para la investigación polar en el Ártico y la Antártida por más de 8 años.

La joven capitana del barco humanitario Sea Watch 3, Carola Rackete.

Los años avanzaron y tendió un puente entre su compromiso con la defensa del medio ambiente y el deber social, llegando a trabajar con una ONG alemana y rescatando la mayor cantidad de migrantes de las costas de Libia. Una experiencia audaz y valiente para muchos, pero desgarradora para otros. Escuchó historias de torturas, secuestros, ideales de vida y anhelos de encontrar a familiares de boca de sus propios protagonistas. Vio morir y sintió morirse, al ver a niños que no llegaban a conocer la ansiada tierra prometida.

Pero nada de eso la detuvo. En aquella época, los buques militares dejaron de dar asistencia y los barcos humanitarios, pasaron a ser considerados cómplices de los traficantes de seres humanos por el gobierno italiano. La famosa Ley migratoria impuesta por Salvini, no le facilitó las cosas. El ultraderechista de la Liga italiana, endureció las condiciones para los solicitantes de asilo, limitando la protección a los inmigrantes vulnerables y facilitando su expulsión.

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Desde fines de 2018, Italia ya no abrazaba a los inmigrantes, sino que los expulsaba de sus tierras. Solo un tercio de los solicitantes de asilo tenían una chance de cambiar sus vidas gracias a la Ley Salvini, pero debían ser casos extremos como urgencias sanitarias, desastres naturales en el país de origen o haber realizado algún mérito en suelo italiano. “La ayuda termina cuando dejas a la gente en un lugar seguro. Estoy dispuesta a ir a la cárcel y voy a defenderme en la Corte si es necesario porque lo que estamos haciendo es correcto “, dijo la Capitana.

“La ayuda termina cuando dejas a la gente en un lugar seguro. Estoy dispuesta a ir a la cárcel y voy a defenderme en la Corte si es necesario porque lo que estamos haciendo es correcto”.

Carola Rackete

Pero la fanfarrona, como la tildaron desde el gobierno italiano, es acusada aún por hacer política con la vida de los inmigrantes. “Nací rica, soy blanca, alemana, tengo el pasaporte justo y tres títulos universitarios. Me siento en el deber de ayudar a la gente que está en una situación peor que la mía. Los europeos hemos permitido a nuestros gobiernos construir un muro en el mar. Hay una sociedad civil que lucha contra eso y yo formo parte de ella”, resaltó en los medios, orgullosa de su compromiso.

Este no es el primer caso que deja a la intemperie llamativos problemas de integración mundial, que ni el querido G20 ni las integraciones entre el Mercosur y la Unión Europea, han demostrado querer tener una visión humanitaria que subsane las víctimas del gran aluvión migratorio. Miles de migrantes ilegales ven al Mediterráneo como un cordón umbilical del que aferrarse para terminar en el vientre de una Europa que el imaginario pinta desarrollada, apacible y plena, pero que, sin embargo, en cuanto los ven acercarse, cierran sus puertas tal como la antiquísima ciudad de Troya les hacía a los espartanos.

La capitana Carola enfrentó esos muros refractarios de inmigrantes y buscó el muelle de Lampedusa, al sur de Sicilia, para dejar a 43 refugiados que había rescatado a mar abierto y necesitaban asistencia. Cuando lo logró, quedó presa. En su huida invertida hacia puerto, rozó una de las embarcaciones que la bloqueaban y eso fue lo peor. Fue acusada de violentar una nave de guerra y se enfrenta a una pena de 3 a 10 años de prisión. Durante su detención, muchos apoyaron su valía y determinación, abriendo una colecta para pagar los gastos judiciales. Su sentido humanitario conmovió al mundo y recaudó más de 320.000 euros.

Momentos en que la capitana Rackete es detenida después después de salvar a 43 migrantes.

La jueza de primera instancia de Agrigento, Alessandra Vella, decidió desestimar el arresto domiciliario de la capitana alemana y excluyó que la joven hubiera cometido el delito de resistencia y violencia contra una nave de guerra. Después de tres días, Carola fue liberada. Pero el proceso continúa y corre peligro de ser expulsada del país para siempre.

Rackete se convirtió en un símbolo de la lucha en favor de los refugiados y la ídola de la oposición de centroizquierda. Deberá volver a Agrigento el 9 de julio próximo para ser interrogada en el ámbito de una segunda investigación, por haber favorecido la inmigración clandestina, otro delito. Este año, ya murieron 600 personas tratando de cruzar el Mediterráneo. En sólo seis meses, la misma cifra que en todo el año pasado. La capitana Carola no puede ir por ellos y Salvini continuará practicando su política migratoria al límite de la Ley y de la Constitución italiana.    ♣♣♣

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