Reflota el acuerdo por las mega granjas porcinas

Reflota el acuerdo por las mega granjas porcinas

Por Lucía Sabini Fraga


Mientras el gobierno argentino apuesta por hablar de granjas Inteligentes, que serían “seguras, sostenibles y sustentables” en vez de la denominación “megagranjas”; desde los grupos críticos continúan discutiendo la inviabilidad ecológica del proyecto. En una nueva táctica de descentralización, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, anunció el jueves pasado inversiones en distintas áreas productivas: a la empresa Cerdos de los Llanos se le otorgará un total de 200 millones de pesos para comenzar infraestructuras en ese sentido.

El pasado 22 de enero se difundió una curiosa noticia: el legendario exbeatle Paul McCartney, le escribió al presidente argentino Alberto Fernández una carta para pedirle que la Argentina se sume al Meat Free Monday (Lunes sin carne). El músico y militante vegano explica en su carta a Fernández (según informó la Unión Vegana Argentina – UVA), “los antecedentes de la campaña y las razones que la impulsan, como son el impacto de la ganadería y su incidencia en la emisión de los GEI, gases de efecto invernadero, que inciden en el cambio climático”.

La sorpresiva carta fue, en parte, resultado de la reunión que el presidente mantuvo con la modelo Liz Solari y el representante de Unión Vegana a fines de noviembre en la Casa Rosada; como consecuencia de la campaña que llevan organizaciones ambientales y veganas contra la instalación de una gran cantidad de granjas porcinas en el país.

El famoso acuerdo argentino con China tuvo ya varios capítulos en todo el 2020. Gracias a una insistente campaña para evitar la concreción del acuerdo –con el memorándum de entendimiento inclusive- desde los sectores organizados ambientalistas, se logró poner el problema sobre la mesa, mediatizando e insistiendo en las consecuencias, y retrasar al menos los tiempos.

Pero las intenciones (tanto de China, como del gobierno argentino encarnado en el Ejecutivo, la Cancillería y el Ministerio de Desarrollo Productivo, entre otros) siguen firmes, por lo que optaron un cambio de estrategia: delegar las firmas en acuerdos entre los gobiernos provinciales y empresas chinas de comercialización, desligando responsabilidades al gobierno nacional. Chaco ya había dado los primeros pasos en ese sentido en el mes de octubre del año pasado, aunque todavía no inició las construcciones. Según explica el periodista especializado y guionista del documental “Una laguna negra” Patricio Eleisegui, “A mediados de enero, La Rioja oficializó su decisión de entregar fondos públicos -200$ millones- para el desarrollo de los primeros galpones.” Y agrega: “Todas las provincias sojeras y maiceras le hicieron saber a Cancillería que quieren instalaciones. La embajada argentina en China ratificó que se sigue negociando.”   

De hecho, hace exactamente un mes, la sede diplomática argentina en Beijing, publicó un comunicado mostrando como el negocio viene viento en popa: “Por instrucciones del presidente Alberto Fernández, el representante especial para la promoción del Comercio y de las Inversiones, Sabino Vaca Narvaja, mantuvo un encuentro con directivos de la empresa estatal china Animal Husbandry Group (CAHG), dedicada a la industria agrícola y ganadera, con alto niveles de innovación, sustentabilidad y desarrollo”.

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La experiencia mexicana

La península de Yucatán en México es fuertemente conocida por la belleza de sus playas y las ruinas de una de las civilizaciones más importantes del continente americano, los mayas. Allí se encuentran, por ejemplo, la famoso pirámide de Chichén Itzá, la ciudad de Mérida o las playas de Cancún y demás inolvidables destinos. Por supuesto, es mucho más que eso: actualmente Yucatán -como tantos lugares- convive con enormes problemas ligados a la explotación de sus recursos y entornos naturales.  El documental “Una laguna negra” retrata las vivencias de la comunidad maya de Kinchil, una pequeña localidad de ese estado (de cerca de siete mil habitantes) que enfrenta una feroz batalla contra la mayor exportadora de carne de cerdo mexicana: la firma Kekén.

Ya en el 2019, según detallaba el propio director general de esta empresa (parte del Grupo Kuo) Claudio Freixes para la Revista “Comercio Exterior” de México, la exportación representaba entre 30 y 35 por ciento de las ventas. Los destinos más importantes son: China, Japón, Canadá y Estados Unidos. También pisan fuerte localmente: “En el mercado nacional manejamos una cadena de 500 tiendas, Maxicarnes, que nos permiten desplazar 40% de nuestra producción”, explicaba Freixes orgulloso.

Justamente uno de los elementos más preocupantes que pone de relieve el documental es la modificación del entorno natural, su flora, fauna y biodiversidad. El agua, visiblemente en mal estado, va matando su entorno; no solo por la toxicidad de sus residuos, sino por la cantidad y frecuencia con la que se la desecha. Cada kilo de carne procesada -explica el documental- implica un gasto de 6.000 litros de agua.

El problema es doble: se utilizan enormes cantidades de agua de reservas o causes naturales para producir la carne; pero después gran parte de esa agua (ya utilizada, envenenada y con los restos de desechos fecales entre tantos otros desechos) son liberados mediante un sistema de cañerías que surcan la selva, en algún punto de la vegetación, creando enormes lagunas internas de agua podrida y dañina. “Si esta agua llegara a los cenotes… a pocos kilómetros de donde nos encontramos, está el cárcamo de agua potable donde se abastece todo el puerto de Celestún, ¿Qué pasaría si esta agua entrara a ese cenote?” pregunta uno de los protagonistas. Los cenotes son algo característico de la región; unas cavidades interiores, utilizadas históricamente desde los mayas hasta ahora, como reservas vitales de agua. Una situación extrema en un lugar privilegiado: Yucatán es la reserva de agua dulce más importante de todo México.

“Una laguna negra” funciona como botón de muestra del desastre ecológico que ha producido la instalación de estas mega granjas porcinas en el territorio mexicano: se trata de 220 instalaciones sólo en Yucatán, de las cuales 143 se ubican en zonas prioritarias para la conservación o áreas protegidas. La intención del documental es clara y sus tiempos no fueron tampoco azarosos; desde que comenzaron las tratativas de China con Argentina, se puse a rodar la producción y el guion del mismo. Una de las ultimas placas resume el tamaño destructivo de este tipo de emprendimientos: “La contaminación que provocan (estas granjas) es seis veces mayor a la originada por toda la población humana del estado”.

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Las autoridades argentinas, sus ministros y gobernadores, deberían al menos ver este material; no está de más conocer las consecuencias en solo 5 años de producción a gran escala. Y que, por una vez, el ejemplo nos ayude de inspiración para evitar futuros desastres. ♣♣♣

#PA.