Lo sagrado y lo profano

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Por Mariana Díaz

Dicotomía monocromática. Se dice en sentido propio de aquello que, habiendo sido sagrado o religioso, es restituido al uso y a la propiedad de las personas. Lo profano está determinado por lo sagrado, por ello, si consagrar (sacrare) designa la salida de las cosas de la esfera del derecho humano para pasar a la esfera de los dioses, profanar significa restituirlas al libre uso de los humanos, siendo la profanación un caso particular de uso.

El filósofo Giorgio Agamben sostiene que, el término religión deriva de relegere, que indica la distancia entre lo sagrado y lo profano, es decir, lo que separa a las personas de los dioses. De esta manera, se facilitó la función tutelar de la Iglesia y la práctica de la autoridad.

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En 2017, mientras recorría las salas de Fundación PROA y observaba los capiteles de las columnas clásicas que aún conserva, me encontré con el pigmento puro de Yves Klein, una instalación ubicada sobre el suelo, en la cual, el artista plantea el concepto destructivo de la pintura y su materia, sin utilizar el pincel para realizar la obra. 

Al transcurrir la exposición, comencé a sumergirme en la monocromía IKB, dado que, los sentidos se manifiestan de una manera muy particular al percibir el color azul. Al encontrarme con la pequeña y azulada Victoria de Samotracia, me sentí tan cautivada que decidí tomarle una fotografía y publicarla en redes sociales, escribiendo un pie de foto que decía: “Si, el aura Benjamín. Pero es hermosa”.

Sucede que coincidía con Walter Benjamin, porque realizaba una acción profana, pero, además, coincidía con Giorgio Agamben, porque parte de la tarea de las nuevas generaciones, es profanar lo improfanable.

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Yves Klein. Do-Do-Do. 1958. Pigmento puro, resina sintética, esponjas y piedras sobre tabla. 200 x 165 x 18 CM.

Yves Klein, fue uno de los artistas más importantes del arte contemporáneo del Siglo XX, precursor del happening y creador del color International Klein Blue (IKB).

El artista, planteó una mirada muy amplia en relación al significado de la obra de arte en 1950, cambiando la percepción del objeto material hacia la sensibilidad inmaterial, agregando el sentido de espiritualidad y profundidad a través de la monocromía o color puro y buscando alcanzar la transparencia, el vacío y la libertad del espíritu.

Por medio de la experimentación de prácticas conceptuales, Yves Klein, comenzó a trabajar la antropometría con modelos vivos, los rociaba con pintura y luego eran plasmados sobre el lienzo, de esta manera, los cuerpos dejaban de ser objetos representados y comenzaban a formar parte de la obra, con la sensibilidad física y emotiva, tanto del artista, como de los modelos.

El arte y la vida, se vinculan de una manera muy genuina a través de Yves Klein, quien, por medio de la pintura, la performance, los objetos y las ideas, nos dejó una obra profunda, revolucionaria, física y espiritual.

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Sucede entonces, que quizás coincido con Giorgio Agamben en que Dios no ha muerto y está siendo representado por el consumo, pero por sobre todo, coincido con Walter Benjamin, porque en un mundo donde domina el capitalismo, los profanos se encuentran del lado del ocio, de la práctica más profunda y menos rentable, de la sensibilidad inmaterial y del vínculo entre el arte y la vida.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 21 de junio de 2020.
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