La guerra entre China y EEUU que se incuba en el Indo-Pacífico

Estados Unidos no descartó una acción militar cuando se le consultó a su embajador en Vietnam, Daniel Kritenbrink, sobre la posibilidad de una respuesta de este tipo a la instalación de una base militar china en las islas Salomón.

Unos días antes, una delegación estadounidense había visitado al presidente de las islas Salomón, Manasseh Sogavare, encabezada por Kritenbrink, también subsecretario de Estado para Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico, y Kurt Campbell, coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para asuntos del Indo-Pacífico.

En la visita al país también se reunieron con el líder opositor, Mathew Wale, con quienes acordaron “fortalecer los mecanismos democráticos en el país”.  Wale intentó destituir al gobierno de Sogavare en medio de las protestas en su contra que irrumpieron en el parlamento en noviembre de 2021.

Los habitantes de las islas Malaita protestaron aquellos días contra la ruptura de relaciones de las Islas Salomón con Taiwán, ordenadas por el gobierno de Sogavare. Un paso anterior a la normalización de las relaciones con Beijing.

Para sofocar los disturbios, Australia envío efectivos policiales y China equipamiento militar.

El presidente de las islas Salomón Manasseh Sogavare

Unos meses después, Sogavare firmó un acuerdo militar con el presidente chino Xi Jiping que despierta temor en Australia y Estados Unidos. Según un borrador, filtrado a la prensa, Beijing podría reabastecer sus barcos en las islas e incluso, colocar algún tipo de presencia militar. Las islas, por su ubicación geográfica, fueron claves en las batallas en Asia Pacífico de la Segunda Guerra Mundial.

Danny Philip, aliado del primer ministro Sogavare, informó que el acuerdo de seguridad con China es muy parecido al borrador que se filtró. “En cuestiones de seguridad nacional hay algunas cosas que no necesitan tener la legitimidad de todo el país”.

De hecho, Phillip comparó el acuerdo con la base satelital de vigilancia, Pine Gap, instalada en Australia por parte de Estados Unidos.  

En respuesta, el primer ministro australiano, Scott Morrison, afirmó que su país y Washington consideran la instalación de las bases “una línea roja”. Incluso no descartó una intervención en el país. No es una amenaza cualquiera; Australia en 2007 ocupó las islas con una “misión de paz” luego de que el antecesor de Sogavare fuera derrocado.

El ministro de Defensa, Peter Dutton, declaró: “Estamos en un período muy similar a la década de 1930 donde la democracia se enfrentaba a la autarquía. La única forma en que puedes preservar la paz es prepararte para la guerra y ser fuerte como país. No acobardarse, no estar de rodillas y ser débil. Esa es la realidad”.

El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, alertó de que “un acuerdo de este tipo podría aumentar la desestabilización dentro de Islas Salomón y sentar un precedente preocupante para la región” del Indo-Pacífico. En enero, la Casa Blanca sostuvo que este tipo de decisiones les compete a los países, en relación a Ucrania y su membrecía en la OTAN.

El embajador de los Estados Unidos en Vietnam, Daniel Kritenbrink.

Hace unos meses, Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña firmaron un acuerdo para construir submarinos nucleares y desplegarlos en el Indo-Pacífico. Luego de la guerra en Ucrania, escalaron aún más al anunciar el desarrollo de misiles hipersónicos. La alianza fue llamada Aukus.

Según el portal World Socialist Web, “Australia jugará un papel decisivo en un conflicto liderado por Estados Unidos contra China como un ancla del sur” para las fuerzas militares estadounidenses y aliadas. Será el ejecutor de un bloqueo naval de las rutas de navegación en el Pacífico de las que depende Beijing para importar materias primas y bienes básicos

En este contexto, la ministra de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Liz Truss, dijo; “China no seguirá ascendiendo si no sigue las reglas. Necesitamos adelantarnos a las amenazas en el Indo-Pacífico y asegurarnos de que las democracias como Taiwán puedan defenderse“. Alemania, Japón y Corea del Sur se sumaron a las críticas a Beijing.

“Cuando Australia firmó la alianza Aukus no nos volvimos ni teatrales ni histéricos, a pesar de que nos afectará el despliegue de submarinos nucleares en nuestras aguas. Respetamos la decisión de Australia”, respondió Sogavare, el primer ministro de las Islas Salomón.

Para Mark Milley, jefe del Estado Mayor conjunto de Estados Unidos, es todo aún más claro. “Ahora nos enfrentamos a dos potencias globales, China y Rusia, cada una con capacidades militares significativas”.

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