Museo feminista

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Por Mariana Díaz

¿Las mujeres precisan estar desnudas para entrar en el Museo de Arte de San Pablo? Sólo el seis por ciento de artistas en exposición son mujeres, más el sesenta porciento son desnudos femeninos.

Hacía cinco minutos que había subido las escaleras del MASP y la exaltación que traía del ritmo bienal comenzaba a transformarse. Por algún motivo, las miradas traspasaban los marcos que contienen a los maestros de la historia del arte y las mujeres caminaban en armonía con la vibración de la ciudad.

Al recorrer la caja vidriada, sostenida por volúmenes hormigonados y concéntrica al ritmo paulista, me encontré con la placa de las Guerrilla Girls en el último rincón del acervo, donde también, sentí el soplo de la tan cercana y buena anfitriona Lina Bo Bardi, reivindicando los derechos de igualdad, entre el hombre y la mujer, en la historia del arte y sus diferentes formas.

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A veinte horas de Berlín en bicicleta o de Buenos Aires en avión, más que impresionismo, impresionante y expresionista, desde 1927 existe el Paula Modersohn Becker, el primer museo del mundo para una pintora: Paula Modersohn Becker.

La formación burguesa fue la voz débil del arte alemán. Un grupo de artistas que reivindicó a Friedrich Nietzsche, logró escapar de la sombra y trascendió los límites del impresionismo francés. En 1905, revolucionaban y aportaban a la modernidad su capacidad para lo fáustico. ¡Trabajar! ¡Estrujarse el cerebro! ¡Partir el pincel y pisotear los tubos de color! El expresionismo contemplaba, creaba con la expresión interna, con la espiritualización que encendería la abstracción y no la reproducción.

Paula Modersohn Becker. Anciana en el jardín con una botella de cristal y amapolas. 1907. Óleo sobre lienzo.

Por medio de un lenguaje visual único, que expresa lo esencial en su más amplio significado, Modersohn Becker se enfoca en una de las trabajadoras de Worpswede, que, abstraída en sus pensamientos, sostiene y contiene con firmeza lo natural, las amapolas en su cercanía y el horizonte en su lejanía.

Lo simple de la botella de cristal al revés, suspendida y atravesada por su entorno, me traslada al recorrido del MASP, no sólo por lo simbólico, sino también, porque la representación de la mujer me hace pensar en el cartel de las Guerrilla Girls y en el soplo de Lina.

En la obra, el expresionismo está en el cuerpo, en los rasgos que denotan que la expresión del alma no es una ilusión, en la reivindicación de lo simple a través de las formas y los colores. La artista pintó a la mujer en condición de iguales, porque en su último autorretrato, también celebró su cuerpo femenino de una manera directa y sin adornos.

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Entre el pensamiento armónico y el aura exótica del expresionismo, entre el arte y la vida, Modersohn Becker no se encuentra en el seis por ciento ni en el sesenta por ciento del MASP, se encuentra al cien por ciento en un museo que lleva su nombre.

Y aunque todavía duele, es un logro. Y donde duele no huimos, donde duele vamos creciendo.    ♣♣♣

#PA.

Domingo 31 de mayo de 2020.
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