¿Podrán China y Rusia cubrir el vacío dejado por Estados Unidos en Afganistán?

Por Bruno Sgarzini

La situación en la Nación recientemente gobernada por los talibanes pondrá a prueba la capacidad de ambos países de pacificar el territorio de medio oriente sin acudir al sistema multilateral de gobierno utilizado tantos años por Estados Unidos a su favor.

Afganistán la primera experiencia donde China, Rusia, y aliados como Irán, ayuden a pacificar un país sin usar el sistema multilateral de gobierno que por tantos años Estados Unidos ha usado a su favor.

La última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Afganistán da un vistazo a la posición de las potencias.

Votada por 15 países, solo pidió al gobierno talibán que permitierauna salida segura” de Afganistán a quien quisiera irse, después de los atentados de ISIS en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul.

Contó con un dato que no pasó inadvertido; la abstención de China y Rusia, dos de los cinco países con poder de veto.

Según Vassily Nebenzia, embajador de Rusia en la ONU, “los patrocinadores de la resolución se negaron a mencionar a Isis de Khorasan y al Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, a pesar de darse en el contexto de un atroz ataque terrorista. Lo que interpretamos como una inclinación a dividir a los terroristas en los ‘nuestros’ y los de ‘ellos’. Son inaceptables los intentos de restarle importancia a las amenazas que emanan de estos grupos”.

Rusia y China consideran que Isis de Khorasan tienen nexos con la CIA e identifican al Movimiento Islámico de Turkestán Oriental con un plan para separar Xinjiang de China, un nudo clave en las nuevas Rutas de la Seda que conectaran al gigante asiático con Europa, Medio Oriente y Asia Central.

El embajador ruso también criticó que los militares europeos y estadounidenses promovieran la fuga de cerebros, necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la ONU. Cuestionó también que esto no fuera incluido en la resolución apoyada por Estados Unidos y sus países aliados en el Consejo.

“También ignoraron nuestra propuesta de que el documento declarara los efectos adversos que tuvo el congelamiento de los activos financieros afganos en la situación económica y humanitaria del país”, remarcó por último.

En las vísperas a la sesión del Consejo de Seguridad, Wang Yi, llamó al secretario de Estado de Joe Biden, Antony Blinken, para comunicarles las diferencias de Beijing con Washington. En opinión de Wang, la retirada apresurada de las tropas estadounidenses y de la OTAN probablemente ofrecerá una oportunidad a varios grupos terroristas en Afganistán para resurgir.

También instó a Estados Unidos a tomar “acciones concretas para ayudar a Afganistán a combatir el terrorismo y la violencia, en lugar de practicar un doble rasero o combatir el terrorismo de manera selectiva”.

“Estados Unidos, en particular, debe trabajar con la comunidad internacional para proporcionar a Afganistán la asistencia económica, de subsistencia y humanitaria que se necesita con urgencia, ayudar a la nueva estructura política afgana a mantener el funcionamiento normal de las instituciones gubernamentales, mantener la seguridad social y la estabilidad, frenar la depreciación de la moneda e inflación, y emprender el viaje de reconstrucción pacífica”, sintetizó en la llamada con Blinken.

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De la seguridad hacia los problemas económicos

Zamir Kabulov, enviado Presidencial Especial de Rusia para Afganistán, afirmó que su país tiene información sobre una supuesta colaboración entre los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Isis de Khorasan. “La recibimos de los líderes locales afganos locales que no entendieron por qué los helicópteros estadounidenses suministraban armas y municiones a las áreas capturadas por ISIS”, resaltó en un cable publicado por la agencia estatal Tass.

Rusia no es la única que teme sobre los rastros detrás de Estados Unidos. Hassan Nasrallah, secretario general de Hezbollah y aliado de Irán, sostiene que Washington ha “utilizado helicópteros para salvar a los terroristas de Isis de la aniquilación total en Irak y Siria, transportándolo a Afganistán para mantenerlos como insurgentes en Asia Central contra Rusia China e Irán”.

Teherán, por eso, ha sido uno de los países que ha enviado combustible al talibán para afrontar sus primeros días en el poder, según el periodista Elijah Magnier.

