Françoise Gilot: Ética, símbolo y emblema

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Por Mariana Díaz

A once días de cumplir los noventa y nueve años, Françoise Gilot (Francia. 1921), una artista mujer -no una mujer artista- pero aún una mujer, que, atraída más por la soledad que por los movimientos, grupos y teorías, desarrolló su propia obra sosteniendo que lo importante es ser honesta con ella misma y no dirigirse a donde la lleve el viento. Una artista francesa que abordó su obra desde las principales preocupaciones del presente y que cada momento los consideró esenciales para el progreso individual o colectivo.

Nunca me ha intimidado que a los demás no les guste lo que hago. Las mujeres a veces nos valoramos en función de la opinión de los otros. Pero yo no. ¿Qué caía en gracia a la gente? Pues estupendo ¿Qué no? Pues estupendo también.

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Françoise Gilot. El halcón. Óleo sobre lienzo. 130 x 89 cm. 1943

Françoise Gilot cancela el vacío de un lienzo como inicia una partida de ajedrez. Considera que la decisión mas importante es la de dejar espacios para el movimiento futuro que cree-crea necesario. Si un movimiento tiene éxito, este reducirá proporcionalmente las posibles soluciones siguientes, aunque como bien lo expresa, seguir su brújula interior la sitúa frente al progreso de su obra y la lleva a decidir cuando y donde llenar el vacío.

A los tiempos en que corren -consideración esencial de la artista- orientarnos hacia el pensamiento filosófico de Michel Onfray (Francia. 1959)para analizar algunas decisiones de F. Gilot, nos sitúa frente a la realidad individual y/o colectiva, frente a Marcel Duchamp y frente al arte contemporáneo, el que se piensa y produce para nosotros, para este momento presente.

Ligado a la corriente individualista-anarquista de Nietzsche, el pensamiento de M. Onfray tiene como marco teórico la sociedad capitalista, neoliberal y consumista. Dentro de sus teorías, el arte es un concepto a partir del cual puede instalarse la estética en el terreno de la ética, sosteniendo que, una moral estética permitiría que la vida humana se transformara en una escultura de sí, que, asegura el filósofo, para vislumbrarla habrá que apuntar a una visión atea del mundo desde una crítica religiosa que rechace la existencia de un mas allá.

Ahora bien, de acuerdo al pensamiento filosófico, el arte, a partir de “La fuente” de M. Duchamp, se instala en el mundo como una cosa mental, un objeto de estudio dedicado al pensamiento, por ende, hoy en día, existe en la sociedad un estado puramente conceptual del arte que necesita ser descifrado.

El Halcón (1943) expresa un momento de la Segunda Guerra Mundial. El título, representa a la imagen irónica del nazismo, situado en el momento en que su avance comenzaba a ser controlado. La ciudad de París tras la ventana cerrada parece un gran cementerio, pero la Torre Eiffel como símbolo de Francia, sobresale en la escena. La estructura pictórica que decidió F. Gilot expresa el conflicto de la época, además, los elementos quirúrgicos que se pueden ver, simbolizan la barbarie bélica.

Una obra en la que es visible una función políticamente útil, en la que no prima la superficie semántica que actualmente sustenta a la estética cínica del estado conceptual del arte, cinismo que deviene en crearse libertades, pero que también, pone al arte en un estado en el que para seguir adelante necesita ser descifrado y dentro de la obra emblemática y simbólica de F. Gilot, el estado conceptual del arte vuelve a ser descifrado.

Cuando utilizo símbolos reconocibles para el espectador, lo hago principalmente para facilitar la comunicación y la comprensión. El objetivo no es agregar narración, descripción o representación, sino solo dramatizar y animar el diálogo. Quiero que el espectador pueda reconocer para poder comprender. La pintura no es una bolsa de la compra, dentro de la cual el público puede dejar caer su ira, lujuria y otras emociones no deseadas. Es una parábola. Es una comunicación simbólica que se dirige no solo a los sentidos y los sentimientos, sino de manera global al alma, al espíritu, a todo el ser humano. Françoise Gilot

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La ética estética del arte que plantea Michel Onfray es fundamental para el crecimiento social y Françoise Gilot lo reafirma, porque hoy, solo un ojo formado puede llegar a ver lo interesante que es la vida a través del arte y aceptar eso es vivir en una realidad cínica.

Captar el guiño del poeta Robert Filliou, también contribuye a una ética estética; porque sin dudas coincido con él, en que el arte es eso que hace que la vida sea aún más interesante que el arte.    ♣♣♣

#PA.

Domingo 15 de noviembre de 2020.
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