¿Lawfare a la boliviana?

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 Por Lucía Sabini Fraga

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Luis Arce, el nuevo candidato del MAS de Bolivia afronta una causa por corrupción apenas comenzada su carrera electoral para el 3 de mayo. Evo Morales evalúa subirse a un cargo legislativo, y Jeanine Áñez no quiere soltar el sillón presidencial.

Apenas arribó al aeropuerto de La Paz, el candidato a presidente por el MAS boliviano Luis Arce fue citado a declarar por un caso de presunta corrupción. La división de poderes está en una cuerda más que floja por esas latitudes y coincide la acusación en su contra con su reciente candidatura anunciada por el propio Evo Morales en conferencia de prensa el pasado 20 de enero.

Arce, ex ministro de Economía durante la gestión de Morales, volvió a Bolivia el martes pasado tras participar varios días de reuniones y preparativos para el lanzamiento de la fórmula en la Ciudad de Buenos Aires, donde se encuentra asilado el ex mandatario. El objetivo era (y sigue siendo) comenzar la campaña de cara a las elecciones del 3 de mayo, pero al día siguiente de su arribo y su citación a la fiscalía en La Paz, Arce debió defenderse de los ataques. Según el candidato, esto fue algo “evidentemente político contra nuestra candidatura” y aseguró que “no soy ningún corrupto” ni “ningún ladrón”.

Rafael Quispe (actual director general del Fondo de Desarrollo Indígena- FDI) presentó una denuncia penal ante el ministerio Público de Bolivia el 7 de enero contra Arce, por una causa que investiga el supuesto desvío de unos 143 millones de dólares destinados a proyectos de desarrollo –que nunca llegaron a materializarse– dentro del extinto Fondo Indígena Originario Campesino (Fondioc), del cual Arce integraba como parte del directorio.

La fiscal que lleva el caso, Heidy Gil, señaló que “este proceso no va a ser politizado” y se desarrollará “en el marco de la total legalidad”, es decir, sin menoscabar los derechos para los investigados. Es por eso probablemente –y ante la acusación de “persecución política” que los integrantes del MAS salieron a denunciar– que el mismo miércoles la audiencia judicial fue suspendida hasta que los abogados del candidato puedan interiorizarse con la causa y leer los más de 20 cuerpos y decenas de anexos que contiene. Con bastante sentido, Arce y su equipo pidieron acceso previo al expediente y a los cuadernos de investigación antes de hacer cualquier movimiento. Para la fórmula presidencial, Arce está acompañado por el dirigente sindical y ex canciller de ese país, David Choquehuanca.

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Por su parte, en una entrevista a la radio El Destape, Morales afirmó el jueves pasado que evalúa presentarse para algún cargo legislativo (que podría ser tanto a diputado como a senador) muy probablemente del departamento del cual es oriundo políticamente: Cochabamba.

Este lunes 3 de febrero es la fecha tope para presentar los candidatos, aunque tampoco está claro si su condición de refugiado se lo permitirá. “Estamos valorando jurídicamente si vuelvo o no vuelvo”, fueron sus palabras, en relación a la discusión interna que mantiene junto a su partido Movimiento al Socialismo (MAS), del cual es jefe de campaña para las próximas elecciones de mayo.

 La que sí se subió al ring electoral, es la presidenta interina Jeanine Áñez, en un ¿inesperado? cambio de opinión. El 24 de enero, Añez anunció su postulación a presidenta y en sus redes sociales aseguró que ha logrado “construir una gran alianza” para tal fin. Según expresó la mujer,  “queremos continuar con el trabajo que hemos venido realizando” refiriéndose a los dos meses que lleva al mando de Bolivia; aunque no queda claro si refiere a la falta de elecciones que la avalaran en su puesto, o a las decenas de muertos como resultado de manifestaciones durante su breve mandato. La alianza se denomina “Juntos” y está encabezada por su partido, el conservador “Movimiento Demócrata Social”.

La lluvia de críticas le llegaron desde todas las esquinas: ella misma había anunciado en diciembre que no sería candidata en las próximas elecciones y que su rol “sólo era de transición”. Como si fuera poco, el pasado lunes (apenas cuatro días después de su anuncio) le pidió la renuncia a todos sus ministros tras las críticas y alejamientos que se suscitaron en su propio gabinete. Desde el MAS, ya anunciaron que impugnarán el actual mandato de Áñez si efectivamente oficializa su candidatura el próximo lunes, y exigirán que deje su cargo ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia y el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP); dándole paso a Eva Copa, la presidenta del Senado.

Otros aspirantes a la presidencia son los ex presidentes Carlos Mesa (2003-2005) y Jorge Quiroga (2001-2002); y el siempre polémico Luis Camacho, antiguo aliado de Añez. Por ahora, Luis Arce tiene cierta ventaja según varias encuestas, pero como todos sabemos: de hoy al 3 de mayo, falta una eternidad. ♣♣♣

#PA.

SABADO 01 DE FEBRERO DE 2020.
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