Uno de los temores de las potencias es que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) reconvierta las milicias, formadas durante la ocupación, en líderes terroristas de Isis o el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental. Este “ejército en la sombra” está conformado por entre tres mil y diez combatientes, según los académicos  Antonio De Lauri y Astri Suhrke del Instituto Cr Michelsen.

Si bien el talibán busca en las calles a los miembros de estos grupos, organizados desde la Dirección Nacional de Inteligencia, Afganistán es un país con una geografía montañosa que favorece la proliferación de grupos insurgentes. Uno de los lugares donde pueden estar es en el Valle Pansjhir, proclamado independiente por el exvicepresidente, Amrullah Saleh, relacionado con la agencia desde antes de la ocupación.

En una conversación telefónica, Vladimir Putin, presidente de Rusia, y Xi Jipíng, su par de China, acordaron utilizar el potencial de Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) para luchar contra el terrorismo y el tráfico de drogas.  Los mandatarios resaltaron la importancia de establecer una paz duradera para que no se propague la inestabilidad afgana a los países fronterizos, según un cable de la agencia estatal china Xinhua.

La OCS fue creada en 2001 como una alianza económica y de asistencia de seguridad, enfocada en la lucha contra el terrorismo, separatismo y extremismo. Es conformada por ocho países miembros; China, India, Kazakistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, y cuatro observadores, Afganistán, Irán, Mongolia y Bielorrusia. Los países miembros albergan el 44% de la población mundial y a la mitad de naciones con bombas nucleares en el globo.

Se espera que en la próxima cumbre en Tayikistán se discuta, entonces, la adhesión como miembro de Irán y la situación de Afganistán, país limítrofe con muchos de sus integrantes.

El asunto se vuelve de bastante importancia si se tiene en cuenta que países como Irán, Rusia, y Pakistán, por ejemplo, tienen servicios de inteligencia de alta eficacia para trabajar en contra del Ejército en la Sombra que deja atrás Washington.

O también armamento necesario para sellar el espacio aéreo de Afganistán ante cualquier ataque con drones enviado por la base de Estados Unidos en Qatar.

Pero para que eso suceda, Afganistán debería tener un “gobierno incluyente” con todos los sectores, respetando los derechos humanos y de las mujeres, según comunicó Xi Jiping a Putin.

Uno de los problemas, por supuesto, es que Estados Unidos congeló las reservas del Banco Central de Afganistán, y todos los créditos y ayudas del Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional, incluido un programa de lucha contra el Covid-19 de 460 millones de dólares.

El 75% del presupuesto público proviene de los fondos congelados por el Banco Mundial, que pagan desde médicos hasta profesores universitarios. Afganistán también necesitará importar alimentos por la sequía que atraviesa el país, según el portal Moon Of Alabama.

Por lo que la situación está servida para un masivo movimiento de migrantes por tierra, y el empeoramiento de las condiciones de vida, a medida que el talibán se queda sin dólares para mantener el precio de la moneda y las alzas de los precios. Ya algunas organizaciones humanitarias se preparan para lo peor.

Otro movimiento que se presagia es que Estados Unidos pueda imponer sanciones individuales contra los altos cargos del talibán, y luego económicas contra los principales flujos de dinero de Afganistán, usando como pretexto que promueve el terrorismo. De ser así, la gestión de Afganistán para comprar alimentos, o realizar transacciones financieras, sería igual de difíciles que lo son para naciones como Irán y Venezuela.

Ni China ni Rusia tienen una plataforma financiera propia que permita sortear sanciones de este tipo. Tampoco tienen tan aceitado instituciones multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial, que las sustituyan, en ayudas financieras, para estabilizar al gobierno del talibán.

Y ninguno de los planes de infraestructura, contemplados en las Nuevas Rutas de la Seda, pueden ponerse en marcha hasta que la nación sea un lugar estable y seguro.

Esto abre el interrogante si será Afganistán la primera experiencia donde China, Rusia, y aliados como Irán, ayuden a pacificar un país sin usar el sistema multilateral de gobierno que por tantos años Estados Unidos ha usado a su favor.

Zabiullah Mudjahed, portavoz del talibán, por su lado, declaró que la asistencia china será la base del desarrollo afgano. En su opinión, “China será la puerta de entrada de Afganistán a los mercados internacionales”.

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#PA.

4 de septiembre de 2021.

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