¿Qué pasa con las mujeres en Afganistán?

Por Bruno Sgarzini

Tres cuerpos fueron colgado el pasado sábado en la plaza pública de Herat, en Afganistán, según Wazir Ahmad Seddiqi, dueño de una farmacia en la ciudad. Otros cuatro fueron exhibidos en distintos lugares de la localidad.

La policía de Herat, dirigida por el talibán, informó que los muertos fueron acribillados luego de que secuestraran a su padre e hijo. La versión, sin embargo, generó el interrogante si el talibán volverá a los ajusticiamientos públicos.

Un día antes del episodio, el Mullah Nooruddin Turabi, antiguo jefe del Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, anunció que el nuevo gabinete talibán, conformado por hombres, estudia volver a los castigos públicos.

 “Cortar las manos es muy necesario para la seguridad”, dijo en una entrevista a la agencia Associated Press. En su opinión, los castigos públicos tienen un efecto de disuasión para los ladrones y asesinos. La agencia estadounidense ha informado que el desfile de ladrones, por plazas, ha vuelto a Kabul y otras ciudades del país.

Mientras el Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio se instaló luego de que se arrancara los carteles de modelos en las calles de Kabul. El ministerio fue conocido por ser el organismo a cargo de aplicar la ley sharía (o ley islámica), que establece como delitos el adulterio, la homosexualidad, la desobediencia de las mujeres hacia la autoridad del padre o el esposo, y el incumplimiento de las normas de vestimenta de las mujeres (hiyab), entre otros.

Los castigos eran la lapidación, los azotes, las amputaciones y las ejecuciones públicas ordenadas por clérigos o jueces. Si bien el gobierno talibán se ha intentado mostrar como moderado, la realidad es que ellas han sido las primeras víctimas de sus políticas.

Una de las primeras ordenes, emitidas por el Ministerio de Educación, fue separar a las mujeres de los hombres en las universidades. La medida fue tan bizarra que en las redes sociales aparecieron imágenes de los dos géneros divididos por unas improvisadas mantas de tela.

También a principios de septiembre volvieron las clases en las escuelas de Afganistán solo con la presencia de las niñas de primaria. El Ministerio de Educación argumentó que las adolescentes no volverán a la secundaria por “razones de seguridad”.

Esta fue la misma excusa que se utilizó al inicio del antiguo régimen talibán para prohibir a las mujeres cursar sus estudios más allá de la primaria. Por las redes, esta vez, rodaron fotos del inicio de clases solo con la presencia de jóvenes.

En declaraciones a CNN, el portavoz talibán Zabiullah Mujahid dijo que las mujeres podrán estudiar. “Hay ciertas reglas, durante su tiempo de clase, que deben ser obedecidas para que puedan estar sanas y salvas”, aclaró.

Luego, a principios de septiembre llegaron los despidos de mujeres en los Ministerios en Kabul. “Yo estaba a cargo de todo un departamento y había muchas mujeres trabajando conmigo. Ahora todos hemos perdido nuestros trabajos”, dijo a AFP una mujer despedida de un cargo principal en la Cancillería de Afganistán.

El Ministerio de Finanzas, además, informó a sus empleados que no regresaran “”hasta que se organizara un entorno laboral adecuado”. Khlaedi, una empresaria de Kabul, contó que funcionarios del talibán la obligaron a cerrar su negocio que vendía ropa de estilo occidental.  “Nos dijeron que las mujeres no deberían trabajar como comerciantes ni dirigir negocios”, afirmó.

El alcalde de Kabul, Hamdullah Nohmani, informó que hasta nuevo aviso no se les permitirá a sus puestos laborales. “Solo permitimos venir a las mujeres que necesitamos para los trabajos que los hombres no pueden hacer, como limpiar los baños públicos femeninos en los bazares”, remarcó.

“Los talibanes, durante y antes de las negociaciones, dijeron en sus declaraciones que las mujeres tienen derecho a trabajar y estudiar según la ley islámica, pero hoy lo que está ocurriendo en Afganistán va en contra de las promesas que hicieron y de los valores islámicos. Se está prohibiendo a una generación leer y escribir, no es un asunto social que se prohíba a un grupo de humanos el estudio, la vida y la libertad”, declaró Fawzia Koofi, líder del Partido Movimiento por el Cambio, una organización feminista, en las escalinatas del nuevo Ministerio de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio, donde antes quedaba la cartera dedicada a las Mujeres. .

Las protestas, además, han sido prohibidas por el talibán justo en el momento que eran las lideradas por mujeres.  En respuesta, el gobierno talibán organizó una marcha a favor del gobierno con mujeres vestidas con burkas y custodiadas por hombres armados.

El gobierno talibán también ha informado que no permitirá que practiquen deportes donde expongan partes de su cuerpo. “En el cricket, es posible que no se cubran la cara y el cuerpo. En la era de los medios, habrá fotos y videos, y luego la gente lo verá.  El islam y el Emirato Islámico [Afganistán] no permite que las mujeres jueguen al cricket o practiquen el tipo de deportes en los que exponen sus cuerpos y rostros”, sostuvo Ahmadullah Wasiqm, subjefe de la comisión cultural del talibán.

En reiteradas ocasiones, China y Rusia, al igual que la Unión Europea y Estados Unidos, han pedido al nuevo gobierno que respete sus derechos y no regrese a los castigos públicos. Según el Mullah Nooruddin Turabi,  nadie le dirá al talibán  cuáles deben ser sus leyes. “Seguiremos el Islam y haremos nuestras leyes sobre el Corán”.

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#PA.

1 de octubre de 2021.

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